Por Franco Dall’Oste

Vecinos de Altos de San Lorenzo realizaron un mapeo colectivo en el que dieron cuenta de las problemáticas ambientales que atraviesan el barrio y propusieron líneas de acción a futuro, en el marco de las prácticas de la cátedra de Comunicación y Educación Ambiental, de la Especialización en Comunicación y Ambiente de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la UNLP.

“Casas en mal estado, plazas abandonadas, calles que se inundan, vecinos que tiran ramas en lugares inapropiados; el basurero/bomberos/ambulancias que no pasa, reclamos que no se responden, falta de servicios públicos”, entre otros, son los problemas que estudiantes del plan FinES destacaron en la actividad que se llevó a cabo en el Centro de Extensión “Por un futuro mejor”, que funciona en la casa de la referente barrial Susana ‘Pocha’ Camiña.

La técnica de mapeo, coordinada por estudiantes de la Especialización en Comunicación y Ambiente, consiste en la realización de una práctica o una acción de reflexión colectiva, donde el mapa es sólo una de las herramientas que facilitan el abordaje y la problematización de territorios sociales, subjetivos y geográficos.

“Planteamos tres encuentros. El primero, vinculado a reflexionar sobre el concepto de ambiente y contaminación; el segundo, trabajar el mapeo colectivo del barrio en el que ellos puedan señalar todas las cuestiones ambientales que consideraban importantes; y un tercer encuentro en el que reflexionaríamos sobre lo trabajado”, comentó Fernando Rossi, parte del equipo que coordinó el taller, en el marco de la cátedra que encabeza la profesora Mariana Inchaurrondo. Lo acompañaron, a su vez, Rosario Coll, Ana Schwartz, Yazmin Vitetti y Jennifer García Mejía.

La problemática ambiental y la ausencia del Estado tienen consecuencias significativas, tales como la proliferación de basurales, y en consecuencia de ratas, enfermedades y saturación de desagües, lo cual hace imposible el acceso al barrio para vehículos en caso de emergencias. “Lo fundamental es entender que las demandas ambientales están de la mano de las sociales. Todas las problemáticas que los chicos nos señalaron tienen consecuencias directas en su vida cotidiana”, comentó Rossi al respecto.

La actividad incluyó el desarrollo conjunto de líneas de acción. Entre otras, se destacó la necesidad de realizar reuniones vecinales, de autoorganizarse y/o de construir una cooperativa de trabajo para la organización de una recolección vecinal. A su vez, se propuso la creación de una página en Facebook para la denuncia y socialización de problemas puntales que afecten al barrio, así como la difusión de actividades relacionadas.

“El cien por ciento de los y las jóvenes nos plantearon que hay un Estado ausente”, reflexionó Rossi. “No tengo dudas de que se trata de un barrio que sufrió en carne propia los avatares de la política neoliberal de los noventa. En ese sentido, y por lo charlado durante los encuentros, es un barrio de múltiples diferencias económicas. Muchas veces son los propios vecinos los que estigmatizan el barrio y no quieren ayudar a transformar la realidad”.

Esta situación se visibiliza en el caso de la recolección de residuos: las distintas fallas en el sistema, más la poca predisposición de vecinos y recolectores en algunos casos, han generado que la situación parezca irreversible. “Eso nos llevó a entender que la organización territorial es fundamental. Sin la ayuda del Estado, son ellos mismos los que tienen que trabajar para mejorar cada una de sus situaciones”, destacó el docente.

Al respecto, los coordinadores del taller destacaron que las líneas de acción estuvieron siempre pensadas desde el cambio colectivo, ya que, desde un primer momento, los chicos y chicas del barrio consideran que es imposible transformar la realidad de manera individual.

“Una de las líneas de acción que se propuso fue la elaboración de una página en Facebook que pueda ser el canal para difundir acciones para la protección del medioambiente y lograr mensajes de educación ambiental. Esto es interesante porque las reflexiones concluyeron en entender que las redes sociales e Internet son un camino a explorar y que, como vivimos conectados todo el día, podía ser una herramienta para transformar su propio barrio”, declaró Rossi.

Para concluir, destacó que “fue importante porque logramos romper contra ese prejuicio que está instalado en la sociedad, donde el investigador es un tipo en un laboratorio y no conoce la compleja realidad que lo rodea”. Además, reflexionó que “los y las jóvenes del barrio conocen su realidad y los problemas a los que se enfrentan como nadie, quizás con menos recursos para enfrentarlos, pero están sumamente comprometidos con discutir, reflexionar y resolverlos”.