Por Alejandro Palladino

Ayer tuvieron su primer encuentro del año representantes de los gremios docentes con los funcionarios del Gobierno de María Eugenia Vidal, en el Ministerio de Economía provincial, luego de la decisión de Nación de eliminar la paritaria nacional del sector.

Como se preveía, y de acuerdo al precepto macrista de “reducir los costos laborales”, la gestión provincial ofreció un aumento del 18% en cuatro cuotas de 4,5% para 2017, ajustable a los índices de inflación del Indec. Fue un acuerdo similar al que logró con los estatales a fines del año pasado, confirmando el ajuste, con una inflación en 2016 que superó el 40%, la mayor de la historia reciente.

Los docentes rechazaron el ofrecimiento y reiteraron la necesidad de alcanzar un 35% de aumento, que prevea la inflación de este año –que el macrismo estimó en su presupuesto en un 17%–, y que contemple la pérdida del 10% del poder adquisitivo del año pasado.

Luego del incremento de principios de 2016 del 34,6%, la gobernadora se negó una y otra vez a reabrir las paritarias en el segundo semestre, considerando que la inflación no había superado la paritaria de febrero. En la mesa de ayer, sus funcionarios afirmaron que la pérdida de los docentes en 2016 fue de entre el 1,5 y el 2%.

“Manifestamos la necesidad imperiosa de convocar a la paritaria nacional, planteamos el debate DE 2016 sobre la pérdida del 10% del poder adquisitivo de nuestros SALARIOS.”

María Laura Torre, secretaria gremial de Suteba presente en la reunión, sintetizó en diálogo con Contexto la postura del Frente Gremial Docente Bonaerense: “Manifestamos la necesidad imperiosa de convocar a la paritaria nacional, planteamos el debate de 2016 sobre la pérdida del 10% del poder adquisitivo de nuestros salarios y rechazamos este ofrecimiento del 18% en cuatro cuotas”.

“La propuesta de Vidal está muy lejos de la realidad de los maestros y profesores de la provincia de Buenos Aires –continuó Torre–; no queremos que ningún docente quede por debajo de los índices de pobreza (13.200 pesos)”.

René Cruz de la FEB también enfatizó que los docentes quedaron por debajo de la línea de la pobreza y consideró el ofrecimiento como “inaceptable”. “Nos quieren someter a salarios miserables, rechazamos la propuesta del 18% porque hay fondos”, remarcó Miguel Díaz, titular de Udocba.

En al actualidad, el mínimo de los docentes es de 9.800 pesos y el aumento de Vidal implica apenas doscientos pesos para el próximo trimestre. En las horas previas a la paritaria, desde gobernación entendían que el ofrecimiento del 18% era “bueno”, “atado a la inflación” y estaba en línea con lo acordado con otros gremios.

Reclamo por paritaria nacional

“Sin paritaria hay conflicto nacional”, fue el principal canto de los gremios apostados sobre calle 8 entre 45 y 46, en las puertas del Ministerio, mientras aguardaban el cierre de la reunión. La consigna respondía a la decisión del Gobierno nacional de eliminar la paritaria nacional, quitando el respaldo a las provincias y delegando la negociación a cada una de ellas al igual que durante el menemismo.

“No convocar la paritaria nacional es dejarla librada a su suerte en cada provincia como en la década del noventa, cuando varias provincias no pagaban los salarios y los chicos no tenían clases”, había advertido el titular de Suteba, Roberto Baradel, antes del encuentro.

Baradel también refirió a un reclamo que se sucedió por parte de los docentes en los últimos meses: el recorte del 3% para Educación para 2017, lo que significan 16.550 millones de pesos.

Los gremios habían marchado el viernes de la semana pasada, cuando concurrieron a la plaza del Congreso docentes de las veinticuatro provincias para exigir un nuevo sueldo mínimo y expresar su rechazo al cierre de la paritaria nacional y al techo del 18% que fijó Mauricio Macri. Ese día Suteba, Ctera, Sadop, ATE Capital, CEA y Ademys recibieron el apoyo de la CGT y de la  CTA de los Trabajadores.