Por Fernando M. López

“Los documentos filtrados, originados en Panamá, no son ‘de Panamá’: son de empresarios que esconden sus riquezas para evadir o eludir responsabilidades fiscales. Estamos ante los Magnetto Papers, los Fortabat Papers, los Blaquiers PapersGarfunkel Papers… Son los papeles del lavado. Son las pruebas de un dinero que, aunque en ciertos ordenamientos jurídicos puede no ser ilegal, es dinero sucio. Estamos ante los Lavado Papers”.

Así comienza el primer informe del Consorcio de Periodismo de Investigación Autogestivo (CPIA), integrado por Lavaca/MU, el diario Tiempo Argentino y la Red de Carreras de Comunicación Social y Periodismo de Argentina (RedCom), entre las que figura la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la UNLP.

Esta alianza estratégica y sin precedentes entre Universidades públicas y medios autogestivos analizó las coberturas de trece diarios argentinos sobre los Lavado Papers, desde el 3 de abril hasta el 9 de mayo de este año. Se trata de La NaciónClarínÁmbito FinancieroDiario PopularEl DíaLa Nueva ProvinciaLa Voz del InteriorEl Diario del Centro del PaísEl Tribuno de JujuyPregónJujuy On LineEl Independiente y La Nueva Rioja, muchos de los cuales están directamente involucrados con cuentas y sociedades en guaridas fiscales.

“Nos planteamos un trabajo de largo plazo que nos permitiera confrontar el paradigma construido por esas corporaciones: medios que lavan dinero y medios que lavan noticias.”

“Nos planteamos un trabajo de largo plazo que nos permitiera confrontar el paradigma construido por esas corporaciones: medios que lavan dinero y medios que lavan noticias”, subrayaron desde el CPIA.

Las revelaciones sobre el manejo de cuentas offshore constituidas por el estudio de abogados Mossack-Fonseca en Panamá tuvieron repercusiones inmediatas en todo el mundo, provocando la renuncia o la destitución de altos funcionarios, numerosas detenciones e investigaciones judiciales. Uno de los casos más sonados fue el del primer ministro de Islandia, Sigmundur Davíð Gunnlaugsson, quien debió renunciar a su cargo luego de las multitudinarias manifestaciones contra la corrupción que se sucedieron 48 horas después del escándalo internacional. También hubo dimisiones importantes en España, Austria, Armenia y Taiwán.

En Argentina, el presidente Mauricio Macri, su familia y funcionarios del Gobierno de Cambiemos aparecieron involucrados con sociedades en guaridas fiscales, pero fueron sistemáticamente encubiertos por los medios hegemónicos, sobre todo aquellos que tuvieron acceso a las filtraciones del diario alemán Süddeutsche Zeitung a través de Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, por sus siglas en inglés).

La Nación y el Grupo Clarín, vía Todo Noticias (TN), hicieron una cobertura pobrísima intentando proteger la imagen del presidente”, dijo a Contexto Manuel Protto Baglione, uno de los investigadores de la Facultad Periodismo de la UNLP, y también destacó en el mismo sentido los casos de El Día, de La Plata, y La Nueva Provincia, de Bahía Blanca, donde hasta hace poco figuraba como accionista el jefe de la bancada de diputados nacionales del PRO, Nicolás Massot, sobrino del empresario genocida Vicente Massot.

“Al igual que observamos en el diario El Día, la cobertura del diario La Nueva sobre los Panamá Papers se caracterizó por reproducir las voces oficialistas, no indagó fuentes originales, y tampoco realizó pesquisas sobre involucrados locales ni provinciales”, remarca el CPIA.

Según el informe, de un total de 493 notas relevadas, el 56,4% menciona a Macri como implicado, seguido por el intendente de Lanús, Néstor Grindetti, otro dirigente del PRO. Sin embargo, “el problema es que la cobertura se centró en desmentidas y no se profundizó ninguna investigación”.

Las dos primeras offshore de Macri que salieron a la luz en abril fueron Fled Trading, en Bahamas, y Kagemusha, en Panamá. Desde entonces se descubrieron decenas de sociedades de las mismas características vinculadas a la familia presidencial, directivos del grupo Socma y varios secretarios y subsecretarios nacionales, como Claudio Avruj (Derechos Humanos), Clarisa Lifsic (Comunicaciones), Carlos Augusto Lo Turco (Hacienda) y Jesús María Silveyra (Agroindustria). Nada de esto se supo gracias a Clarín y La Nación, sino a partir de un seguimiento del diputado del Frente para la Victoria (FpV) Darío Martínez, que denunció a Macri por los delitos de lavado de dinero y evasión fiscal.

“Esta época de megafiltraciones arroja nuevas posibilidades de mayor creatividad y de acceso a una amplia información, pero al mismo tiempo se ve la emergencia de muchas prácticas periodísticas perniciosas para la profesión, que son la reproducción de fuentes, la falta de investigación original y, fundamentalmente, la escasa indagación sobre aquello que aparece”, sostuvo Protto Baglione.

Ocultamiento deliberado

A lo largo de su análisis, el CPIA encontró sólo dos artículos referidos a grandes empresarios. Allí se mencionaron a los Lacroze de Fortabat, Pérez Companc, Blaquier, Eurnekián, Garfunkel, Magnetto, Pagani, Coto, Roemmers, Garbarino, De Narváez, entre otros. Uno fue publicado en La Nación el 19 de abril, tras 17 días de cobertura; y el segundo en Ámbito Financiero, que reprodujo horas después en su versión digital la información del primero.

En el diario Clarín, por ejemplo, “los periodistas no tiraron de la piola, no fueron en busca de otras empresas, de sus cuentas bancarias, de sus actividades comerciales, de sus relaciones societarias, de su situación y posibles inconsistencias impositivas, como sí lo hicieron en otros casos, sobre todo vinculados a miembros del Gobierno kirchnerista”, comenta Diego Rosemberg, que coordinó el equipo de trabajo en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, a través de la agencia ANCCOM.

Salvo El Diario del Centro del País (Villa María), que realizó algunas investigaciones sobre empresarios de la provincia de Córdoba, la tendencia general fue un “total desinterés” por indagar en este sector.

Salvo El Diario del Centro del País (Villa María, organizado en forma cooperativa), que realizó algunas investigaciones sobre empresarios de la provincia de Córdoba, la tendencia general fue un “total desinterés” por indagar en este sector, incluso con casos extremos como el de Diario Popular, donde “no se baraja ni un solo nombre de los principales empresarios de Argentina”.

Un comportamiento similar se observó en El Día y La Nueva, a pesar de que existen empresarios de La Plata y Bahía Blanca que figuran en los Lavado Papers. “En lo que respecta al trabajo de estos dos medios, parece que contamos con empresarios platenses y bahienses extremadamente apegados a las buenas prácticas, que no han cometido ninguna clase de delito”, ironizó Protto Baglione.

Para el investigador de la UNLP, “esto da la pauta de que hoy el periodismo no hace su negocio publicando información. El negocio es la información que no se publica, una especie de paradigma de periodismo extorsivo”.

Pero también hay otro aspecto “preocupante” que determina en gran medida “el sesgo editorial” identificado por el CPIA en su informe. Tiene que ver con empresarios, directivos o empleados jerárquicos de seis de los medios analizados que son parte de operatorias offshore.

Se trata de una segunda línea de investigación que será dada a conocer en detalle durante los primeros meses del año que viene, según adelantaron a Contexto desde el Consorcio de Periodismo de Investigación Autogestivo.