Por Gabriela Calotti

Representantes y militantes de organismos de derechos humanos de La Plata, concejales del bloque del Frente para la Victoria (FpV Nacional y Popular), dirigentes gremiales, estudiantiles y docentes universitarios se concentraron el lunes al mediodía frente a la Municipalidad de La Plata bajo el lema “La Plata tiene memoria: el 24/3 y el 2/4 son del pueblo”, en repudio al decreto firmado días atrás por el presidente Mauricio Macri para mover del calendario esas dos fechas emblemáticas en la historia contemporánea nacional y en la lucha por memoria, verdad y justicia.

“Los organismos de derechos humanos de la ciudad de La Plata repudiamos indefectiblemente este DNU y lo consideramos una provocación a la memoria de las víctimas de la dictadura genocida que instauró el golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 y a los soldados héroes que combatieron y dieron su vida en las islas Malvinas, conflicto que se inició el 2 de abril de 1982”, afirmó el documento impulsado por diversos organismos como Abuelas de Plaza Mayo, H.I.J.O.S., Asociación de ex Detenidos-Desaparecidos y por los concejales Florencia Saintout, Gastón Castagneto y Guillermo Cara.

“La memoria no se cambia por decreto”, sostuvo el mismo documento que destacó el carácter “inamovible” de esas dos fechas, pues “no respetar este carácter de feriado nacional implicaría una ofensa para todos los argentinos que repudiamos el golpe genocida de 1976”.

Tras subrayar su apoyo a la “continuidad de la lucha por más memoria, verdad y justicia” y reclamar “la soberanía de Malvinas”, los firmantes del documento coincidieron en que lo ocurrido pone en evidencia “la voluntad del Ejecutivo nacional”, y que “no es un hecho aislado”.

“La política de la Alianza Cambiemos marca un verdadero retroceso en materia de derechos humanos, el desfinancimiento de políticas publicas, el retroceso en las políticas de memoria, verdad y justicia y los hechos de represión a los reclamos sociales que también son una triste realidad en nuestra ciudad”, afirmó otro párrafo del documento leído, entre otros familiares de víctimas de la dictadura, por Rubén López, hijo del dos veces desaparecido militante Jorge Julio López, a casi once años de su segunda desaparición.

El 24 de marzo fue declarado feriado nacional en 2006 por la Ley 26.085 con el respaldo mayoritario del Congreso nacional. Las leyes no pueden cambiarse por decreto, pues tienen “el respaldo de la institucionalidad democrática”, recordaron.

Mirando hacia la Catedral platense, la concejal Florencia Saintout recordó que la “dictadura cívico-militar-eclesiástica […]  necesitó del crimen, de la persecución, de la tortura para llevar adelante su plan de miseria para las mayorías. Y también necesitó una guerra por una causa justa que puso al frente a muchísimos compañeros jóvenes que defendieron que las Malvinas son argentinas”.

“Esa dictadura también necesitó del olvido y del silencio como necesita este Gobierno del silencio y el olvido para continuar con su programa de miseria planificada”, afirmó la edil platense que repudió la iniciativa del Gobierno nacional y celebró la existencia de movimientos de derechos humanos “como los que tenemos, que frenan una vez más a Macri”.

Mientras el concejal Cara calificó de “atropello y provocaciones permanentes” las numerosas decisiones del Gobierno nacional que se topan con “la unidad en el campo popular”, su compañero de bloque, Gastón Castagneto, lamentó que los concejales de los otros bloques platenses “no se hayan acercado a esta convocatoria porque los derechos humanos son de la gente, son de todos”.

“El decreto (de Macri) es la expresión formal de una concepción profunda del país”, dijo a Contexto Carlos Raimundi, ex diputado nacional y docente universitario presente en el acto.

En su opinión, “lo que está en juego es mucho más profundo que el decreto”, y para explicarlo mencionó varios momentos históricos que marcaron la vida política argentina de los últimos sesenta años, como el bombardeo del 55, el secuestro del cuerpo de Eva Perón, la proscripción del peronismo y el genocidio del 76.

“Esta gente representa en términos de proyecto de país exactamente los mismos intereses en cuanto a las consecuencias sociales, económicas y culturales de un mismo modelo. Si no aplican esos métodos es porque no pueden, no porque no quieren. Porque no hay condiciones históricas para que lo hagan”, aseguró. “Por eso necesitan recuperar un clima que tiene que ver con las últimas declaraciones de Centurión de relativizar la gravedad de la dictadura”.

El ex carapintada y actual jefe de la Aduana, Juan José Gómez Centurión, afirmó el domingo que durante la última dictadura (1976-1983) “no fue un plan sistemático para desaparecer personas, ni un genocidio”, y al referirse al número de desaparecidos opinó que “en términos históricos, no es lo mismo 8 mil verdades contra 22 mil mentiras”.

“Ellos necesitan relativizar la historia. Porque si nosotros escarbamos en la historia, los vamos a encontrar a ellos. Siempre”, sostuvo Raimundi.

Guadalupe Godoy, integrante de la Mesa de Derechos Humanos de La Plata, consideró en diálogo con Contexto que todas las decisiones y opiniones adoptadas o emanadas de funcionarios del Gobierno “nos preocupan porque los ataques y retrocesos simbólicos acompañan un retroceso en las políticas estatales de derechos humanos”.

Sin ir más lejos, la responsable puso como ejemplo el desmantelamiento de los programas para llevar adelante los juicios por violaciones a los derechos humanos, como el de la CNU, la organización paramilitar ultraderechista Concentración Nacional Universitaria que operó en La Plata entre 1974 y 1976 al amparo del Gobierno de Victorio Calabró y de la Policía bonaerense.

“Queremos exigir que en cada lugar los funcionarios municipales y provinciales pongan un coto a estas decisiones nacionales”, sostuvo Godoy.

Militante de derechos humanos y docente universitaria, Nora Ungaro, hermana además de Horacio, uno de los adolescentes desaparecidos en La Plata durante la llamada “Noche de los Lápices”, en septiembre de 1976, explicó a este medio que cuando conoció el DNU de Macri sintió “una agresión tremenda porque evidentemente lo que quiere hacer este Gobierno es borrar la memoria. Quieren borrar la historia, pero no van a poder”.

El Gobierno nacional anunció hace dos días que iba a dar marcha atrás con el DNU que levantó tanto rechazo. Por la presión ejercida por los organismos de derechos humanos, la rebelión de intendentes y gobernadores y hasta las críticas de editorialistas de grandes diarios amigos de la alianza Cambiemos, el Ejecutivo retrocedió en su nuevo acto de provocación.

Inicialmente, la concentración frente al edificio municipal platense había sido convocada para pedirle al intendente macrista Julio Garro que conserve el 24 de marzo y el 2 de abril como feriados inamovibles “por la memoria de los 30.000 desaparecidos y por los veteranos y caídos en la guerra de Malvinas”.

Aprovecharon el encuentro para convocar a la manifestación del 24 de marzo en Plaza de Mayo, cuando se cumplan 41 años del golpe cívico-militar.

“En La Plata no olvidamos, nosotros no conciliamos, nosotros no perdonamos, seguimos peleando por justicia, memoria, verdad y libertad, y lo vamos a demostrar el 24 de marzo moviéndonos desde La Plata todos juntos”, invitó Saintout a los presentes frente a un edificio municipal que el macrismo mantiene vallado desde el 10 de diciembre de 2015.