Ajeno a la aguda crisis socioeconómica que golpea con mayor intensidad a los sectores más desfavorecidos, el Municipio de La Plata impidió trabajar ayer a las manteras de la Plaza San Martín. Tras el reclamo de las vendedoras, que vienen exigiendo desde hace meses la regularización de su situación, Control Ciudadano les permitió trabajar sólo las últimas horas de la tarde.

“El conflicto existe desde que asumió Julio Garro, antes no nos perseguían”, dijo a Contexto una de las manteras, cuyas mercaderías estaban envueltas por “ocupación del espacio público” al igual que las del resto de sus compañeras, luego del arribo a la plaza de agentes de la Subsecretaría de Convivencia y Control Ciudadano escoltados por efectivos de la Policía Local.

Con sus mantas desplegadas al borde de las veredas que atraviesan la plaza, con ropas usadas a precios accesibles, la gran mayoría de las vendedoras son mujeres provenientes de distintos puntos del Gran La Plata, que viajan hasta allí con sus hijos. Muchas son mujeres mayores. También hay hombres desocupados que las acompañan o familias enteras que se trasladan. Lo que tienen en común entre todos es que la venta de ropa usada es su único ingreso ante la falta de trabajo.

“Acá no jodemos a nadie, la gente puede circular por la plaza. Estamos en una situación muy difícil, sin laburo. Todos los días suben los precios de la comida y muchas veces las ventas nos alcanzan, sólo para la Sube”, dijo Érica, otra de las manteras.

En noviembre del año pasado, el Municipio desalojó a las manteras, quienes trabajaban en la plaza desde hacía más de un año, quitándoles sus mercaderías. Julio Garro les comunicó explícitamente que no las quería ver cerca de la entrada al Pasaje Dardo Rocha por cuestiones “estéticas”, por lo que se adentraron hacia el centro de la plaza.

A raíz de eso, ediles del FpV Nacional y Popular, a través de la concejala Florencia Saintout, presentaron un proyecto en el Concejo Deliberante para crear una mesa de diálogo con las dependencias del Municipio involucradas (Control Ciudadano y Desarrollo Social), para buscar una solución de fondo. El proyecto de ordenanza fue aprobado pero el Municipio no hizo el llamado formal para atender el reclamo.

Ante la falta de respuestas, pidieron una reunión con Roberto Di Grazia, titular de Control Ciudadano. Allí el funcionario se negó a firmar un acta para oficializar un permiso para que puedan vender en la plaza, pero les dijo de palabra que momentáneamente, hasta que se lleve a cabo la mesa de diálogo, podían vender los lunes, miércoles y viernes desde las 13 a las 16:30 hs.

Ayer Control Ciudadano les prohibió trabajar porque “no había nada firmado” y “ocupaban el espacio público”. “Di Grazia no cumplió con su palabra”, objetaron las vendedoras.

La abogada que representa a las manteras exigió la presencia de funcionarios en la plaza, para tener una reunión y no perder el día de trabajo. Y para solicitar una mesa de diálogo con Control Ciudadano para que el Municipio realice un acta con el fin de que no vuelvan a ser desalojadas.

Tras el reclamo y las urgentes necesidades económicas de las mujeres, Paulo Guidi, funcionario de Control Ciudadano, se vio obligado a permitir que las manteras trabajen hasta las 17:30 hs. Las trabajadoras y su abogada también consiguieron una reunión para el lunes en la Municipalidad. Allí buscarán que el Municipio firme un acta que les posibilite trabajar.

En reiteradas ocasiones durante 2016, el Municipio realizó operativos similares con manteros de frutas, verduras y bijouterie instalados en el microcentro, secuestrando sus mercaderías y sin labrar actas.