El sábado 16 de enero de 2016, a las 13:30 horas, Milagro Sala fue detenida. Ese día significó el puntapié inicial para un año signado por la persecución, la estigmatización y el hostigamiento tanto de la propia dirigente jujeña como de su entorno personal y su movimiento político. Significó la instalación de la ausencia de Estado de derecho en la Jujuy gobernada por el radical Gerardo Morales, socio de Mauricio Macri. “Este año nos ha dejado dos contracaras respecto a la detención de Milagro: por un lado, el Estado represivo, la  suspensión del derecho en la provincia de Jujuy; por el otro, el crecimiento enorme del abrazo solidario de las organizaciones y diferentes referentes del país y del mundo que brindaron a Milagro”, dijo a Contexto Estela Díaz, secretaria de Género de la CTA que integra la mesa coordinadora del Comité por la Libertad de Milagro Sala.

“Hay mucho que podemos decir sobre este año de Milagro como presa política, pero, principalmente, esto habla claramente sobre la puesta en duda de la democracia”, opinó la concejal platense del bloque FpV-PJ Nacional y Popular y decana de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de La Plata, Florencia Saintout. Y agregó: “Milagro fue condenada sin juicio previo. Primero fue condenada y apresada por el Poder Ejecutivo, lo que pone en duda la democracia. Y también fue linchada mediáticamente, lo que también pone en duda democracia”.

Cargado de procedimientos ilegítimos, la detención de Sala fue resistida y repudiada a lo largo de 2016 por múltiples sectores políticos y sociales. A tal punto de que el Grupo de Trabajo sobre Detención Arbitraria de la ONU dictaminó el 27 de octubre que la detención de Sala era arbitraria e instó a Macri a liberar de inmediato a la diputada del Parlasur. Pronto se sumaron la CIDH, el secretario general de la OEA, Human Right Watch, Amnistía Internacional, entre otros organismos internacionales de derechos humanos.

El Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) calificó el arresto como un “gravísimo precedente de criminalización de la protesta”. A lo largo del país se multiplicaron los Comités para la Libertad de Milagro Sala. La prisión de la dirigente jujeña se convirtió en un problema internacional y político local para Macri. “Se están abriendo Comités por la Liberación de Milagro en América Latina, como también en Estados Unidos, en Canadá y Europa. Ese es el gran desafío que estamos viendo con la llegada de 2017, que siga en pie el grito por la libertad de Milagro Sala”, remarcó Estela Díaz.

Nada de ello fue suficiente para que a fines de 2016 la Justicia jujeña, bajo permanente presión del poder local, condenara a Milagro Sala a tres años de prisión en suspenso por los huevazos arrojados a Morales durante un acto donde la dirigente no estuvo. Pero, además, el día después el juez contravencional N° 1, Matías Ustarez Carrillo –designado por Morales en enero pasado– le impuso una multa de $3.800 y una inahilitación de tres años y tres meses con la que la proscribió de participar en actividades políticas o liderar cualquier tipo de organización, cuando no existen argumentos legales para aplicar tal pena, ni en el propio Código Contravencional de la provincia de Jujuy.

“En el caso de Milagro se sintetizó la discriminación de género, de clase y de raza”. Estela Díaz, Secretaria de Género de la CTa y Comité por la Libertad de Milagro Sala.

“La violación sistemática de derechos en Jujuy se cristalizó con las dos condenas, no sólo por la insolvencia para sostener las acusaciones, sino porque se sabe que un testigo no sólo fue puesto a dedo por Morales, sino que fue pagado con dineros públicos”, dijo Díaz. Y añadió: “En el caso de Milagro se sintetizó la discriminación de género, de clase y de raza. Como diciendo ‘cómo se atreve esta negra india mujer a ser capaz de desafiar el poder dominante’. Ella logró con su agrupación poner en discusión legislaciones que favorecían a los sectores privilegiados en detrimento de los sectores más relegados”.

En la misma línea, Saintout remarcó: “Milagro está presa porque eligió, entre todos los riesgos posibles, el riesgo de luchar por la libertad. Por eso es que, cuando hablamos de la necesidad de tener a Milagro libre, estamos hablando de la necesidad de seguir luchando contra un proyecto autoritario, que se muestra desplegado en todas sus facetas en este momento”.

“Además de los reclamos y pedidos de los organismos internacionales, necesitamos a Milagro libre porque necesitamos seguir luchando por libertad e igualdad en la Argentina”, remarcó la decana. Y apuntó: “Milagro está presa por el autoritarismo de un Gobierno que es Macri, que también es (la gobernadora bonaerense María Eugenia) Vidal e, incluso en La Plata, también es (el intendente Julio) Garro, que ellos son Gerardo Morales. No creamos que es sólo Morales, porque hay un espacio político que lo respalda”.

“Milagro está presa por el autoritarismo de un gobierno que es Macri, es Vidal, y en La Plata es Garro. No creamos que es sólo Gerardo Morales porque hay un espacio político que lo respalda”, Florencia Saintout, concejala y decana de la facultad de Periodismo UNLP.

Los diferentes abogados que acompañaron a Milagro Sala en su defensa realizaron denuncias a la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, por el envío de efectivos de gendarmería a hacer tareas de inteligencia sobre su trabajo y sobre la Tupac.

“Llegaron a romperme el vidrio del auto cuatro veces en tres meses. Fue muy difícil atravesar este año, sobre todo ante la construcción tan fuerte de un enemigo público por parte de Morales hacia la Tupac”, dijo a Contexto Ariel Ruarte, diputado provincial jujeño por el Frente Unidos y Organizados (FUyO) y parte del grupo de abogados defensores de Sala, junto con Luis Paz, Paula Álvarez Carrera y Elizabeth Gómez Alcorta.

Ruarte explicó: “Milagro perdió su trabajo, su carrera. Donde podían apretar, apretaban. No había límites, ni control. Hemos tratado de razonar con el derecho constitucional argentino y nos han dicho constantemente que no, en cosas que estábamos absolutamente seguros que eran así”.

A días de ocurrida la detención, Ruarte contó que le había dicho que en pocos días sería liberada, que tan sólo se trataba de un amedrentamiento por parte de Morales sin fundamento legal. “Ella  misma me dijo que la iban a mantener presa, yo le decía que no. Al final tuvo razón ella. Era el inicio de una demostración de poder absoluto, que no cesó durante el año”.

“La detención de Milagro fue una demostración de poder absoluto que no cesó durante el año”. Ariel Ruarte, diputado jujeño y abogado de la dirigente de la Tupac Amaru.

El 28 de diciembre pasado, la condena se dictó ante una Milagro Sala que expuso, en un firme testimonio, la serie de intereses políticos e históricos que hay detrás del poder jujeño. Una semana antes, puertas afuera del tribunal, las fuerzas de seguridad al mando de Gerardo Morales reprimieron a manifestantes que apoyaban a Sala, entre ellos la diputada del FpV Mayra Mendoza, quien fue golpeada  por un policía frente a cámaras de televisión.

“Es un revanchismo acérrimo el que se vive en Jujuy y está bancado por el Gobierno nacional. Si pudieran, ese mismo proceso de criminalización de la dirigencia política que sufrió Milagro lo reproducirían en todo el país”, concluyó Estela Díaz.

A un año de una detención arbitraria e ilegítima, la lucha encabezada por Milagro Sala sigue en pie.