Por Alejandro Palladino

El Centro de Economía Política Argentina (CEPA) elaboró un informe titulado “Juntos a la par: no hay deuda sin fuga de capitales”, en el que hace un análisis de los primeros once meses de 2016 durante la gestión de Mauricio Macri.

“Durante los primeros once meses de gobierno de la alianza Cambiemos, la fuga de capitales alcanzó niveles muy superiores a los del año anterior”, comienza el texto, que hace una comparación interanual de las variables que generaron la fuga de capitales.

Como la otra cara de una misma moneda y al igual que durante el menemismo, el proceso de endeudamiento en 2016 (superior a los 45 mil millones de dólares) fue acompañado de un proceso de fuga de capitales. “No sólo se constata que la fuga de capitales se encuentra habilitada por un proceso de endeudamiento que brinda las divisas a la cúpula del poder económico para quitarlas del circuito económico, sino que –y a la inversa– el proceso de endeudamiento es también factible en el marco de una liberalización cambiaria y de capitales que habilita una posterior salida al exterior de los dólares prestados por la banca internacional al sector público”.

En la primera de las variables, el informe señala la formación de activos externos del sector Privado No Financiero que se publicó en el Balance Cambiario del Banco Central, e indica que trepó a 11.966 millones de dólares en los primeros once meses del año, por encima de los 6.495 del mismo período de 2015. Por su parte, entre enero y noviembre de 2015, las compras de moneda extranjera totalizaron 6.495 millones de dólares, registrando un incremento muy significativo en 2016, de alrededor del 84% en relación con el año anterior”, señala el informe.

“La compra de dólares es el eje principal de la fuga, e inversiones prácticamente no hay”, dijo a Contexto Hernán Letcher, titular del CEPA.

El estudio indica que también incrementó “el promedio mensual de fuga de capitales a lo largo de 2016, que alcanzó 1.088 millones de dólares en contraste con un promedio mensual de 590 millones de dólares en 2015”.

Desde enero de 2016, a la tenencia de billetes en el exterior se le suma otro componente también asociado a un alto nivel de liquidez, “que es el de ‘otras inversiones’, referido a inversiones en cartera, tales como acciones y títulos públicos”.

La segunda parte del informe se enfoca en cómo la salida de divisas a través del giro de utilidades y dividendos al exterior durante los primeros once meses de 2016 alcanzó “niveles significativamente superiores en comparación con el año anterior”. Y agrega que “la salida de divisas (neta de entradas) bajo este concepto representó 2.696 millones de dólares durante lo que va del año 2016, en contraste con los 239 millones que fueron girados entre enero y noviembre de 2015 (y los 294 millones de dólares durante todo el año 2015)”.

El incremento interanual que registraron las salidas de divisas en concepto de remisión de utilidades y dividendos fue del 1028% entre los períodos enero-noviembre 2015 y enero-noviembre 2016. El informe arroja que “durante el último período del Gobierno anterior, el giro de utilidades nunca superó los 41 millones de dólares mensuales, mientras que durante la gestión de la alianza Cambiemos, la mayor salida fue de 492 millones de dólares en el mes de abril de 2016”.

El estudio concluye que, si se contemplan las dos principales variables –la formación de activos externos y la remisión de utilidades y dividendos–, “la fuga de capitales bajo estos dos conceptos suma un total de 14.662 millones de dólares entre enero y noviembre de 2016, lo que representa alrededor de un 40% de las reservas internacionales y un incremento del 118% en relación con el mismo período del año anterior”. Por último, entre enero y noviembre de 2015, la salida de divisas, bajo ambos conceptos, alcanzó un total de 6.734 millones de dólares, representando menos de la mitad (un 46%) de lo registrado en 2016.

En diálogo con Contexto, Hernán Letcher puntualizó cuáles son los perjuicios de la fuga de capitales para la economía: “el gran problema de la fuga de capitales es que están resintiendo la economía constantemente. Por ejemplo, el macrismo está preocupado por las inversiones que lleguen del exterior, cuando en realidad una inversión del exterior puede ser útil al inicio, por generar algún tipo de empleo en el mejor de los casos, si es productiva. Pero tiene una contrariedad: en lo que tiene que ver con el frente externo en términos de divisas, luego del período inicial cuando ingresan, después es todo salida de divisas, con lo cual tenés que generar una cantidad de divisas por otro lado para sostener la cantidad de dólares”.

Letcher agregó que, además, “se te va el esfuerzo argentino, el excedente que genera una empresa, y esa ganancia se licúa porque se va finalmente al exterior a través de la remisión de utilidades y no se invierte en el país. Indefectiblemente significa menos trabajo y menos producción, y por lo tanto menos salario y consumo, generando un nivel de vida muy inferior”.

Para Letcher, el principal problema de la fuga de capitales es “la imposibilidad de tener un crecimiento mayor porque el dinero no produce nada en la Argentina”.