Por Gabriela Calotti

Reina Maraz Bejarano, la mujer boliviana de veintiocho años, que apenas comprende el castellano pero que sin embargo pasó varios años en una cárcel bonaerense acusada del asesinato de su marido maltratador y bebedor, firmará este viernes su libertad, luego de la decisión en ese sentido del Tribunal Oral en lo Criminal Nº 1 de Quilmes, que hizo lugar al pedido de libertad del defensor de Casación, anunciaron a Contexto fuentes de la Campaña Nacional Contra las Violencias Hacia las Mujeres (CNVM).

El 28 de octubre de 2014, mientras Reina cumplía prisión preventiva, el mismo Tribunal la condenaba a cadena perpetua. En los próximos días se espera la decisión del Tribunal de Casación Penal de La Plata.

La Comisión Provincial por la Memoria (CPM) confió en que “pronto Casación se expida en un sentido favorable para que puedan comenzar a repararse los daños producidos por una condena injusta, arbitraria y discriminadora del mismo tribunal que hoy la libera”.

Desde hacía un año, Reina cumplía arresto domiciliario en la casa de una hermana en el sur del Conurbano, junto a su hija de cinco años, tras haber pasado varios años en la Unidad 33 de Mujeres de Los Hornos.

Reina Maraz Bejarano, condenada por mujer, pobre, indígena y víctima de violencia de género, fue también víctima por no hablar la lengua de la Justicia bonaerense que no contaba con traductores de quechua.

La CPM saludó decisión del tribunal de Quilmes de ponerla en libertad. Ese mismo organismo fue el que, a fines de 2011, denunció, tras una visita de monitoreo a la cárcel, la situación de esa detenida que apenas entendía el castellano.

No obstante lamentó que “la Justicia en primera instancia no quiso ver ni oir” en su momento la verdad de Reina. “Si lo hubiera hecho, Reina no habría padecido todos los sufrimientos de los que fue víctima durante estos seis años”, aseguró la CPM en un comunicado.

A fines de noviembre pasado, Reina Maraz Bejarano se presentó ante los tres jueces de la Sala N° 6 del Tribunal de Casación Penal en La Plata, en el marco de una revisión de su condena. Ese tribunal debería pronunciarse al respecto “antes de fin de año”, es decir, la semana entrante, precisaron fuentes de la Campaña.

En esa audiencia, “el Fiscal reconoció que Reina era víctima de violencia emocional, física y psíquica, y ello es un gran triunfo en esta lucha”, recordaron desde la CNVM.

Nacida en Avichuca, un pueblo árido de Bolivia, Reina sólo habla su lengua materna, el quechua. En octubre de 2014 había sido condenada a perpetua por el homicidio en concurso con terceros en 2010 de su marido, Limber Santos, con quien había venido desde su país natal.

Para la CPM, el caso de Reina puso en evidencia “la situación de extrema vulnerabilidad en tanto víctima de las múltiples violencias que promueve y sostiene el sistema judicial”.