Por Gabriela Calotti

En 2012, cuando Mauricio Macri era jefe del Gobierno porteño y Alejandro Finocchiaro era mano derecha de Esteban Bullrich, por entonces titular de Educación en la ciudad de Buenos Aires, tuvieron la idea de lanzar un 0800 para denunciar cualquier actividad política en las escuelas. La comunidad educativa protestó y reclamó que se anulara una medida que muchos bautizaron como “el 0800 buchón”, sin los resultados esperados.

Pero fieles a su pensamiento profundo y de cara a un año de elecciones, las autoridades macristas vuelven a insistir aunque esta vez en la provincia de Buenos Aires, el mayor distrito electoral.

“No es una medida afortunada […] Es un acto de gran desconfianza hacia los jóvenes y hacia las autoridades” de las escuelas, afirmó a Contexto el ex ministro de Educación de la Nación, Alberto Sileoni, para quien la resolución número 7 del 16 de enero firmada por Finocchiaro “forma parte de una cosmovisión que el macrismo tiene de la vida política que tiene que ver con un temor en general a todo tipo de participación”.

Sileoni consideró que con esta resolución “hay un deseo disciplinar”, y opinó, contrariamente, que “la participación hay que alentarla y hay que tener confianza en las autoridades escolares que sabrán distinguir” las actividades que se llevan adelante dentro del ámbito escolar.

Así como Macri, María Eugenia Vidal, que llegaron al poder desde un partido político mediante elecciones democráticas, los centros de estudiantes, por ejemplo, están conducidos por jóvenes que ganaron una elección.

En su resolución, el titular de Educación bonaerense establece que “la escuela debe ser el espacio de la pluralidad y no de voces sesgadas. Tiene que ser un lugar de todos y hay que evitar, dentro de ella, la sectorización de la sociedad”.

“Se puede debatir sobre ideas en las escuelas siempre y cuando estén representados todos los sectores;  pero estará vedado cuando se quiera  teñir el espacio de reflexión de un solo color político-partidario. Los partidos deben promover estas actividades en espacios concebidos para ese fin”, estableció Finocchiaro.

En opinión de Sileoni, esa medida “busca agradar a cierto sector de la sociedad. El macrismo hace aclaraciones que van dedicadas a la misma tribuna y además lo hacen con cierta nostalgia”, agregó, antes de considerar que decisiones como esta “generan un clima de época”.

El ex ministro durante la gestión de Cristina Fernández de Kirchner recordó que en Argentina la actividad política en las escuelas fue prohibida tras el golpe de 1930, durante la llamada “Revolución Libertadora” en 1955, tras el golpe de 1966 y durante la última dictadura cívico-militar de 1976.

“No comparo, pero quiero decir que hay épocas de aliento, de apertura, y otras épocas de temores y se cierra la participación con el argumento falaz de que deben participar todos. Por supuesto que deben participar todos los que quieran y eso siempre lo dijimos así”, afirmó Sileoni, advirtiendo inmediatamente que “cuando uno abre la puerta a la participación, la abre sin beneficio de inventario, participan todos los que quieren. Y eso siempre es bienvenido”.

Según Finocchiaro, “la escuela debe volver a ser un lugar sagrado, donde toda la comunidad educativa se sienta resguardada y protegida”.

“Cuando el ministro habla de que la escuela ‘debe volver a ser un lugar sagrado’ yo me pregunto ¿cuándo fue un lugar sagrado? ¿Por qué sagrado?”, se preguntó Sileoni, para quien ese planteo “es equívoco. Lo sagrado era aquello que estaba preservado del mundo. Lo contrario de sagrado es profano y lo profano era lo que estaba en el mundo, y uno quiere que la escuela esté en el mundo”.

“Siempre es bienvenido que la escuela esté atravesada por el debate, por la discusión, por la pluraridad de ideas”, agregó Sileoni, para quien el decreto de Macri que hace movibles los feriados del 24 de marzo y del 2 de abril, dos fechas emblemáticas para la historia contemporánea nacional, son parte de la “misma cosmovisión”.

“No son medidas aisladas, sino que son medidas que desalientan la vocación política de los jóvenes”, afirmó, desacreditando la idea macrista de que con esta decisión no habrá formación política. “Lo que se está evitando es una formación política más comprometida, más democrática, más que llegue a todos”, porque “nosotros sabemos que las élites nunca dejan de pensar políticamente y después ejercen el poder en ese sentido. Este es un modo de trabajar para no formar argentinos”, sostuvo.

La participación política de los estudiantes secundarios en la Argentina data del siglo XIX, como por ejemplo en el Colegio Nacional de Tucumán, el Colegio Nacional de Concepción del Uruguay y del Colegio Nacional de Buenos Aires. Es más, la Federación de Estudiantes Secundarios data de 1921, cuando se constituyó en solidaridad con los estudiantes de la Reforma del 18, recordó Sileoni.

Sileoni rescató la participación de la juventud en la vida política argentina como “uno de los mejores frutos de los doce años” de gobierno de Néstor y Cristina Kirchner, y consideró que el macrismo “tiene una representación equivocada de los jóvenes porque no advierte que la discusión política puede ser una oportunidad pedagógica. Porque no advierte que esos jóvenes son sujetos de derecho que desde los dieciséis años tienen derechos políticos activos”, como emitir su voto en elecciones municipales, legislativas y generales.

La alianza Cambiemos debería tener fresquita la memoria. El presidente y la gobernadora tendrían que evitar en marzo próximo iniciar el ciclo lectivo en alguna escuela bonaerense, porque serán actos proselitistas y no institucionales, sobre todo si a Macri se le ocurre arengar a escolares, como hizo el 20 de junio de 2016 durante el acto por el Día de la Bandera en Rosario, para que gritaran con él “Sí se puede”, su eslogan de campaña en 2015.