Por Daiana Giménez

Poniéndose a tono con el ajuste del Gobierno nacional, el Grupo Clarín recibió ayer a los trabajadores de Artes Gráficas Rioplatense (AGR) con la noticia de que estaban despedidos y que la fábrica cerraba sus puertas. Inmediatamente, los trabajadores ocuparon la planta.

AGR es la gráfica más grande del país, con 780 trabajadores, de los cuales 360 pertenecen a esta sede, ubicada en Pompeya, donde se producen las revistas Rumbos, Viva, Genios, Cablevisión, Jardín, los opcionales del diario Clarín, además de revistas de otras editoriales, guías telefónicas, libros, manuales escolares y folletería de supermercados. Sin embargo, el grupo empresarial encabezado por Héctor Magnetto hace unos meses empezó a imprimirlas en otros talleres, precarizados laboralmente, y a retirar material y herramientas de trabajo de AGR.

“Venimos denunciando hace rato el desvío de trabajo. El vaciamiento empezó a principio de año. La empresa se llevaba 16 mil bobinas de papel a un depósito que tiene. Esto lo ayuda a desviar y hacer creer a la gente que no tenemos trabajo.”

“Venimos denunciando hace rato el desvío de trabajo. El vaciamiento empezó a principio de año. La empresa se llevaba 16 mil bobinas de papel a un depósito que tiene. Esto lo ayuda a desviar y hacer creer a la gente que no tenemos trabajo”, explicó Diego Miranda, referente de la Comisión Interna de AGR-Clarín, en diálogo con Contexto.

Estas denuncias se llevaron a cabo en el Ministerio de Trabajo, donde ambas partes se reunieron a dialogar. Por la empresa sólo estaba el abogado y el gerente de Recursos Humanos; ni los accionistas ni el encargado de la producción se presentaron. En ese sentido, señalan los trabajadores que quienes deberían darles explicaciones sobre las derivaciones de sus trabajos y sobre el vaciamiento no lo hicieron.

El reclamo continuó con un campamento de 48 horas en la fábrica este fin de semana. Ayer, cuando se presentaron a trabajar, se encontraron con el inminente cierre y con un cordón policial rodeando la planta. “Había dos carteles que decían que la empresa se cerraba por la situación del país, por el tema de que la gráfica no era rentable. Entonces tenía que despedir a 360 compañeros para que pueda seguir la empresa”, sostuvo Miranda, quien además señaló que se trata de un “cierre trucho” porque hay tareas (estas revistas salen todas las semanas) y porque no han recibido telegramas de despido.

En un comunicado, Clarín justifica que AGR “se ve en la necesidad de reestructurar sus actividades, enfocándose en sus segmentos de impresiones digitales variables, distribución y logística, y discontinuando una parte de su sector de impresiones masivas”. Por otra parte, señala una supuesta responsabilidad de la Comisión Interna al rechazar los retiros voluntarios.

Los trabajadores explican que hace unos meses les propusieron una flexibilización laboral, donde 56 trabajadores debían dejar sus puestos y el resto llevar a cabo la misma producción por la misma paga.

Los trabajadores explican, en tanto, que hace unos meses les propusieron una flexibilización laboral, donde 56 trabajadores debían dejar sus puestos y el resto llevar a cabo la misma producción por la misma paga.

“Estamos tapados de trabajo. Acá no hay una situación de quiebra o cierre empresario por una situación económica, acá lo que hay es una especulación de parte del grupo económico del señor Magnetto para atacar a los trabajadores; lograr que esta planta deje de funcionar con trabajadores bajo convenio colectivo y precarizar el empleo”, explicó Pablo Viñas, secretario general de la Comisión Interna.

Al cierre de esta edición, los trabajadores seguían en la fábrica, pese a la orden de desalojo y la presencia policial, y pedían el apoyo de la comunidad en la planta, informando que hasta no tener respuestas favorables no se iban a retirar de la misma.