Por Roberto Álvarez Mur

Mientras encuestas y estudios comienzan a mostrar los balances del agitado primer año de Cambiemos en el poder, el Gobierno se concentra en garantizar “tranquilidad” a la ciudadanía en un diciembre marcado por la protesta social, la caída en el consumo y rumores de “saqueos de fin de año” en plena circulación mediática. Para ello, la ministra de Seguridad Patricia Bullrich apostó, una vez más, al envío de efectivos de Gendarmería a reforzar la vigilancia en las llamadas “zonas calientes” del GBA. En tanto, en la ciudad de La Plata, gobernada por el macrista Julio Garro, unos trescientos efectivos de esa fuerza harán presencia tanto en barrios como Los Hornos y Villa Elvira, como también en la denominada “zona roja”: el PRO vuelve a mostrar “seguridad” con la bota militar en los sectores más vulnerables y desprotegidos.

“Pensar la seguridad en términos democráticos requiere un trabajo de coordinación estratégica, como lo hacíamos nosotros en su momento. Ahora, solamente desparramar fuerzas federales sin ninguna articulación, e incluso hablando en cierto punto de fuerzas militares, creo que contradice la Ley de Seguridad Interior y crea una situación de Estado policial”, dijo a Contexto la ex ministra de Seguridad de la Nación, Cecilia Rodríguez, respecto del arribo de Gendarmería que, ya desplegado en las últimas semanas, tuvo su acopio final en la ciudad de La Plata.

En el marco del plan de seguridad lanzado por el Gobierno nacional, en conjunto con el provincial y los municipios, los efectivos de Gendarmería permanecerán durante un año en nueve distritos de la provincia.

“Diciembre tiene que ser un mes festivo, de encuentro de la familia y amigos, y poder terminar un año tranquilo”, había advertido en declaraciones el ministro provincial de seguridad, Cristian Ritondo, en la línea oficial de preservar el clima de “alegría” predicado por Cambiemos durante todo el año.

A esto se suma la capitalización política de rumores de saqueos divulgados por redes sociales, retomado por la agenda de seguridad del Gobierno. “Esta cuestión de desplegar fuerzas por temor a los saqueos no tiene nada que ver con políticas reales. Además, esta idea de generar una suerte de Estado gendarme es compleja porque no sólo habilita a las fuerza de seguridad, sino que refuerza en la ciudadanía a armarse y considerar la fuerza represiva como modo de combatir la inseguridad”, dijo Rodríguez, quien recordó los casos de justicia por mano propia que tomaron repercusión nacional este año, y añadió: “Lo que articula la seguridad en un Estado de derecho son políticas laborales y educativas inclusivas, a la vez de generar fuerzas de seguridad controladas, capacitadas, conducidas políticamente y no simplemente desparramadas. Ya sabemos que, históricamente, generar un Estado policial, un Estado gendarme, sólo provocó más violencia”.

Por su parte, el intendente platense Julio Garro ya había escrito en Twitter que “desde el lunes contaremos con la colaboración de 300 efectivos de fuerzas federales en la ciudad. La seguridad es nuestra prioridad”. Uno de los puntos destacados en el despliegue de seguridad en la capital provincial es el enclave en la “zona roja”, para persecución de las personas en situación de prostitución, especialmente del colectivo trans-travesti, de quienes el propio intendente Garro había formulado declaraciones discriminatorias en plena campaña.

“Para nosotras, las fuerzas de seguridad en la zona roja siempre se traduce en maltrato y persecución. Si bien sabemos que este Gobierno representa el ajuste, hambre y represión, a nosotras nos impacta mucho más. Estamos condenadas como narcotraficantes, como criminales”, dijo a Contexto Alma Fernández, presidenta del centro de estudiantes del Bachillerato Popular Trans Mocha Celis y referente del colectivo a nivel local. “Yo quisiera saber qué hizo Garro para revertir la situación en la que se encuentran muchas compañeras que lamentablemente no encuentran otra salida más que la prostitución. Lo único que genera el refuerzo de seguridad con nuestro colectivo es el maltrato y la violencia”.

“Yo quisiera saber qué hizo Garro para revertir la situación en la que se encuentran muchas compañeras que lamentablemente no encuentran otra salida más que la prostitución”. Alma Fernandez, referente colectivo trans.

Cabe recordar que el kirchnerismo ya había generado políticas en materia de seguridad democrática desde 2010, cuando, mediante el Decreto 2099/2010, se implementó el Operativo Centinela a fin de profundizar las actividades preventivas y de seguridad ciudadana en los municipios del conurbano bonaerense y en barrios de emergencia. Allí se implementó el Plan de Abordaje Integral AHÍ, que contaba con la participación de los Ministerios nacionales de Desarrollo Social, Salud, Educación, Defensa, Trabajo, Interior, Planificación y Seguridad.

La cooperativa de trabajo trans y travesti “Las Charapas”

 

Julio Garro representa a la derecha reaccionaria platense