El candidato del oficialismo Lenín Moreno, del partido Alianza País, obtuvo el primer lugar en las elecciones presidenciales de este domingo en Ecuador. Sin embargo, no habría logrado superar la barrera del 40%, y debería enfrentarse en una segunda vuelta con el candidato de la derecha, el banquero Guillermo Lasso, para definir quién será el mandatario de Ecuador por los próximos años.

El sistema electoral ecuatoriano prevé que para que un candidato triunfe en primera vuelta debe obtener más del 40% de los votos y un mínimo de 10 puntos de ventaja sobre el segundo. Con el 87,2% de los votos escrutados, Moreno obtuvo más de 10 puntos de ventaja sobre Lasso (39,09% a 28,28%), pero por milésimas no pudo superar el 40%.

De mantenerse esta tendencia, el balotaje se realizaría el 2 de abril. La campaña sucia, colmada de mentiras que realizaron los medios hegemónicos de comunicación, habría logrado su primer objetivo, impedir que el candidato de Correa triunfe en primera vuelta. Ahora, de no modificarse este resultado, todas sus energías estarán puestas en desgastarlo hasta el balotaje y así, al igual que en Argentina en las elecciones de 2015, imponer un candidato de derecha.

Los candidatos

Lenín Moreno, de Alianza País, representa la continuidad del Gobierno de Rafael Correa y de la etapa que, al igual que en Argentina, los ecuatorianos denominaron “La década ganada”.

Moreno fue profesor de colegios secundario y creador de la Cámara de Turismo de Ecuador. De 2007 a 2013 ocupó el cargo de vicepresidente.

En su programa político propone nuevos acuerdos para estimular la producción y el empleo; el fortalecimiento de la educación superior, la lucha contra la violencia y el narcotráfico; una vejez digna para los adultos mayores; la transformación del campo ecuatoriano y la continuidad de la Revolución Ciudadana.

Entre las transformaciones logradas en el marco de la Revolución Ciudadana se destacan la baja del desempleo, que se convirtió en uno de los más bajos de la región (5,2%); el crecimiento del PBI, el aumento de la inversión pública y el aumento de la inversión en salud (que trajo como consecuencia descenso de la desnutrición infantil). Se crearon setenta unidades dedicadas a los delitos contra la mujer y se tipificó el delito de feminicidio.

Por otra parte, el principal candidato de la oposición era el derechista Guillermo Lasso, del partido CREO-SUMA, es banquero y miembro del Opus Dei. Su perfil es claramente neoliberal y demostró estar alineado a los intereses de Washington y de los grupos mediáticos hegemónicos.

Al igual que sucedió en las elecciones de Argentina en 2015 con el candidato de la derecha Mauricio Macri, ahora en Ecuador Guillermo Lasso prometió que de ganar derogaría la Ley de Medios, lo que favorecería a los grupos hegemónicos de comunicación. En Argentina, Macri ni bien asumió derogó por decreto la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual que había sido aprobada por amplias mayorías en las dos Cámaras del Congreso, por el Ejecutivo y ratificada por la Corte Suprema de Justicia.

El rol de los medios

En una entrevista que recientemente Contexto le hizo al sociólogo e investigador Atilio Boron, este señaló que “los medios hegemónicos han lanzado una campaña feroz contra el Gobierno de Rafael Correa y el candidato de Alianza País Lenín Moreno. Esa campaña ha seguido un modelo exactamente igual al que hemos conocido en Argentina, Bolivia, Brasil y otros países de América Latina. Se tratan de criminalizar a las principales figuras del pensamiento y la política progresista, e inclusive involucrar en esa campaña a familiares de algunos de estos líderes políticos”.

Boron señaló que “la concentración mediática ha llegado a niveles sin precedentes, se habla de que hoy en día seis grandes conglomerados multimediáticos dominan el 90% de la circulación de la información mundial. Se hace muy difícil poder ejercer una resistencia efectiva a ese poder, pero pese a ello los pueblos están viendo quiénes son los que están tratando de producir las transformaciones que las sociedades necesitan y quiénes son los que se oponen a ellos”.

En la misma línea, el periodista y analista político Carlos Aznárez había señalado a Contexto que “la elección de Ecuador está siendo bombardeada mediáticamente, de la misma manera que ha ocurrido en otros procesos latinoamericanos. También con algunas jugarretas de la derecha, que trata de ganar terreno frente a un proceso que, si saliera negativo para Alianza País, obviamente repercutiría en el resto del continente, como ha ocurrido con otros procesos. Por eso hay una importante carga mediática y también un comportamiento de los candidatos de la oposición, que tiene muchas similitudes con lo que viene ocurriendo en distintos países, como Argentina y Brasil”.

“El tema de la Ley de  Medios, tanto en Venezuela como en Argentina y Ecuador, es un tema nodal. Por eso no me extraña que la derecha haya amenazado con hacer papel mojado esa ley”, agregó.