Pasó un mes desde que la lluvia y el viento pusieron de manifiesto una realidad que los pequeños productores y las familias campesinas de La Plata ya venían denunciando: que tanto la falta de políticas públicas como la crisis económica del país deterioraron notoriamente al sector. La tormenta del 5 y 6 de febrero los terminó de poner en jaque cuando perdieron el 80% de la producción.

Los trabajadores de la tierra, pese a las protestas con cortes de ruta, asambleas, conferencias de prensa y movilizaciones, aún no han recibido respuestas por parte de la gobernadora María Eugenia Vidal ni del intendente Julio Garro, por lo que intentan arreglar sus unidades productivas solos.

“Cada compañero se está arreglando como puede, buscando préstamos, poniéndose en deuda de vuelta, porque si no la situación se agrava cada vez más y el Estado hoy en día no dio respuesta”, dijo a Contexto Roberto Solano, de la Asociación de Medieros y Afines (ASOMA).

“Cada compañero se está arreglando como puede, buscando préstamos, poniéndose en deuda de vuelta, porque si no la situación se agrava cada vez más y el Estado hoy en día no dio respuesta”. Roberto Solano (ASOMA).

Nahuel Levaggi, de la Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT), explicó que la situación aún es “desastrosa”, y señaló que “la ayuda del Gobierno fue ínfima”. “La realidad es que está costando mucho levantar la infraestructura productiva”, contó.

Las soluciones propuestas por el Ministerio de Agroindustria de Vidal, conducido por el ex Monsanto Leonardo Sarquis, no han sido suficientes: sólo les ofrecieron cuatro rollos de nylon para los invernáculos, que ni siquiera han sido repartidos en su totalidad por falta de stock.

“Necesitamos que se resuelva lo más rápido posible y todavía estamos lejos de llegar a todos los compañeros, y esto preocupa mucho”, explicó Néstor Villacorta, integrante de la Mesa Regional.

El viernes, los productores fueron notificados de que, recién un mes después, desde Agroindustria van a auditar las quintas para que los nylon “lleguen a quien tengan que llegar”.

Si bien los trabajadores aceptaron este material, señalan que no es suficiente: los rollos sirven para “paliar la situación”, pero necesitan créditos acordes. Los productores plantean dialogar con el Gobierno bonaerense y los bancos.

“Necesitamos una linea de crédito más directa y accesible rápidamente para el productor, porque si no hay un subsidio que ayude y los rollos no alcanzan, la situación está complicada”. Nèstor Villacorta (Mesa Regional).

“Necesitamos una linea de crédito más directa y accesible rápidamente para el productor, porque si no hay un subsidio que ayude y los rollos no alcanzan, la situación está complicada”, señaló Villacorta.

“Las políticas que ha efectuado el Ministerio hacia el sector son escasas. No han estado a la altura de las circunstancias, así que esperemos que cambien el rumbo de la política que están llevando y estén más en beneficio de los sectores que producimos alimentos y para las familias campesinas”, sostuvo Levaggi.

La semana pasada, los quinteros dialogaron con autoridades del Ministerio de Agroindustria de la Nación, que comanda Ricardo Buryaile. El ministro dedicó el año que lleva en el puesto a vaciar la Secretaría de Agricultura Familiar (SAF) y a retirar programas nacionales que eran fundamentales para el desarrollo de los pequeños productores.

Desde esta cartera se comprometieron a destinar fondos, pero resultan ser también para la compra de estos rollos que no llegan. “Mientras más tiempo pasa, más se pierde. Ya se arrima el invierno. Está todo caro y todo suma”, sostuvo Villacorta.

El cordón frutihortícola involucra ocho mil pequeños productores, al tiempo que emplea de manera indirecta a cuarenta mil personas, por lo que es fundamental para la economía regional. En esta zona se produce el 70% de las verduras que se consumen en la región metropolitana.

Los agricultores señalan que los meses de trabajo perdido, las dificultades para volver a comenzar y lo invertido para reactivar las unidades productivas se van a evidenciar próximamente en el desabastecimiento de las verdulerías y la suba de los precios.

El trabajo perdido, las dificultades para volver a comenzar y lo invertido para reactivar REPERCUTIRÁn en breve en el desabastecimiento de las verdulerías y la suba de los precios, advierten los productores.

“No queremos dejar de ser productores, estamos haciendo el esfuerzo máximo para poner de vuelta las quintas al pie. Pero se hace muy difícil, algunos van a levantar la mitad de lo que tenían y eso va a influir en los precios” sostuvo el dirigente de ASOMA.

Los quinteros, mientras tanto, están realizando asambleas en todos los parajes para analizar un plan de lucha. Si no se resuelve pronto, no descartan movilizar en estos días a gobernación o, al igual que los productores de la yerba, llevar el reclamo a Capital Federal.