Por Fernando M. López

En La Plata, al pie del monumento a San Martín, el ex ministro de Economía y actual diputado nacional del FVP, Axel Kicilof, caracterizó a Mauricio Macri como un producto de marketing que llegó a la Casa Rosada a través del “engaño” y la “mentira”. Durante su extenso discurso, desentrañó el programa económico neoliberal que lleva adelante el Gobierno de Cambiemos y aseguró que el kirchnerismo va “a volver a enamorar” a las grandes mayorías de los argentinos.

La encargada de recibirlo fue la concejala del Frente para la Victoria (FpV) Nacional y Popular, Florencia Saintout, junto al ex titular de la Unidad de Información Financiera (UIF), José “Pepe” Sbatella.

Sobre el escenario, montado a espaldas de la Gobernación bonaerense y ante unas 2.500 personas, Saintout dijo que la ciudad “la está pasando mal” como consecuencia de la gestión municipal de Julio Garro y la provincial de María Eugenia Vidal. Entre los problemas más acuciantes, destacó el crecimiento del desempleo, el hambre y la crisis de sectores productivos como el frutihortícola, que “está siendo quebrado con las importaciones, las tarifas y un odio xenófobo”.

3“Tenemos 47 mil vecinos, compatriotas, compañeros y compañeras, que salen a buscar trabajo porque no tienen, o porque con el que tienen no les alcanza. Mientras tanto, esta gobernadora cierra paritarias del 17% y no se crean fuentes de trabajo. ¿Cómo les va a alcanzar?”, se preguntó la también decana de la Facultad de Periodismo de la UNLP.

Por otro lado, repudió la falta de políticas de género; recordó que el 1º de enero se cumplirá un año del fallecimiento en una fiesta clandestina de la joven Emilia Uscamayta Curí, “una muerte evitable si el Estado hubiese estado presente”; y denunció que los barrios del centro y la periferia se están llenando de ratas por la deficiente recolección de residuos de la empresa Esur, con la que Garro cerró un contrato millonario luego de echar y reprimir a los cooperativistas.

Estafa macrista

Comenzaba a bajar el sol cuando Saintout le cedió la palabra a Kicillof. Su voz sonó fuerte en toda la Plaza San Martín al sostener que los ciudadanos que votaron a Macri “no se equivocaron”, sino que “les mintieron, los engañaron y los estafaron”, con un “molde que lleva el sello de Estados Unidos para torcer el rumbo de América Latina”.

El ex funcionario señaló que la familia del actual presidente es la misma que “estatizó la deuda en 1982, robando la plata de los argentinos”, y continuó con negociados como el plan cloacal que Juan Carlos Rousselot le adjudicó en Morón, las irregularidades con la recolección de la basura porteña en épocas de Carlos Grosso y el contrabando de Sevel, dinero negro que fue a parar a guaridas fiscales.

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“(Jaime) Duran Barba trabajó para limpiar el nombre de Macri, para limpiarle el prontuario y borrarle la historia”, dijo, y explicó que durante la campaña electoral se lo vendió como un producto “que iba a traer felicidad”, pero “esa botella de gaseosa adentro tenía veneno, las recetas del neoliberalismo que no traen otra cosa que hambre, miseria y desocupación”. 

En ese marco, también reparó en la responsabilidad de los grupos mediáticos concentrados: “La campaña de Macri fue posible porque del otro lado del micrófono había un periodismo cómplice. Nunca había una repregunta, un intento de sacarle una sola definición”.

“nunca alcanzan el equilibrio fiscal y eso sirve para instalar lo que es la columna vertebral de todos estos proyectos económicos: el endeudamiento.

Un Gobierno de ricos para ricos

Para Kicillof, quedó claro cuál sería el programa económico del macrismo cuando, a días de asumir, anunciaron la “liberación del cepo”, lo que en realidad significó “una de las devaluaciones más feroces y nocivas de las que tengamos memoria en nuestra historia reciente”.

De ahí en más se disparó la inflación, con los alimentos a “precio internacional multiplicado por el tipo de cambio” a dieciséis pesos; se inició “una política de represión salarial, diciéndoles a los trabajadores que iban a tener que optar por el trabajo o por el salario”; se aplicaron los tarifazos; y se abrieron las importaciones “para fundir a la industria nacional”.

“Dejaron entrar 108 mil heladeras, 30 mil lavarropas, 51 mil lavavajillas, 600 mil litros de vino, dulce de leche y 15 mil pares de calzado. Esto no es la pesada herencia, es neoliberalismo puro, un plan sistemático que tenían escondido en el cajón”, subrayó.

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El diputado le pidió a Cambiemos que “no le mienta a los gobernadores ni a los ciudadanos”, y se haga cargo de las medidas que “han llevado a un enorme desfinanciamiento del Estado”.

“Hoy las provincias no tienen recursos única y exclusivamente por el programa económico de Macri. Ese neoliberalismo que abre las importaciones, devalúa la moneda, reprime los salarios y flexibiliza las finanzas, genera una recesión que hace que después no se pueda recaudar impuestos. Si la gente no consume, ni siquiera IVA se recauda. Hoy la inflación está en el 45% anual y la recaudación no llega al 28%. Durante nuestra gestión, siempre iba por encima de la inflación”, añadió.

De esta forma, “nunca alcanzan el equilibrio fiscal, y eso sirve para instalar lo que es la columna vertebral de todos estos proyectos económicos: el endeudamiento externo”, algo que se había terminado con los Gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner.

“Dejaron entrar 108 mil heladeras, 30 mil lavarropas, 51 mil lavavajillas, 600 mil litros de vino, dulce de leche y 15 mil pares de calzado. Esto no es la pesada herencia, es neoliberalismo puro.”

“¡Basta de endeudar la Argentina!”, reclamó Kicillof al advertir que “están incubando nuevos problemas para el futuro”, porque el endeudamiento “empieza a actuar también como un grillete, como una tenaza, para que los Gobiernos no puedan tomar decisiones soberanas”.

“A pesar de la complicidad mediática, de los discursos guionados, de las puestas en escena, de los timbreos truchos, de los intentos por mostrarse preocupados, el pueblo ya sabe que Macri gobierna para los ricos”, consideró el ex funcionario, y planteó la necesidad de salir a militar “puerta por puerta, fábrica por fábrica y aula por aula”.

“Acá no hay alternativas, hay que estar en contra del neoliberalismo […] Si construimos conocimiento popular con comunicación popular, es imposible que nuestro proyecto político no vuelva a gobernar. Vamos a volver a enamorar, a construir mayoría, con humildad, sacándonos de encima a los petulantes y ambiciosos que quieren estar en la foto pero no en la calle”, concluyó.