Luego de un 2016 de total parálisis de actividades, la Autoridad de Cuenca Matanza-Riachuelo (ACUMAR) recibió marzo con la inquietante cifra de 56 despidos –entre ellos médicos, enfermeros, psicólogos y trabajadores sociales– e incertidumbre hacia la gestión del organismo tras la asunción, como nueva autoridad, de Gladys González, ex legisladora PRO y actual cara visible del macrismo en la provincia para una potencial candidatura a Gobierno.

González comienza a tomar impulso dentro del PRO bonaerense ayudada por su marido, Manuel Mosca, el presidente de la Cámara de Diputados bonaerense y armador y mano derecha de María Eugenia Vidal en la Legislatura provincial.

Por decreto de enero de 2017, firmado por Mauricio Macri y Sergio Bergman, se designó como presidenta de ACUMAR a González, hasta entonces diputada Nacional de Cambiemos e interventora del Sindicato de Obreros Marítimos luego de la detención del dirigente Omar “Caballo” Suárez. ACUMAR responde a tres jurisdicciones: Presidencia de la Nación, Gobierno de la Provincia de Buenos Aires y Jefatura de Gobierno de la C.A.B.A. Los cambios de autoridades se dan simultáneamente con el decreto de reforma de la Ley de ministerios. Hasta entonces, ACUMAR tenía un director ejecutivo. Con la figura de presidencia, González adquiere rango de secretaria nacional.

Estas reformas se dan con el recuerdo aún latente de un escándalo –denunciado por sus propios trabajadores– durante diciembre del año pasado en la Suprema Corte de Justicia, cuando se presentaron los balances del presupuesto ejecutado para ACUMAR y la cantidad de obra realizada.

En aquella ocasión, el presidente del máximo tribunal, Ricardo Lorenzetti, lanzó fuertes críticas contra el informe que explicaba lo realizado hasta ese momento: “Según los datos objetivos que presentan, estos indicadores del plan siguen siendo de gestión y no de resultados. Estos parámetros no permiten saber cuál es el nivel real de cumplimiento. Y lo que nos dice el informe es que ya hay 5.200 millones de dólares invertidos pero sólo se cumplió el 20% de la sentencia. ¿Qué se hizo con eso?”, se preguntó el magistrado.

Días después de aquella audiencia en la Corte, se realizó una fiesta para doscientas personas por el cumpleaños de Julio Urrutigoyti, coordinador de Servicios Auxiliares de ACUMAR, cuyo responsable político es Sergio Bergman, en la que se denuncia el uso de recursos oficiales para su realización. Mientras tanto, ningún funcionario dio respuesta todavía sobre el 80% restante de presupuesto que no figura en la inversión real.

Por su parte, desde el Municipio de Avellaneda advirtieron esta semana que “desde febrero se han dejado de llevar a cabo las tareas de saneamiento, limpieza y mantenimiento en los márgenes, arroyos y canales del Arroyo Sarandí y del Riachuelo, en Avellaneda”. El distrito conducido por Jorge Ferraresi había manifestado su preocupación sobre la decisión del organismo de “no renovar los convenios con municipios”.

“desde febrero se han dejado de llevar a cabo las tareas de saneamiento, limpieza y mantenimiento en los márgenes, arroyos y canales del arroyo Sarandí y del Riachuelo, en Avellaneda”, denuncian en ese distrito.

En tanto, la designación de Gladys González frente a ACUMAR llega con perspectiva de posicionarla como candidata provincial en las elecciones de este año, luego de que Vidal anunciara que no va a participar como candidata testimonial. El organismo cuenta con capacidad presupuestaria para realizar inversiones en catorce distritos de la provincia.

ACUMAR, creada en 2007, tiene como función la realización de un conjunto de acciones destinadas a preservar y recomponer la Cuenca Hídrica Matanza-Riachuelo, que abarca un territorio aproximado de 2.200 kilómetros cuadrados por donde corren los 64 kilómetros de extensión del sistema integrado por los ríos Matanza y Riachuelo, entre el partido bonaerense de Cañuelas y el barrio porteño de La Boca.