Ante la crisis que está viviendo el sector textil, los concejales de la localidad de Luján, comandada por el macrista Oscar Luciani, declararon la emergencia de este rubro con su sede principal en el Parque Industrial Villa Flandria de la localidad de Jáuregui.

La Cámara Textil de Luján y los representantes de la Asociación Obrera Textil (AOT) llevaron ayer ante el Concejo Deliberante un proyecto para busca visibilizar y mejorar la situación de las 120 pymes y micropymes del rubro que ocupan más de 5 mil empleados: un 25% de los trabajadores de este partido, los cuales ven en riesgo su fuente de trabajo tras la apertura de importaciones.

“Nosotros queremos que a través de esto el Gobierno nos tire una soga, que nos dé alguna señal; hasta ahora toda la respuesta del Gobierno es más importación”, explicó a Contexto Darío Brunetti, de la fábrica homónima e integrante de la Cámara Textil de Luján.

En diciembre, tanto trabajadores y como empresarios se movilizaron alertando el derrumbe del sector y a la espera de que Luciani intervenga, pero no obtuvieron respuesta. Llevaron también el reclamo al despacho de la gobernadora María Eugenia Vidal, pero al tener acéfalo hace dos meses y medio el Ministerio de Producción fueron derivados a Nación, donde ya habían tenido diálogos también sin resultados.

“Desde marzo que venimos diciéndole al Gobierno que la íbamos a padecer, que iba a llegar una crisis, y no se tomó ninguna medida a favor de nosotros. Se nos dijo todo que sí, pero en la práctica no se hizo nada”, comentó Rodolfo Bianchi, presidente de la Cámara Textil de Luján en diálogo con Contexto.

Cabe destacar que Luján es el polo textil de tejido plano más importante del país, con capacidad de producir 10 millones de metros mensuales de tela, pero hoy, teniendo un 35% de maquinaria modelo 2016, las cuales muchas veces están paradas ante la falta de trabajo, no alcanzan a los 6 millones.

“Enero fue récord de importaciones textiles”, explicó Bianchi, y agregó que desde el Gobierno nacional respondían que “no querían perder ningún puesto de trabajo pero por otra lado sabían que nos estaban matando con las importaciones”.

La industrial textil también se vio fuertemente afectada por la caída del consumo, los tarifazos y las altas cargas impositivas. Pero el principal problema resulta ser la cantidad de mercadería importada, sobre todo la que ya está confeccionada, que rompe con toda la cadena de producción local, por lo que son muchos los puestos de trabajo que están sobre una cuerda floja.

“Hay que pegar un vuelco porque esto así no puede seguir. Vamos a perder todas las fuentes de laburo para que se llenen diez importadores de plata”, dijo Bianchi.

“Estamos todos en una situación de no despedir gente; de tratar de aguantar lo que más se puede. Casi todos los que trabajabamos veinticuatro horas estamos haciendo dieciséis, a la gente que hacía los turnos de fin de semana y de noche se la tiene en otras tareas”, explicó Brunetti. “Estamos en una situación complicada; no queremos volver a los noventa”, agregó.

Antes de que el macrismo abriera las puertas a los productos extranjeros, “el sector venía a pleno”, comentaron desde Luján. “Estos doce años se trabajó muy bien”, explicó el presidente de la Cámara de esta ciudad, la cual ante la falta de mano de obra específica abrió una escuela de formación. “La idea era capacitar gente para darle trabajo inmediato, y hoy estamos despidiendo a 550 personas. Es muy triste lo que está pasando”, sostuvo Bianchi.

“El Gobierno tiene que tomar una decisión macroeconómica: si quieren que desaparezcamos o que seamos una industria pujante, que sigamos tomando gente y trayendo inversiones”, concluyó el presidente de la Cámara Textil.