Por Gabriela Calotti

“Después de todo el procedimiento, cerramos todo el proceso de designación y estoy a cargo de la Procuración General de la provincia de Buenos Aires”, afirmó a la prensa lisa y llanamente el flamante titular del Ministerio Público Fiscal bonaerense, Julio Marcelo Conte Grand, poco después de jurar su cargo “ante Dios, por la Patria y sobre estos Santos Evangelios”, durante un acto celebrado en presencia de las más altas autoridades de la provincia, como la gobernadora María Eugenia Vidal, el arzobispo de La Plata Héctor Aguer y el intendente Julio César Garro.

Exhultantes por haber logrado imponer una candidatura cuestionada por organismos defensores de los derechos humanos y de los trabajadores, y denostada por colectivos como NiUnaMenos, los asistentes al acto de jura de Conte Grand, que tuvo lugar en el salón de actos del máximo tribunal de justicia de la provincia, estaban en su salsa. Aplaudieron y esperaron haciendo cola a pesar del calor para poder darle un abrazo, sacarse una foto y besar las mejillas de Conte Grand, que tiene su domicilio en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Ante la plana mayor de la Justicia provincial, del Ejecutivo, ministros provinciales, el titular de Justicia de la nación Germán Garavano, el fiscal de Estado, senadores y diputados nacionales y provinciales de Cambiemos, los presidentes de los Colegios de Magistrados y de Abogados de la provincia, representantes de la Asociación Judicial Bonaerense, un puñado de intendentes macristas y su predecesora en el cargo, María del Carmen Falbo, Conte Grand hizo realidad sin mayores obstáculos su deseo de estar al frente de los fiscales bonaerenses.

“Voy a colaborar para todo lo que es la reforma y la recomposición institucional de la provincia con la intencion de la que la Justicia lidere esta recomposicion institucional”, aseguró. “Voy a convocar a toda la gente que tenga la buena disposicion de trabajar para custodiar los intereses de las personas en un momento muy sensible en lo que hace a la seguridad y a la situación general de la provincia y del pais”, agregó Conte Grand.

Fiel a sus convicciones, Conte Grand no se refería ni de lejos a Brian, el nene de catorce años asesinado en Flores, o al muchacho de veintiocho años, padre de dos pequeños, muerto al quedar en medio de un tiroteo en Mataderos entre policías y delincuentes, o al joven tucumano asesinado el miércoles de un itakazo en la cabeza por un policía de esa provincia. No. Conte Grand se refería a los piedrazos que según el Gobierno nacional “un grupo de unas diez personas” lanzaron el miércoles en Villa Traful contra el automóvil en el que se desplazaba Macri, que se tomó quince días de vacaciones en Neuquén.

“Hoy estamos lamentando una nueva agresión al presidente de la república y me parece que una de las tareas fundamentales de la Justicia es transmitir una reforma cultural que nos permita realmente salir adelante”, opinó Conte Grand, para quien seguramente la “reforma cultural” no tiene que empezar por el propio Macri, quien en su saludo de fin de año a los habitantes de este país se dirigió de forma vulgar al afirmar “pásenla bien y no chupen mucho”, con el tono cancherito y falsamente popular que le aconsejan sus asesores.

Conte Grand dijo que está “para trabajar y convocar a toda la gente”, y anticipó que por la tarde iba a reunirse con el subprocurador, con los secretarios de la procuracion general, con los fiscales generales y adjuntos, con los defensores generales y adjuntos y con los asesores tutelares.

Las preguntas de los periodistas quedaron colgando en el aire. Ninguno tuvo derecho a preguntar si acaso también convocará a quienes impugnaron su candidatura por su “falta de independencia y autonomía del Poder Ejecutivo”, por carecer de la idoneidad necesaria para el cargo, como tener amplitud de criterio y plasmar sus ideas personales de ultracatólico identificado con el Opus Dei en sus actos de gobierno, que tienen consecuencias en todos los bonaerenses, no sólo aquellos que votaron a Cambiemos en 2015.

La alianza de Cambiemos y la Iglesia es más que evidente en esta ciudad. El intendente Garro se permite pagar con el dinero municipal de los platenses una banderolas navideñas con la imagen de la Virgen María con el niño Jesús en sus brazos que están por toda la ciudad.

“Hoy es el Día de los Santos Inocentes y yo, que creo mucho en la providencia, creo que esto es un mensaje en cuanto a la necesidad de custodiar a los inocentes, y esta es la tarea del Ministerio Publico Fiscal”, sostuvo Conte Grand antes de retirarse del salón, cuyo nombramiento también contó con el respaldo de la oposición aliada a Cambiemos y pasó por alto el hecho de que la propia Justicia todavía no resolvió un pedido de certeza presentado por el Centro de Estudios para la Promoción de la Igualdad y la Solidaridad (CEPIS) sobre el requisito de residencia mínima en la provincia durante dos años consecutivos para ocupar ese puesto.

El pliego de Conte Grand fue aprobado la madrugada del jueves pasado por el Senado bonaerense. “Doctor Conte Grand, queda usted en posesión del cargo”, anunció el locutor del acto, antes de que volvieran los aplausos. Después de que las autoridades rubricaran el acta, empezando por las de la Suprema Corte, el propio Conte Grand, Vidal, Garavano, Aguer y hasta Garro empezaron los abrazos. Al final de la ceremonia Conte Grand estaba colorado y transpiraba sin cesar, después de ser besado por las más de doscientas personas que asistieron apretujadas al acto de jura. Eso sí, impecables ellos de traje y de buen vestir ellas, los responsables de impartir justicia y de llevar adelante la “reforma cultural” que quiere impulsar Conte Grand, donde no quepan el matrimonio igualitario, los femicidios y el derecho a un aborto legal para evitar miles de muertes.