Dos episodios de violencia que se desarrollaron en el barrio platense de Arana –el más reciente, el asalto al productor hortícola Félix Segovia Navarro, a quien hirieron de gravedad con tres disparos– hicieron que los vecinos se organicen para exigir respuestas al Municipio.

A Segovia Navarro debieron llevarlo a un hospital los propios vecinos, y días atrás había ocurrido un asalto similar con otro quintero de la zona. El reclamo de fondo: un barrio entero sin patrullas, familias con viviendas precarias en total vulnerabilidad, sin luminarias y sin presencia alguna del Estado.

“Para Garro y su municipio PRO, La Plata es el casco urbano y la cuadra de entrada a su country, que fue lo primero que asfaltó. Todo lo demás son zonas con categorías marginales”, dijo Rocío, vecina de la zona de Arana, en diálogo con Contexto.

“Nosotros no tenemos un centro de salud cercano y a Félix lo llevaron en camioneta desangrándose porque tenía un balazo en el pecho”, agregó.

A principios de enero, la vivienda de Rocío también fue asaltada, pero, según observa ella, los robos y el ensañamiento contra la población de quinteros manifiesta otra gravedad: “Son un sector mucho más vulnerable. Ellos alquilan las tierras donde cultivan y no pueden construir viviendas estables. La precariedad con la que viven los expone aun más a cualquier tipo de peligro, ya que representan un blanco fácil, más aun en un municipio que les da la espalda”.

El asalto a Segovia Navarro y su familia se dio el pasado sábado 25 de febrero, alrededor de las diez de la noche, cuando cuatro hombres armados ingresaron a la quinta de 612 y 137. A pesar de la notificación de los vecinos sobre el hecho, la Policía no llegó. Los vecinos trasladaron en una camioneta al herido hasta el hospital San Juan de Dios. La Policía llegó recién cuando ya habían hospitalizado al quintero baleado.

Días atrás, a las 8 de la mañana, otro quintero había sido asaltado por tres hombres que lo golpearon y robaron. El auto con el que se trasladaban había sido avistado el día anterior en actitud sospechosa por un grupo de vecinos, quienes tomaron la patente y dieron aviso a la comisaría, pero no se hizo nada al respecto.

“Quienes transitamos el casco urbano vemos toda la actividad que hay ahí. Nosotros mandamos en agosto un reclamo de luminarias, con un plano de la zona marcando en rojo luminaria por luminaria, y nos contestaron que no hay presupuesto. El Estado no se hizo presente por Félix porque estamos lejos, porque no tienen recursos y porque para ellos somos orilleros”, comparó.

Desde hace años, la localidad de Arana experimentó un significativo incremento de densidad poblacional en torno al crecimiento de viviendas producto del Plan PRO.CRE.AR. Mientras tanto, la zona de competencia del destacamento policial de Arana comprende desde las calles 137 y 600, e incluye Villa Garibaldi, Sicardi e Ignacio Correa. “En todo es perímetro sólo hay un móvil de la Policía, con una camioneta averiada. Son unos 75 kilómetros para cubrir con un solo vehículo”, completó.

Asimismo, según relató la residente del barrio, no sólo se exige control policial, sino acciones concretas desde el Municipio tan básicas como la numeración de calles: “Para la Municipalidad sí la tenemos, pero faltan los nomencladores. No tenemos tampoco luminarias públicas en espacios clave. Mínimamente, sobre las avenidas deberían haber”.