Por Manuel Recondo

El jueves pasado, 15 de diciembre, se presentó en el auditorio del Centro Cultural de la Ciencia un grupo de jóvenes que se dedican a hacer ciencia y comunicación con el nombre de “El proyecto Labs”, perteneciente al grupo El Gato y la Caja.

Previo a la presentación que comenzó a las 18:30hs y finalizó a las 21hs, pudimos conversar con Juan Manuel Garrido, quien nos contó que para definir a El Gato “es más fácil decir lo que hacemos que qué somos”, y agregó que “el Gato es una ‘cosa’ que hace comunicación, investigación y diseño”. La parte de la comunicación está relacionada con un sitio web que se llama elgatoylacaja.com, donde se pueden ver los experimentos que realizaron y buscar información adicional sobre qué están llevando a cabo. Luego agregó que “el departamento de diseño tiene que ver más con los anuarios, con los objetos físicos, con los eventos”, y que “hoy (por el jueves) estamos acá presentando justamente la pata de investigación Labs”.

En el auditorio, colmado de gente interesada en la propuesta de estos jóvenes entusiastas, estuvieron presentes, entre otros oradores, Andrés Rieznik, Fede Zimmerman y Mariano Sygman, los tres integrantes del grupo de El Gato, quienes compartieron los experimentos que vienen realizando con su grupo de trabajo.

La charla se dividió entre una presentación en la que explicaron en pocas palabras en qué consistía el proyecto Labs (la excusa para presentarle al público lo que habían “cosechado” durante estos años de investigación, como nos contó Juan Manuel) y la explicación de Moravec, un trabajo que logró crear una aplicación que intenta comprender cómo el cerebro procesa el acto de sumar y multiplicar. Algo de lo que se sabía poco, pero que con los 120.000 datos que recolectaron a un par de semanas del lanzamiento les permitió sacar conjeturas que ayudaron a entender mejor el funcionamiento de nuestra mente.

El paso siguiente fue mostrarle al público qué es Ceguera, una investigación que consiguió detectar “cómo votamos, por qué, y cuán manipulables somos a la hora de tomar una decisión, así como el riesgo de justificar como propia una decisión ajena”. De este experimento, que consistió en hacer entrevistas y luego manipular algunos datos de las respuestas de los entrevistados, obtuvieron resultados que afirman que, por ejemplo, “las mujeres son menos engañables que los hombres” (algo que despertó risas en el auditorio) y, según el análisis, que “los votantes sciolistas fueron más propensos a darse cuenta de que eran engañados que los votantes macristas”. También se corroboró que las mujeres fueron “menos engañables” en países como Brasil y Estados Unidos, donde se realizó el mismo experimento.

La última intervención que realizaron tuvo que ver con Moral, una prueba que trató acerca de la ética que involucra a las personas. La diferencia con los otros experimentos es que este se realizó en vivo. Debajo de cada asiento de la sala había un papel donde estaban las opciones para contestar a preguntas como “¿Torturarías a una persona para sacarle información si sabés que hay un 90% de posibilidades de que esté involucrada en un acto terrorista que podría producir un atentado?“. También había que responder con qué grado de convencimiento (del 1 al 10) se creía estar contestando. Este y otros dilemas fueron investigados por los presentadores, quienes obtuvieron resultados (en investigaciones previas a la presentación de este proyecto) que luego fueron graficados para una representación más clara de qué es lo que sucede a la hora de tomar decisiones de este tipo. Una de las cosas que surgió en este interrogante es que los argentinos tendemos a pensar la tortura como un acto aberrante (porque nos remonta a nuestra historia, la de la dictadura militar), y se comprobó en el hecho de que muchos aceptaron que le dispararían un tiro al posible terrorista si así evitaran un daño mayor, pero no tantos lo torturarían.