Tras una jornada de protesta frente a la Municipalidad de La Plata, trabajadores de la cultura y el arte lograron frenar ayer la medida de regulación y control impulsada desde la gestión de Julio Garro para prohibir la autogestión de los carnavales. La acción fue posible gracias a la movilización de todas las redes de espacios culturales barriales, quienes mantuvieron ayer una reunión con el subsecretario de Convivencia y Control Ciudadano, Robrto Di Grazia, quien, de manera insólita, dijo no saber siquiera la existencia de la lista de regulaciones que presentó el Municipio para controlar el carnaval.

“Logramos que no se impida la venta, que no se impida la autogestión, que no se necesite el aval de diez vecinos ni una institución que deba hacerse responsable por todo, y exigiendo el rol del Estado municipal, que es quien debería garantizar cierta seguridad”, dijo a Contexto la referente del Centro Cultural Juana Azurduy, uno de los múltiples espacios que ayer se presentaron en las puertas del Palacio Municipal con la consigna “No a la clausura de los carnavales”.

Como ya habían denunciado las organizaciones en anteriores ocasiones, el Municipio había presentado, por primera vez, una planilla de registro con pautas y requisitos impuestos para todas las entidades que solicitaran sumarse a los carnavales.

Según comunicaron, implicaba llenar una serie de requisitos, todos ellos bajo declaración jurada: una institución que avale el carnaval; la firma de diez vecinos del barrio que lo apoyen; y un responsable de la organización.

Pero el principal punto del registro que alertó a las organizaciones, a firmar en las oficinas de la Secretaría de Control y Convivencia de 20 y 50 (ex Control Urbano), consistía en “la prohibición por parte del Municipio de la venta de comidas y espumas en un radio no menor a 200 metros, en la vía pública o en comercios”. Según informaron, “esa limitación destruye el carácter autogestivo de los carnavales, considerando que es una fuente de trabajo al tiempo que permite generar los fondos para su realización: bandas, sonido, iluminación, entre otras necesidades”.

Tal como informó la referente del Juana Azurduy, la manifestación logró frenar esta planilla de requisitos y acordar una nueva modificación. “La agenda la vamos a llevar en una carpeta, con un teléfono de un responsable por carnaval. Roberto Di Grazia ni siquiera sabía de la planilla y se enteró recién cuando nosotros fuimos a discutir acerca de la misma, algo que le corresponde a él”, dijo Roche, y agregó: “Esto es una muestra más de la falta de organización y gestión del actual Gobierno de Cambiemos. A lo largo del último año sufrimos clausuras ilegítimas constantes. Esto que está sucediendo con los carnavales tiene la intención política clara de no sólo censurar una expresión popular, sino también de monopolizar los festejos con fines mercantiles”.

En tanto, Sofía Urosevich, referente del Centro Cultural Olga Vázquez, dijo a Contexto: “El Municipio pretende aglutinar los festejos en dos o tres lugares, para poder capitalizar para ellos mismos todo tipo de expresión genuina de los barrios. Juntar esas expresiones en tres lugares específicos con la bandera de la gestión es apropiarse de eso. Hay un desconocimiento grande de la tradición de los carnavales”.

Las organizaciones señalaron, además, la injerencia de mafias y negociados en torno a la venta de productos como la espuma de carnaval, manejada por sectores allegados a la actual gestión.

Acompañaron el reclamo de la Red de Organizadores de Carnavales Autogestivos, junto a la Red de Espacios Culturales y la UCECAA, la RECA, agrupaciones universitarias de la UNLP, las diferentes murgas y comparsas de la ciudad. Cabe destacar que la concejal del Frente para la Victoria platense y decana de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social, Florencia Saintout, también se acercó ayer a dialogar con los representantes de los espacios culturales para brindar su apoyo y acompañar el reclamo.

Asimismo, la manifestación se condensó con otras protestas que decidieron compartir el espacio, como es el caso de vecinos de la periferia platense exigiendo respuestas por los cortes de luz, y también por el caso de la agrupación El Hormiguero Cultural, cuyo predio de Los Hornos fue convertido en un basural clandestino por el propio Municipio tras el temporal. “Usaron nuestro espacio como acopio. Hicieron un basural a cielo abierto, de un día para el otro, donde ensayamos. Es una falta de respeto como tantas otras que han generado a la sociedad”, dijo a Contexto el referente del colectivo cultural, Martín Fragati.