Por Héctor Bernardo

Tras la llegada del republicano Donald Trump al sillón de la Casa Blanca, el Gobierno de Benjamín Netanyahu refuerza su política de asentamientos ilegales en territorios palestinos. Poco parece importarle al Gobierno israelí la condena mundial y la resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que le exige frenar de inmediato esas construcciones.

Si bien la comunidad internacional ha determinado que los límites entre Israel y los territorios palestinos son los establecidos en 1967, los sucesivos Gobiernos sionistas han implementado una política de colonos y asentamientos ilegales que, con el apoyo del Ejército, avanzan día tras día sobre territorio palestino.

En diciembre pasado, en una resolución histórica, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas le ordenó al Estado de Israel detener de inmediato la construcción de los asentamientos en territorio palestino y los declaró ilegales.

En aquel momento, Benjamín Netanyahu reaccionó con furia contra el Gobierno de Barak Obama, al que criticó duramente por no haber utilizado su poder de veto. El Consejo de Seguridad está integrado por quince países (catorce votaron a favor de la resolución y Estados Unidos se abstuvo).

El entonces presidente electo de los Estados Unidos, Donald Trump, se sumó a la condena israelí por la postura del Gobierno de Obama. El republicano aseguró que cuando él asumiese el Gobierno “las cosas” iban a ser diferentes en la ONU.

Inmediatamente, Israel tomó nota del alineamiento del nuevo presidente norteamericano. El 21 de enero, un día después de la asunción de Trump, el Gobierno de Netanyahu aprobó la construcción de 566 viviendas ilegales en territorio de Cisjordania. Medida que desafiaba abiertamente la decisión del Consejo de Seguridad de la ONU.

Ante eso, Rafael Araya Masry, analista internacional, especialista en temas de Medio Oriente, aseguró: “El sionismo saluda a Trump como si fuera el mesías que estaban esperando. A la vez, con esta medida, pone a prueba al nuevo presidente norteamericano para ver hasta qué punto está dispuesto a acompañarlos”.

En la actualidad, al menos 5 mil viviendas ilegales se están construyendo en territorios palestinos con la autorización y el apoyo del Gobierno israelí, y ahora del norteamericano.

Poco parece importarle a Netanyahu las decisiones de Naciones Unidas  o las condenas de organizaciones internacionales como Human Rights Watch (HRW), que recientemente presentó un informe en el que acusó al Gobierno de israelí de promover los asesinatos extrajudiciales de ciudadanos palestinos.

Resabios de colonialismo imperialista se hacen presentes en pleno siglo XXI. Trump y Netanyahu, Estados Unidos e Israel, los máximos exponentes del triunfo de la fuerza sobre la razón.