Por Fernando M. López

Matías Gabriel Quiñones, de veinticuatro años, fue atropellado el miércoles por un automovilista de 84 en la intersección de 520 y 203, en Abasto. El impacto lo despidió de la moto en la que circulaba y murió en el acto, al golpearse la cabeza contra el cordón de una estación de servicio. Se trata de una tragedia que pudo haberse evitado si las autoridades locales hubiesen escuchado a tiempo el reclamo de los vecinos, que desde hace casi un año piden señalizaciones, semáforos y lomas de burro.

“Cinco minutos antes lo crucé y me dijo ‘Chau, ma, después vuelvo’. Ese ‘después vuelvo’ nunca lo voy a tener. No es justo. Dejó una nena de tres años y una mujer de veinte, toda una vida por delante, con muchos proyectos que se terminaron por un hombre que ya no debería manejar y por la falta de respuestas del Municipio”, remarcó la madre de la víctima, Andrea Giles, en diálogo con Contexto.

No es el primer accidente que ocurre en esa peligrosa esquina. Dos semanas antes de la muerte de Matías, uno de sus familiares, llamado Sergio Bustos, sufrió un accidente similar y aún se encuentra en coma en el Hospital de Quilmes. En los últimos meses suman cinco los choques en el mismo lugar, incluido un colectivo que impactó contra la estación de servicio.

Giles encabezó ayer un corte de la intersección junto a más de un centenar de vecinos para exigir justicia y que el intendente Julio Garro atienda sus reclamos.

“Para ellos, las palabras se las lleva el viento. Hablan y hablan para que la gente los vote y luego no hacen NADA.”

“No hay semáforos, señalización, lomas de burro, no hay nada. Recién liberamos el corte y venía un camión por la 203 para agarrar la 520, y un auto casi lo choca estando todos nosotros ahí”, comentó indignada la mujer, que le pidió al jefe comunal que deje de “rascarse las pelotas” y se ponga “a trabajar para el pueblo”.

“Para ellos, las palabras se las lleva el viento. Hablan y hablan para que la gente los vote y luego no hacen nada, como la señora gobernadora (María Eugenia Vidal), que se fue de viaje para despejarse cuando la provincia se inundaba”, agregó.

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Mientras Giles hablaba con Contexto, un grupo de efectivos de la Policía Local intentó atacar a los jóvenes que la acompañaban, bajo la excusa de que “buscaban drogas”. La intervención desesperada de la mujer evitó que el episodio pasara a mayores, y terminara en una represión con detenciones.

“Vinieron a sacar a los chicos que estaban con nosotros. La Policía Local está descontrolada. Ahora pasás por la calle y te revisan todo. Tienen que bajar un cambio. Nosotros hicimos un corte pacífico, pero ellos están muy acelerados. Parecen estar nerviosos porque vamos a protestar hasta que pongan los semáforos”, explicó.

Un calle especial 

El delegado municipal, Gabriel Barletta, les prometió antes de la manifestación que ya había realizado las gestiones en el Municipio y que los semáforos serían colocados en dos semanas. De hecho, en medio del corte apareció una cuadrilla para realizar el primer pozo, que les demandó unas seis horas.

Pero después de tantas promesas incumplidas, los vecinos temen que luego de unos días todo quede en la nada, por lo que decidieron realizar cortes totales en 520 y 203, de 14 a 19 hs, hasta ver un avance concreto de la obra.

“Acá el único beneficiado fue el padre de Garro, al que le asfaltaron la calle que pasa por la puerta de su casa, en Estancia CHICA.”

Según denunciaron, en el barrio no sólo faltan semáforos, lomas de burro y señalizaciones de tránsito, sino también luminaria, asfalto y arreglo de baches.

“Acá el único beneficiado fue el padre de Garro, al que le asfaltaron la calle que pasa por la puerta de su casa, en Estancia Chica. Para ir a Estancia Chica, el señor Garro pasa por 203 y 520, pero nunca hicieron nada para prevenir los accidentes y sacar del abandono a Abasto”, subrayaron.

De esa localidad platense también es el secretario de Gobierno municipal, Nelson Marino, quien está al tanto de la situación, pero hasta ahora prefirió mirar para otro lado.