Por Daiana Giménez

“La realidad de las familias del campo, las familias productoras, sigue siendo paupérrima. Las familias que consumimos y trabajamos en las ciudades vemos día a día cómo el sueldo cada vez alcanza menos”, señalaron los encargados de un nuevo verdurazo en Constitución, dirigentes del Movimiento Popular La Dignidad, la Unión de Trabajadorxs de la Tierra y la Corriente Villera Independiente, organizaciones nucleadas en la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP).

“Ante un modelo de hambre y de ajuste, seguimos ejerciendo la solidaridad entre los de abajo”, fue la consigna que movilizó esta entrega de “verdura para el pueblo” por parte de las organizaciones que denuncian la falta de políticas públicas con los productores.

En septiembre ya habían llevado adelante este tipo de protesta, instancia en la cual desde Cambiemos se habían comprometido a evaluar la situación del sector, pero en lo concreto nada hicieron.

“Las quintas no están reconocidas como unidades productivas, por lo cual el aumento en la luz, por ejemplo, es igual a un hogar.”

“Hay un Gobierno para los medios que se hace el dialoguista, pero en realidad no resuelve nada. Hay una mesa de diálogo, pero en esa mesa se tira todo”, explicó a Contexto Rafael Klejzer, del MP La Dignidad.

Los agricultores señalan que su trabajo es menospreciado y apropiado por las cadenas de producción; son los intermediarios los que fijan el precio, el cual se vuelve muy dispar con el dinero que reciben ellos como trabajadores de la tierra.

Cabe destacar, por ejemplo, que un cajón con 30 kilos de tomate es vendido por los productores a $40 en la ciudad de La Plata. Al llegar a la verdulería, el kilo pasa a costar $25. Es decir que trabajadores y consumidores son los más perjudicados.

“Los que tienen que perder son los especuladores y acaparadores. No pueden perder los dos extremos de la cadena, el productor y el consumidor. Si vos eliminás el intermediario, aumenta la renta de los trabajadores y se consume verdura fresca y en buen estado más barato” dijo Klejzer.

A la ausencia de políticas públicas se le suma que los aumentos en los alquileres, los combustibles y los tarifazos en los servicios han golpeado fuertemente al sector.

“Hay un gobierno para los medios que se hace el dialoguista, pero en realidad no resuelve nada. Hay una mesa de diálogo, pero en esa mesa se tira todo.”

“Las quintas no están reconocidas como unidades productivas, por lo cual el aumento en la luz, por ejemplo, es igual a un hogar”, explico Klejzer, y agregó que además los insumos para el sector están dolarizados, por lo que tener un mercado en peso y a la baja implica que los quinteros “están casi quebrados”.

Ante este contexto, los productores se vieron en “dos obligaciones. Seguir denunciando esta situación y exigir y luchar por políticas públicas que permitan amortiguar esta difícil situación y ejercer nuestro derecho a la solidaridad entre compañeros y compañeras, entre la ciudad y el campo”.

Por este motivo, y a diferencia de otros sectores, los productores optaron por protestar dando y no tirando, ante una concurrencia motivada por las fiestas. “Da medio lástima que en un país que podemos producir para 400 millones de personas, la gente se esté peleando por una bolsa de verdura: la pobreza no se puede creer, que la gente no tenga verdura fresca porque está carísima no se puede creer”, concluyó Klejzer.