Por Fernando M. López

La causa contra el ex jefe de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), Oscar Parrilli, avanza aceleradamente a pesar de no sostenerse por ningún lado. Luego de la filtración de las escuchas telefónicas entre Parrilli y Cristina Fernández de Kirchner, el juez federal Ariel Lijo procesó al ex funcionario por presunto “encubrimiento agravado” de Ibar Pérez Corradi, quien fue sobreseído por el triple crimen de General Rodríguez; mientras que el fiscal Guillermo Marijuán pidió su prisión preventiva por “peligro de fuga” y “entorpecimiento” de las investigaciones.

“Hay una triple alianza o infamia entre sectores de la Justicia, medios de comunicación y servicios de inteligencia operando a fondo como en las viejas épocas”, dijo Parrilli, y aseguró que el espía Antonio “Jaime” Stiuso “está detrás de todo esto”.

En una conferencia de prensa desde el Congreso, junto a los diputados nacionales del Frente para la Victoria (FpV-PJ), el ex jefe de la AFI apuntó contra el presidente Mauricio Macri, a quien responsabilizó por las “persecuciones políticas” y advirtió que “si no frenamos esta triple infamia, poca democracia nos queda por delante”.

“Esta acción de control social está muy armada desde el Gobierno nacional. El presidente Macri arremete sobre todo contra dirigentes políticos, sean opositores o no, para condicionarlos, atemorizarlos, acallarlos, para que no entorpezcan la destrucción del Estado, el saqueo y la entrega del patrimonio de todos los argentinos a los grandes grupos monopólicos y financieros”, subrayó.

“Hay una triple alianza o infamia entre sectores de la Justicia, medios de comunicación y servicios de inteligencia”

A fines de agosto de 2015, la Justicia pidió la colaboración de la AFI para encontrar a Pérez Corradi, quien estaba prófugo por los asesinatos de los empresarios farmacéuticos Sebastián Forza, Damián Ferrón y Leopoldo Bina, y el tráfico de efedrina.

Parrilli contó que a fines de noviembre de ese año le llegó “no un informe sobre el domicilio de Pérez Corradi, sino sobre un Facebook de quien parecía ser su mujer”, y que pidió chequear esa información, es decir, “si el IP correspondía a la ubicación” del prófugo.

“A los pocos días nos fuimos del Gobierno, pero antes me reuní con Gustavo Arribas y Silvia Majdalani (las actuales autoridades de la AFI), y los puse al tanto de la situación, les di toda la información sobre lo que estábamos trabajando”, sostuvo, y consideró que, “como la causa Pérez Corradi se les caía, ellos inventan que encontraron por causalidad un informe, que era ese oficio”.

Para demostrar la maniobra en su contra, Parrilli hizo énfasis en dos hechos claves: “El 2 de febrero de 2016, el director de Asuntos Judiciales de la AFI le informa al juez que obra en el expediente que no tienen resultados positivos hasta ese momento para dar con el paradero de Pérez Corradi. Es decir, seguían investigando”.

“obviamente, el objetivo de esta intervención fue un claro espionaje político, no sobre mí, sino sobre la EX PRESIDENTA.”

Pero semanas antes, el 11 de enero, “aparece una presentación de los abogados de Pérez Corradi donde dicen que están dispuestos a iniciar una negociación con el Gobierno para que su cliente se entregue, y se ponen en negociaciones con la ministra de Seguridad Patricia Bullrich”.

El prófugo fue detenido en Paraguay recién cinco meses después, en junio, aunque Parrilli no cree que “lo hayan encontrado, sino que seguramente se entregó bajo la promesa de que iba a venir a inculpar a dirigentes kirchneristas”, cosa que finalmente no hizo.

A los pocos días de la detención de Pérez Corradi, Lijo ordena intervenir el teléfono del ex jefe de la AFI basándose en el informe que supuestamente había sido encontrado en un cajón por la Administración macrista de inteligencia.

“En mi caso pidieron intervención directa, que sólo se usa para secuestros extorsivos o contrabando para realizar detenciones en el momento. Me estaban escuchando por lo que supuestamente había hecho un año atrás, para ver si tenía conexión con Pérez Corradi, que dicho sea de paso ya estaba detenido desde el 19 de junio. Así que, obviamente, el objetivo de esta intervención fue un claro espionaje político, no sobre mí, sino sobre la ex presidenta, que en ese momento realizaba una serie de actividades políticas”, recordó Parrilli.

Una “emergencia democrática”

Tras el espionaje, que duró unos tres meses, el ex funcionario fue citado a indagatoria el 1 de noviembre, pero el juez Lijo no le hizo “una sola pregunta que tenga que ver con las escuchas telefónicas, ni una sola, porque no tenían nada”.

“Este es el país en el que estamos viviendo, en una situación de emergencia democrática. Tenemos un Estado en el que las garantías constitucionales están en tela de JUICIO.”

Se trata de las conversaciones en las que Cristina le dice “pelotudo” a Parrilli porque no la había reconocido al atenderla y que fueron filtradas al periodista Luis Majul.

Precisamente por ese espionaje “ilegítimo” y su posterior filtración en los medios es que el ex jefe de la AFI recusó a Lijo y pidió que se investigue la responsabilidad del fiscal Marijuán, que fue quien tuvo acceso a las escuchas; de la Dirección de Información y Captaciones Judiciales, que depende del presidente de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti; y de la Dirección de Contrainteligencia, bajo la órbita de Arribas y Majdalani.

“Este es el país en el que estamos viviendo, en una situación de emergencia democrática. Tenemos un Estado en el que las garantías constitucionales están en tela de juicio”, sostuvo Parrilli, y añadió que “no es casual” que, luego de denunciarlos públicamente, Lijo ordenara su procesamiento y Marijuán pida su prisión preventiva.

Además, comparó la celeridad con la que se avanzó en su contra con la impunidad que goza Stiuso, pese a las ocho causas penales que le inició el anterior Gobierno.

Recalde: “Si el principal responsable (por Pérez Corradi) es absuelto porque no hay delito, ¿qué va a encubrir PARRILLI?, ¿un no delito?”

“¿Cuántas de esas causas han avanzado? No hicieron absolutamente nada. Son los jueces y fiscales que yo denuncio, a quienes Stiuso está manejando, condicionando o extorsionando. Una de esas causas es precisamente por espionaje ilegal. Había teléfonos de empresarios, de sindicalistas, de todo”, recordó.

Por último, descartó de manera categórica que Cristina le haya ordenado “apretar” a magistrados, como se especuló tras las escuchas: “No lo hicimos durante nuestro Gobierno y no hay que ser muy inteligente para saber que no lo hicimos después. ¿Quién puede creer que el año pasado teníamos algún poder para apretar a alguien? Quien está apretando a los jueces es Macri”, disparó, y puso el ejemplo de Daniel Rafecas, Eduardo Freiler o María Servini de Cubría, quien reconoció que “las presiones que está sufriendo son las peores en sus cuarenta años en la Justicia”.

Consultado por Contexto tras la conferencia de prensa, el jefe de bloque del FpV-PJ, Héctor Recalde, dijo que “a veces uno entra en el juego de comenzar a discutir si una escucha es válida o no”, pero nadie se cuestiona “cómo salió la escucha y cómo fue editada”

“La causa contra Parrilli no sólo es insostenible desde lo jurídico, sino desde el propio sentido común. Si el principal responsable (por Pérez Corradi) es absuelto porque no hay delito, ¿qué va a encubrir Parrilli?, ¿un no delito?”, se preguntó el legislador. Para Recalde, la situación es de “una gravedad institucional inusitada, algo terrible”, y sentenció: “Toda la sociedad argentina está en peligro”.