Por Héctor Bernardo

Inmerso en un mar de contradicciones, Barack Obama transita sus últimos días como presidente de Estados Unidos. Como una de sus últimas medidas, este jueves decidió derogar la política migratoria que se aplicaba especialmente a los ciudadanos cubanos y que se conocía como “pies secos-pies mojados”. Sin embargo, continúa vigente la ley de “ajuste cubano” y todo indica que se retirará del Gobierno sin cumplir una de sus promesas electorales respecto de Cuba: el cierre de la base ilegal de Guantánamo, en la que el Gobierno norteamericano tiene un centro clandestino de detención y tortura.

La política de “pies secos-pies mojados”, en combinación con la ley de “ajuste cubano” y con el bloqueo, fueron tres de las medidas que los sucesivos Gobiernos norteamericanos usaron para atacar a la Revolución cubana y, con los medios masivos de comunicación como un actor fundamental de la estrategia, intentar destruir la imagen internacional del Gobierno de la isla.

El bloqueo criminal impuesto desde Estados Unidos a Cuba durante más de cincuenta años fue la herramienta que la Casa Blanca utilizó para intentar generar una asfixia económica de todo el pueblo cubano.

Al bloqueo se sumó, en 1966, la ley de “ajuste cubano”, por la cual se le otorga la residencia permanente a todo ciudadano de la isla que llevara un año y un día en suelo norteamericano.

Como tercer elemento de esta estrategia de ataque constante, se puso en marcha la política de “pies secos-pies mojados”, que implicaba que todo ciudadano cubano que llegara sin visa a Estados Unidos (los denominados pies secos) podía solicitar inmediatamente asilo y al año y un día obtener la residencia. Pero los que fueran detenidos en el mar (pies mojados) serían devueltos a la isla.

Obama Se va y la Ley de Ajuste Cubano sigue vigente. también el bloqueo y la base ilegal de Guantánamo.

Durante años, estas tres herramientas fueros las que generaron los famosos “balseros”, que los medios hegemónicos de comunicación mostraban como personas que “huían desesperadamente del régimen comunista cubano”. Sin embargo, los medios hegemónicos y sus escribas jamás tuvieron en cuenta estos tres factores a la hora de analizas la situación y se dedicaron a mostrar el efecto (los balseros) y no las causas (bloqueo, política de pies secos-pies mojados, y ley de ajuste cubano).

Tampoco contrastaron nunca la situación de los cubanos que “huían del régimen comunista” con la de los miles de mexicanos que intentan cruzar desesperadamente la frontera, se podría decir, “huyendo del régimen neoliberal de Peña Nieto” y a quienes no se le aplica ninguna de estas leyes, sino que, muy por el contrario, se les ponen un muro de contención para tratar de que no sigan llegado masivamente.

Este jueves 12 de enero de 2017, el presidente Obama dio un paso fundamental pero insuficiente para la normalización de las relaciones con Cuba: derogó la política de “pies secos-pies mojados”. Lamentablemente, lo hizo a nueve días de irse, luego de haber estado ocho años en el poder. Se va y la ley de “ajuste cubano” sigue vigente, también el bloqueo y la base ilegal de Guantánamo, que además de usurpar el territorio cubano se convirtió en un centro clandestino de detención y tortura.

Obama también será recordado como quien fomentó los golpes contra Manuel Zelaya (Honduras), Fernando Lugo (Paraguay) y Dilma Rousseff (Brasil).

Obama será recordado como el presidente que comenzó un procesos de normalización de las relaciones con Cuba, que liberó a los cinco héroes cubanos, pero también como quien fomentó los golpes contra Manuel Zelaya (Honduras), Fernando Lugo (Paraguay) y Dilma Rousseff (Brasil). Será recordado como el Premio Nobel de la Paz y como el creador del ISIS, y como el continuador de las guerras en Irak y Afganistán y el creador de las guerras en Libia y Siria, y responsable del salvaje asesinato de Muamar al Gadafi. Obama será recordado en sus laberintos.