Si con las políticas de ajuste y destrucción del mercado interno cientos de miles de trabajadores quedaron en la calle y millones de argentinos fueron empujados a la pobreza a lo largo de 2016, con la patria importadora que impulsa el presidente Mauricio Macri el panorama para este año no será mejor.

Un claro ejemplo es el de la empresa alemana Mefro Wheels, que acaba de cerrar su planta en Rosario para traer llantas producidas en filiales de otras partes del mundo. El Gobierno santafesino y la seccional local de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) habían pedido frenar las importaciones para mantener las fuentes de trabajo, pero la Casa Rosada se negó y 170 empleados recibieron sus telegramas de despido.

Situaciones similares se viven en el rubro de la electrónica. En Río Grande cerró Informática Fueguina, del grupo BGH; y el mismo camino siguieron empresas como Banghó, en Vicente López, y Corporate Corp, en Capital Federal.

Los metalúrgicos se movilizaron esta semana a la sede del Ministerio de Trabajo de la Nación y lograron frenar por sesenta días los 270 despidos en Banghó, pero desde la UOM reconocieron a Contexto que no habrá soluciones definitivas si Macri no revierte su decisión de eliminar, a partir de marzo, el arancel del 35% a las importaciones de computadoras y tablets.

Del lado de las empresas informáticas, sostienen que el costo productivo no es el principal problema de la diferencia de precios que existe con países como Chile, sino los costos financieros, impositivos y logísticos; y que si el Gobierno impulsara políticas para retocar estos tres rubros, podrían seguir produciendo con precios inferiores de venta.

“El año pasado, el ministro de Producción, Francisco Cabrera, se había comprometido a abrir una mesa de diálogo con los empresarios y el sindicato, pero al final nunca fue convocada. Volvimos a reunirnos en otras dos oportunidades, pero lo único que dicen es que lo del arancel cero a las importaciones es una decisión tomada, que no hay nada que discutir”, se quejó Roberto Bonetti, secretario adjunto de la UOM, en diálogo con este medio.

Sólo en el sector metalúrgico, ya se registran más de 9.000 despidos y 15.000 suspensiones como consecuencia de la pérdida del poder adquisitivo, la caída de las ventas y la apertura indiscriminada de importaciones.

“Salvo lo que es maquinaria agrícola, las 21 ramas que componen la industria metalúrgica están todas afectadas”, subrayó el dirigente de la UOM.

No obstante, el modelo neoliberal del macrismo golpea a todos los sectores por igual. Semanas atrás, Contexto daba a conocer el cierre de unos 25.000 locales comerciales y más de 6.000 pequeñas y medianas empresas, de acuerdo a datos de Federcámaras y la Asociación Pyme.

En tanto, los trabajadores que tienen la suerte de conservar sus empleos pierden cada vez más poder adquisitivo, mientras son sacudidos con inflación, nuevos tarifazos y anuncios de aumentos en el transporte público.

“Los trabajadores perdieron el año pasado más de 10 puntos porcentuales de su salario, y ahora estamos ante una situación donde el Gobierno pretende que discutamos una paritaria del 18%. Hasta los economistas amigos de Cambiemos reconocen que la inflación va a estar cerca del 25%, aunque nosotros pensamos que va a estar mucho más arriba”, señaló Bonetti.

Para el gremialista, “se abre un escenario de mucho enfrentamiento, porque, como viene la economía argentina, no vemos nada bueno por delante”.

Bonetti puso sus expectativas en la movilización convocada por la CGT para el próximo 7 de marzo y estimó que ya no hay margen para seguir estirando el paro: “Todavía no tiene fecha, pero seguramente será hacia fines de marzo”.