Por Daiana Giménez
El cruce de las calles 520 y 203 es conocido en Abasto como “la esquina de la muerte” por la cantidad de accidentes que ocurren. Ante el historial que tiene esa intersección, los vecinos hace tiempo que exigen un semáforo y reductores para la zona, pero nadie los escucha. Mientras tanto, los siniestros viales siguen ocurriendo.
Precisamente en esa esquina, la semana pasada, Matías Quiñones iba en moto cuando un auto lo chocó. El impacto lo despidió y murió prácticamente en el acto, al golpearse la cabeza contra el cordón. Hoy es la familia de él, acompañada por la comunidad abastense, la que está encabezando no sólo el pedido de justicia sino también que se coloquen finalmente los semáforos, las lomas de burro y la señalética correspondiente.
Andrea Giles, madre de Matías, explicó en dialogo con Contexto que, al igual que 44, la 520 “es una autopista”. Después de la rotonda de Melchor Romero no hay indicaciones ni siquiera en el cruce que separa Lisandro Olmos de Abasto. Es así que el oeste platense, con estas calles que suelen usarse para entrar y salir de la ciudad, es uno de los principales puntos de la región donde ocurren más accidentes.
La semana pasada, tras la muerte de Quiñones, cuando los vecinos cortaron 520 reclamando que se mejore esta situación, se presentó una cuadrilla municipal a hacer unos pozos en la zona. El delegado Gabriel Barletta, hasta el momento el único que los recibió, les explicó que ya hizo los petitorios correspondientes y que ahí se iban a poner los semáforos. Los vecinos de Abasto se enteraron posteriormente que esas excavaciones en realidad eran para obras de agua.
La madre de Matías sostiene que les “tomaron el pelo. Dicen que ya tienen los semáforos. Pero no hay nada concreto, palabras nomás”.
Los vecinos de esta localidad piden que Julio Garro reciba sus inquietudes. Pero “el intendente no dio ni señales. Debe estar metido abajo del pozo que hicieron los de la delegación”, ironizó Giles.

“La obra nunca se hizo. Se hizo un pozo nada más y teníamos que esperar, pero hasta que no esté el semáforo prendido yo no voy a dejar de cortar”, concluyó la madre de Matías.