Por Alejandro Palladino

En el último día hábil del año pasado, la Universidad Nacional de La Matanza (UNLaM) echó vía mail a veinte docentes de Medicina. La gran mayoría de ellos conforma la comisión directiva del gremio Sindicato de Docentes e Investigadores de la Universidad Nacional de La Matanza (SIDUNLAM). Los docentes denuncian “persecución gremial” por parte de la gestión del rector Daniel Martínez.

De los veinte docentes, trece forman parte de la comisión directiva del gremio. Estaban contratados, a la espera por concursar sus cargos y con entre dos y seis años de antigüedad. Se declararon “en estado de alerta y movilización”.

“Esta persecución gremial se inició cuando decidimos formar un gremio en defensa de nuestros derechos como docentes al no tener una respuesta del gremio ya organizado”, dijo a Contexto Martín Castilla, secretario general de SIDUNLAM y uno de los veinte docentes despedidos.

Sin mayores explicaciones, el mail que envió el rectorado de la UNLaM para desvincularlos a partir de 2017 decía: “Le comunicamos a Ud. que dentro del marco de la planificación de la oferta académica no está considerada su participación para el primer cuatrimestre 2017. En los próximos días recibirá la comunicación de forma a través de la dirección de Recursos Humanos”.

La persecución y los despidos por parte de la gestión de la UNLaM tienen su origen a principios de 2015, cuando el rector Daniel Martínez –quien boicoteó el acceso irrestricto a las Universidades– reemplazó al reconocido médico sanitarista Mario Rovere, en aquel entonces decano del Departamento de Ciencias de la Salud, y creador de la novedosa currícula cuyo perfil apuntaba a la formación de profesionales con compromiso social y una marcada participación en el territorio.

Castilla señaló que a partir de ese momento crecieron los conflictos con aquellos médicos que acompañaban a Rovere en su propuesta educativa. Hacia mediados de 2015 la situación se volvió más tensa. Como no obtenían respuestas del gremio que los representaba, la Asociación Docentes de la UNLaM (ADUNLaM) –que responde a la CGT– ante las continuas amenazas y aprietes de las autoridades de la UNLaM, decidieron formar un gremio propio: el SIDUNLAM, que responde a la Federación Nacional de Docentes Universitarios (Conadu).

Los docentes despedidos emitieron un audio que data de esa época –septiembre de 2015–, cuanto las intimaciones políticas se acrecentaron. En una reunión, el secretario académico de la UNLaM, Marcelo Duek, les dijo: “Si hubiera gente que tiene aún con esta transmisión la intención de hacer política gremial, Gustavo Duek se va a encargar de que no estén más en la Universidad […] Es mi responsabilidad que docentes se hayan metido en esta Universidad no con la intención de proteger al proyecto sino de hacer política gremial”.

En un comunicado, desde el SIDUNLAM afirmaron que “una vez más la persecución y la violencia se imponen en las prácticas de las autoridades de esta Universidad, protagonizando hechos como este que violan todos los derechos de los/as trabajadores/as, como el convenio colectivo de trabajo, y se ponen en línea con las políticas neoliberales del gobierno de Cambiemos”.

Entre 2015 y la actualidad, el rectorado también dio muestras de sus prácticas antidemocráticas: cesanteó a otros reconocidos profesionales que trabajaban con Rovere y compañía. En diciembre del año pasado, mediante formas similares a las actuales, fueron expulsados treinta médicos. Entre ellos, Víctor Penchaszadeh, Graciela Uriburu, Diana Brykman y Ricardo Gené. Penchaszadeh es un médico genetista creador, entre otros, del Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG) y Personalidad Destacada de la Ciencia por la Legislatura porteña.

De ahora en más, desde SIDUNLAM harán hincapié en la difusión de la problemática para luego tomar medidas administrativas y legales. También harán asambleas, la próxima el 30 de enero. En la anterior, el pasado lunes, recibieron el apoyo de Carlos De Feo, secretario general de la Conadu, como también de gremios de docentes de Universidades del conurbano, como la de José C. Paz, Arturo Jauretche de Florencio Varela, la UNDAV y la de General Sarmiento.

La Asociación Metropolitana de Generalistas y Equipos de Salud (AMeGES) brindó su apoyo a los docentes. “Seguramente su permanencia sería un escollo para las actuales autoridades, que vienen realizando un vaciamiento de la carrera y sus contenidos en los últimos dos años. Lo que en algún momento fue un proceso digno de admirar, hoy es vergonzoso”.

También recibieron el apoyo de la Federación Universitaria de la UBA (FUBA), quienes expresaron su “solidaridad con la lucha de estudiantes y docentes de la Universidad de La Matanza por la defensa de la educación pública, contra la persecución política y por el cumplimiento de todos los derechos laborales de sus trabajadores.

“No es la primera vez que las prácticas de la persecución política tienen lugar en la UNLaM, donde constantemente se violan los derechos de los trabajadores y se persigue a los/as que piensan distinto”, agregaron desde la FUBA.