Por Héctor Bernardo

Más de cincuenta años de enfrentamiento, varios intentos frustrados de negociaciones, miles de muertos y desaparecidos, millones de desplazados, más cinco años de diálogos en La Habana (Cuba), un primer acuerdo descartado tras el plebiscito perdido el 2 de octubre, nuevas negociaciones, la firma de un nuevo acuerdo, y por fin llegó: “El día D”.

El 1° de diciembre de 2016 quedará registrado en la historia como el día que comenzó la fase de implementación de los Acuerdos de Paz firmados entre la Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Ejército del Pueblo (FARC-EP) y el Gobierno colombiano de Juan Manuel Santos.

El presidente Santos aseguró: “Comienza ‘el día de D’. ¿Eso qué quiere decir? Que en cinco días comienza el traslado de todos los miembros de la insurgencia colombiana a las zonas veredales de transición”.

Por su parte, el vocero de las FARC-EP, Iván Márquez, a través de la red social Twitter, afirmó: “La paz ha comenzado su marcha irreversible en Colombia”, y luego agregó: “Verdaderas transformaciones históricas en marcha para Colombia. ¡Qué Semana! #VamosPorLaPaz”.

Mediante un comunicado, las FARC-EP expresaron: “El Acuerdo Final para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera firmado el pasado 24 de noviembre ha entrado en vigor luego de la refrendación por parte del Congreso de la República. En consecuencia el ‘día D’ es el día de hoy (1° de diciembre), según los términos del Acuerdo”.

El nuevo acuerdo, firmado el 24 de noviembre, fue refrendado esta semana por las dos Cámaras del Congreso Colombiano. Desde el 1° de diciembre comenzaron a correr los plazos de implementación. En treinta días desde esa fecha los miembros de las FARC- EP deben trasladarse a las zonas acordadas, y en los próximos 180 días deberán entregar todas las armas.

El proceso de reinserción en la sociedad y en la vida política será lento y su implementación no será sencilla. Los sectores comandados por el ex presidente Álvaro Uribe Vélez siguen su férrea oposición a la paz, los paramilitares continúan con los asesinatos selectivos de diversos referentes políticos y en algunos puntos se violó el alto al fuego declarado entre las FARC-EP y el Gobierno.

Los ojos del mundo, en especial los de América Latina, están puestos sobre Colombia. El Gobierno y las FARC-EP tienen muchos enemigos, enemigos del pueblo, enemigos de la paz.