Por Fernando M. López

Cuando el presidente Mauricio Macri vuelva de sus largas vacaciones en Villa La Angostura, pondrá en funciones a los sucesores del saliente ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat-Gay. Tras el desdoblamiento de esa cartera, el próximo 9 de enero jurarán Nicolás Dujovne como titular de Hacienda y Luis Caputo al frente de Finanzas. Ambos serán, sin eufemismos de por medio, los nuevos ministros de “Ajuste” y “Endeudamiento”.

Caputo, proveniente del banco JP Morgan, ya cumplía el rol de endeudador serial del país como secretario de Finanzas de Prat-Gay. Tuvo su bautismo de fuego con la entrega a los fondos buitre, que gracias a él lograron embolsarse U$S 9.300 millones de todos los argentinos. En tan sólo un año de macrismo, se emitieron bonos y títulos por casi U$S 70.000 millones, y la deuda externa trepó a los U$S 188.778 millones, según los propios datos del INDEC al cierre del tercer trimestre.

Dujovne llega sin haber integrado el gabinete de Cambiemos, aunque durante la campaña electoral participó desde la Fundación Pensar de la formulación del programa económico macrista junto a los actuales vicejefes de Gabinete, Mario Quintana y Gustavo Lopetegui, con quienes más tarde accedió a los millonarios beneficios de las operaciones de dólar futuro.

El designado ministro de “Ajuste” incursionó en la Administración pública a fines del menemismo. Entre 1997 y 1998, se desempeñó como jefe de asesores de Pablo Guidotti, viceministro de Economía de Roque Fernández. Llegó al cargo a partir de sus estrechas vinculaciones con el Centro de Estudios Macroeconómicos de Argentina (CEMA), fundado en 1978 por el grupo mendocino Catena Zapata para convalidar las políticas económicas de la dictadura, a cargo de José Alfredo Martínez de Hoz. En tiempos de la Alianza fue director de Papel Prensa por la parte del Estado, miembro del directorio del Banco Central (BCRA) en representación del Ministerio de Economía y emisario de esa cartera ante el FMI, pero se alejó al poco tiempo por diferencias con José Luis Machinea.

“Con los antecedes de Dujovne, el camino trazado irá por el del ajuste y el endeudamiento para la vuelta al FMI. Y para esto van a generar determinadas condiciones: mayor ajuste fiscal, mayor reducción salarial y flexibilización laboral.”

Luego se metió de lleno en la banca privada, al frente del Galicia; fue consultor del Banco Mundial; fundó su propia consultora (Dujovne y Asociados); y logró acercarse a Moisés Yellati, el socio argentino de Donald Trump, al casarse con su hermana, Carolina Yellati. Actualmente, es columnista en temas económicos del diario La Nación y conduce junto a Carlos Pagni el programa “Odisea” que se emite por TN.

El regreso a los organismos internacionales

“Con los antecedes de Dujovne, el camino trazado irá por el del ajuste y el endeudamiento para la vuelta al FMI. Y para esto van a generar determinadas condiciones: mayor ajuste fiscal, mayor reducción salarial y flexibilización laboral”, opinó en diálogo con Contexto Ernesto Mattos, economista del Centro Cultural de la Cooperación (CCC).

Según Mattos, tras los nuevos tarifazos anunciados en electricidad, gas y combustibles para 2017, los nuevos ministros inaugurarían el año electoral tratando de impulsar la obra pública a partir de un fuerte endeudamiento con los organismos internacionales de crédito; aunque “la clave” de sus gestiones seguirá siendo “el látigo y la billetera”, es decir, condicionar las transferencias de fondos a la subordinación de provincias y municipios en un contexto recesivo.

Con Dujovne también podrían avanzar muchas de las exigencias del FMI, en especial las que tienen que ver con una reforma del sistema previsional de corte neoliberal.

“Hasta ahora no pudieron llevar adelante la privatización de los fondos de los jubilados porque justamente el blanqueo les está dando unos 7.000 millones de dólares. Sin embargo, se trata de un ingreso extraordinario. Hay que ver cómo siguen financiando las jubilaciones de privilegio y todo el sistema previsional. Cuando no tengan más fondos, van a ir directamente por la privatización de la ANSES, algo que el Gobierno nacional ya tiene planificado”, advirtió el economista del CCC.

La flexibilización como estandarte

La cuestión de la flexibilización laboral que mencionaba Mattos anteriormente también está relacionada con los pedidos del FMI. A lo largo de este año, tanto Macri como su ministro de Trabajo, Jorge Triaca, intentaron imponer el tema en la agenda pública presentándolo como condición sine qua non para atraer inversión extranjera, pero se toparon con el fuerte rechazo del conjunto de los gremios.

Ahora Dujovne promete reflotarlo. Cuando se supo de su designación en el gabinete de Cambiemos, La Nación reeditó una de sus columnas en la que explicaba “Por qué no arranca la economía de Macri”, haciendo énfasis en la necesidad de combatir el empleo en negro con medidas pro-patronales.

“Es inviable para un país, e injusto para quienes lo sufren, que el 35% del empleo sea informal. Ello ocurre porque tenemos impuestos, una justicia laboral y regulaciones laborales inviables. En la Argentina, los impuestos al trabajo generan un costo laboral 40% más elevado que el salario de bolsillo. Esa cifra se compara con menos de 10% de sobrecosto en Chile y Australia y menos de 20% en Canadá, México, Israel, Corea y Estados Unidos. La Argentina agrega además una justicia laboral que parece diseñada para que las empresas cierren sus persianas y sus dueños inviertan en Lebac”, remarcó el futuro ministro de “Ajuste”.

“El FMI considera los aportes y las contribuciones como impuestos a la patronal, y dice que, si los bajamos, más empleados van a estar en blanco. La experiencia histórica demuestra que no es así, que sucede todo lo contrario.”

El artículo de Dujovne fue publicado originalmente el 22 de noviembre, casi en simultáneo con el informe que elaboró el FMI tras la visita de sus técnicos a la Argentina. Allí el organismo proponía incorporar gradualmente “una mayor cantidad de trabajadores al empleo formal”, reduciendo “las alícuotas de aportes y contribuciones”.

“El FMI considera los aportes y las contribuciones como impuestos a la patronal, y dice que, si los bajamos, más empleados van a estar en blanco. La experiencia histórica demuestra que no es así, que sucede todo lo contrario”, aseguró a Contexto el diputado nacional Juan Carlos Díaz Roig, en alusión a la década de los noventa.

Para el legislador del Frente para la Victoria (FpV), la lucha contra el trabajo en negro sólo puede ser efectiva “con un esquema estricto de controles y con financiamiento por parte del Estado a las actividades productivas”, fundamentalmente en materia de “innovación tecnológica”.

“Los liberales creen que dejando entrar al capital y dándole garantías como las de pagar menos aportes, contribuciones e impuestos, se va a generar riqueza. En realidad, la riqueza la generan el consumo y el trabajo. La única forma de salir de la crisis es aumentando la productividad”, enfatizó.

Además de ortodoxo, connotado sexista

Quien destacó los antecedentes sexistas de Dujovne fue Florencia Saintout. La decana de la Facultad de Periodismo de la UNLP y concejala platense del FpV Nacional y Popular recordó ayer un tuit del economista que la involucraba: “Imagino una murga; Moreno gritando acá no se vota. Saintout en cuero estrenando las nuevas. Cierra Conti en 4 agarrada de CFK”.

La decana subrayó que, mientras los grandes medios “auspician el CV de Dujovne”, ninguno de ellos dice nada sobre sus ofensas hacia las mujeres y la cultura popular.

“Alarman las palabras del nuevo ministro en un país donde se realizan las manifestaciones de mujeres más importantes de la historia”, consideró Saintout en su cuenta de Twitter.