Por Alejandro Palladino

La tensión entre los cooperativistas recolectores de basura con Esur, la empresa concesionaria del servicio, y el Gobierno de Julio Garro tuvo ayer un nuevo capítulo. Se trata de setenta trabajadores tercerizados que prestan servicio a Esur en condición de cooperativistas y pagados por el municipio, situación posible por el jugoso acuerdo entre la empresa y el intendente PRO al privatizar el servicio a principios de 2016. Por similares tareas, los empleados registrados cobran un básico de bolsillo de 18 mil pesos al que se le suman los aportes jubilatorios, obra social y ART, mientras que ellos embolsan 8 mil y no tienen ningún tipo de seguridad social.

Los cooperativistas vienen expresando su reclamo. En diciembre llevaron a cabo un paro y ayer tuvieron una audiencia en el Ministerio de Trabajo de la provincia con representantes de la empresa, a quienes les exigieron que los pongan en blanco y les paguen lo mismo que a los trabajadores que sí están registrados.

Desde la empresa no dieron el brazo a torcer y presentaron el convenio firmado con Garro que avala la tercerización. El caso pasó a cuarto intermedio hasta principios de febrero, cuando también participará el municipio.

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El abogado de los cooperativistas, Ricardo Stanley, dijo a Contexto que “el Ministerio de Trabajo va a resolver la situación de la Municipalidad a la espera de que entre la Municipalidad y Esur den soluciones al planteo de los trabajadores”.

Stanley afirmó que el acuerdo entre Garro y Esur “es una maniobra de fraude” que genera que “Esur se haga con un enorme negocio” por la plata que retiene y no les paga a los cooperativistas, que trabajan en peores condiciones que los registrados pero para la misma empresa y encima cobran menos de la mitad.

Los trabajadores denuncian que el acuerdo entre Garro y Esur “es una maniobra de fraude” que beneficia a la empresa con el dinero que retiene y no les paga a los cooperativistas.

Incluso, los cooperativistas no hacen el mismo tipo de trabajo, no levantan las bolsas de basura como quienes están en blanco con convenios de trabajo, sino que levantan los residuos no habituales: ramas, troncos, escombros y hasta animales muertos.

“Los cooperativistas cumplen horario para Esur, levantan la basura que recolecta Esur y en sus camiones, pero les pagan como cooperativistas”, dijo Stanley.

Sandro Barrio, ex cooperativista despedido por Garro, dijo a Contexto que “las condiciones de trabajo son inhumanas. Si te pasa algo no te cubren nada”. Agregó que no reciben materiales necesarios, como guantes y fajas, no cobran si faltan y quienes tienen problemas de salud se ven obligados a seguir trabajando para llegar a fin de mes.

Los setenta cooperativistas tienen su punto de partida en los camiones en calle 73 entre 27 y 28. Su abogado Stanley dijo que son aproximadamente cuatrocientos los que viven la misma situación trabajando para Esur en La Plata bajo el convenio firmado con Julio Garro.