Por Alejandro Palladino

La educación pública comenzará más flaca en 2017. Ayer, ATE Capital, gremio que nuclea a los trabajadores del Ministerio de Educación y Deportes de la Nación (MEyDN), confirmó que el ministro Esteban Bullrich prevé dejar en la calle a partir de enero a cuatrocientos trabajadores de esa cartera que se desempeñan en programas socioeducativos federales y otras áreas del Ministerio. A su vez, desde CTERA denunciaron el vaciamiento del programa de formación docente Nuestra Escuela a partir del despido de 2.600 tutores que trabajaban desde la plataforma virtual.

Las áreas de Educación que sufrirán el ajuste de los cuatrocientos trabajadores, tanto tercerizados como también de planta transitoria y permanente, son el Instituto Nacional de Formación Docente (INFOD), la Dirección Nacional de Políticas Socioeducativas (DNPS), el área de gestión educativa, el programa Coros y Orquestas, el Plan FinES, la Biblioteca Nacional de Maestros, el programa Centro de Actividades Juveniles (CAJ), la Secretaría de Políticas Universitarias, la Dirección de Jóvenes y Adultos y el área de Recursos Humanos.

“En este caso, las líneas de acción de este Ministerio quedan totalmente paradas, dejando sin continuidad estos programas federales al no renovarles los contratos a más de cuatrocientos compañeros y a más de dos mil virtuales”, dijo a Contexto Rodrigo Recalde, secretario general de la Junta Interna de ATE Capital en el Ministerio de Educación. “Lo único que tenía federal el Ministerio eran sus programas, ahora totalmente vacíos”, agregó Recalde, quien enmarcó los despidos, que se suman a los doscientos de septiembre en la cartera de educación, dentro de la “tercera reforma neoliberal del Estado” que lleva a cabo la alianza Cambiemos.

ATE Capital, CTERA, Suteba y la Conadu, junto a docentes y trabajadores del Ministerio, se congregaron ayer en las puertas del edificio anexo que Educación tiene en el barrio de Recoleta, en la avenida Santa Fe 1548, en C.A.B.A., en permanencia pacífica como parte del plan de lucha en repudio del ajuste en educación, por la reincorporación de los despedidos y por la continuidad de cada una de las políticas públicas que desmanteló Bullrich.

En un comunicado, CTERA rechazó “enfáticamente estos despidos, que junto a la subejecución del Presupuesto Educativo de este año han sido un retroceso en la educación pública”. “Exigimos nuevamente al ministro de Educación Esteban Bullrich que revea esta nueva ola de despidos que dejaran a centenares de familias sin trabajo y sigue ocasionando un marcado deterioro en la educación”, agregó la confederación de gremios docentes que depende de la CTA de los Trabajadores.

Como Esteban Bullrich está de vacaciones hasta el diez de enero, los encargados de encabezar los despidos son el jefe de Gabinete, Diego Marías, y Félix Lacroze, subsecretario de Coordinación Administrativa del Ministerio. Los telegramas comenzarán a llegar en enero, aunque desde ATE señalaron que llegaron algunas notificaciones informales a través de mails y llamados telefónicos.

Ante los comentarios de funcionarios de Bullrich de no renovar los contratos, la junta interna de ATE Capital de ese Ministerio difundió el miércoles un comunicado en el que se manifestó “en estado de alerta y movilización permanente ante una nueva avanzada del gobierno de Macri contra nuestros puestos de trabajo y el sistema de educación pública en su conjunto”.

Desde el gremio denuncian que los despidos significan “el vaciamiento de programas y políticas públicas que garantizan derechos establecidos en la Ley Nacional de Educación, la Ley de Salud Sexual Integral y de Seguridad Vial”. Y agregaron que “este avasallamiento pone en jaque al sistema educativo en su conjunto, en clara intención de un retroceso que se caracteriza por el desmembramiento de las políticas nacionales”.

Desmantelamiento del programa Nuestra Escuela

Por su parte, los 2.600 tutores virtuales trabajaban en el programa Nuestra Escuela, dedicado a la formación docente, que depende del Instituto Nacional de Formación Docente (INFOD).

Desde el gremio nacional CTERA, el 23 de diciembre emitieron un comunicado en el que denunciaron una serie de resoluciones firmadas por Bullrich en el Boletín Oficial de esa misma fecha (sin consultar con los docentes y rompiendo un logro alcanzado en la paritaria de 2013), en las que ordenó modificar el régimen académico de trece postítulos que se dictan desde la plataforma virtual para la formación permanente y gratuita de los docentes.

Allí Bullrich “procedió a imponer un conjunto de nuevas exigencias de cursada que tienen el claro objetivo de dejar afuera a gran cantidad de docentes en formación”, a la vez que desde el gremio señalaron en ese mismo texto que “cerró postítulos para nuevos cohortes y para postítulos ya existentes”.

Bullrich, al poner trabas para las nuevas exigencias para que los docentes se anoten, y mediante los recortes de los postítulos de Nuestra Escuela, dejó el terreno listo para, al haber menos demanda de inscriptos, sean necesarios menos tutores y coordinadores del programa.

“Todas estas exigencias en el nuevo régimen académico seguramente van a devenir en un ajuste del programa, la exclusión de docentes cursantes y la consecuente justificación oficial para el despido de los más de 2.600 coordinadores y tutores de estas instancias de formación”, decía el comunicado de CTERA, que resultó una anticipación para los despidos ahora sí confirmados.

Con estos despidos, lo que hace Bullrich es profundizar el desmantelamiento de los programas socioeducativos, que tienen como característica su presencia en el territorio. A principios de septiembre cesanteó a doscientos trabajadores de su Ministerio, en ese caso algunos con contratos precarios con Universidades y otros con contratos de hasta diez años.

En aquella ocasión también el macrismo puso el ojo sobre programas educativos inclusivos, como el Programa Nacional de Lectura y el Programa Conectar Igualdad, que venía sufriendo despidos desde abril y que actualmente está desmantelado.

En ese recorte otros sectores de Educación vaciados por el ajuste fueron el Instituto de Formación Docente y las áreas de Alfabetización, Educación Sexual, Coros y Orquestas Infantiles, lo que generó una masiva movilización por parte de la comunidad educativa al Palacio Pizzurno.