Por Gabriela Calotti

Vecinos de Abasto, Melchor Romero, Villa Elvira y el barrio Asoma de El Peligro reclamaron el miércoles en la Subsecretaría de Tierras de la provincia de Buenos Aires el cumplimiento de los compromisos asumidos en los últimos meses para llevar adelante la “urbanización digna” que esperan unas 1.500 familias de La Plata que están sufriendo, además, las inclemencias del tiempo –lluvias torrenciales y altas temperaturas– que deterioran aun más las condiciones sociosanitarias y habitacionales en que viven.

“El tema es si el Estado se va a comprometer a gestionar con nosotros en las negociaciones con ABSA, con Edelap y no nos va a dejar solos. Necesitamos que sea un actor interviniente porque es una situación de precariedad social ante la urgencia que se está viviendo”, explicó a Contexto Gustavo, uno de los delegados de la Coordinadora de Barrios Precarios que se reunieron con responsables de esa repartición ubicada en Diagonal 73 y 58 de la capital bonaerense.

Tras indicar que “no estamos partiendo de cero pero queremos garantías sobre la continuidad”, Gustavo, que pertenece a la Corriente Clasista y Combativa (CCC), se refirió a las necesidades en cada uno de los barrios.

En Melchor Romero, los 226 vecinos instalados en 179 y 526 están esperando que se marquen los lotes para poder edificar. “Los vecinos pasaron la tormenta del 24 y 25 y las del 1º y de ayer y perdieron muchas pertenencias, por eso necesitan el loteo para edificar”, precisó Gustavo.

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“Las autoridades se habían comprometido a marcar los lotes en un plazo de quince días, pero ese tiempo se atrasó”, indicó. Durante la reunión del miércoles, que duró más de dos horas y en la que participaron en total nueve delegados barriales, los funcionarios dijeron que “ya están listos los agrimensores. Falta ver la forma de garantizar la integridad física de los agrimensores que están esperando para trabajar en el predio”, explicó la misma fuente a este medio.

Respecto de las 981 familias que están instaladas en 56 hectáreas expropiadas en Abasto, indicó que “hasta ahora están marcadas el 65% de las calles”, pero “faltan calles y falta cumplir los compromisos hechos en una mesa de gestión propia del barrio el 2 de octubre pasado”, como instalar luz eléctrica, bocas de agua y poner en marcha el programa hidráulico.

“Hoy se comprometieron al censo definitivo y a la colocación de las canillas por parte de la cooperativa de aguas. Estuvo un representante de Edelap para gestionar el medidor comunitario y pusieron fecha para la apertura de pliegos para la obra hidráulica”, precisó Gustavo.

En cambio, a las 44 familias que hace seis años viven en un predio de 96 y 116 hasta 98 y 117, en Villa Elvira, que rellenaron un terreno baldío inundable con su propio bolsillo y tenían las tierras al alcance de la mano tras la media sanción de la Ley de Expropiación en la Cámara de Diputados bonaerense, ahora están a meses de poder ser desalojadas.

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Los delegados de ese barrio propusieron al Gobierno de Vidal que compre ese predio y les venda los lotes a los vecinos, sobre quienes, caído el proyecto de ley tras vencer el plazo para que pasara al Senado, pesa ahora una orden de desalojo pendiente desde mayo de 2015.

En este caso “ofrecen una relocalización a lotes con servicios ante la imposiblidad, según ellos, de comprar o expropiar las tierras que están ocupando”, indicó Gustavo.

Respecto de las cien familias que están en el barrio Asoma, en El Peligro, en tierras cedidas a una asociación campensina, “hace cinco años que esperan la habilitación de agua y luz”, precisó.

“El tema es que los tiempos que ellos (los funcionarios de Vidal) disponen no son los tiempos de la necesidad, sobre todo con estas lluvias y este calor y sin las condiciones mínimas de los servicios básicos, porque estamos hablando de instalaciones precarias” en todos los casos, puntualizó.

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“Desde la Coordinadora de Barrios Precarios buscamos una urbanización ordenada con viviendas dignas”, sostuvo, antes de hacer hincapié en que los logros obtenidos han sido el resultado de “la lucha y el diálogo”, pero “venimos a pedir garantías para continuar”.

Armando, un delegado de Romero, explicó por su parte que “decidimos venir todos juntos porque vemos que por separado es cada vez más difícil”.

Nueve delegados asistieron a la reunión, mientras más de medio centenar de vecinos, muchas mamás, niños y jóvenes, aguardaron por más de tres horas en la rambla de Diagonal 73.

“Pedimos la participación activa del Estado para solucionar el problema habitacional de los vecinos”, insistió Gustavo, delegado por Abasto.