Por Héctor Bernardo

Millones de personas en todo el mundo dieron su adiós al comandante en jefe de la Revolución cubana, Fidel Castro Ruz. En La Habana, los cubanos colmaron la Plaza de la Revolución y la ancha avenida que va desde allí hasta el famoso malecón. Mandatarios de todo del mundo se acercaron a dar sus condolencias.

Rafael Correa, Evo Morales, Nicolás Maduro, Daniel Ortega, y muchos más, incluso el presidente de México, el liberal Enrique Peña Nieto, se hicieron presentes para despedir a un hombre de la historia mundial, el máximo líder revolucionario del siglo XX, cuyo accionar dejó su sello en distintos puntos del mundo.

Sin embargo, en Argentina, mediante un comunicado de sólo dos párrafos, el Ministerio de Relaciones Exteriores señaló que “El Gobierno argentino lamenta el fallecimiento del ex Presidente Fidel Castro y hace llegar sus condolencias al Gobierno y pueblo cubano por quien ha tenido un rol relevante en la historia del siglo XX y recuerda su apoyo irrestricto y permanente sobre la cuestión Malvinas”.

“El Gobierno argentino desea reafirmar, en estos momentos de duelo, su voluntad de continuar estrechando los profundos vínculos de amistad y cooperación que unen a ambos países”, se afirma en el segundo, escueto y último párrafo.

El nivel de desatino en la política exterior argentina se vuelve a hacer presente ante un hecho de semejante relevancia mundial e histórica. Como únicas excusas, el desprecio que para el Gobierno de Mauricio Macri representan todos los procesos populares y la necesidad de congraciase con el nuevo presidente norteamericano Donald Trump, luego del papelón internacional que sufrió al apoyar abiertamente a Hillary Clinton.

El contraste entre el actual Gobierno argentino y la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner volvió a hacerse evidente.

En diálogo con Contexto, el analista político y ex diputado nacional del Frente para la Victoria (FpV), Carlos Raimundi, señaló: “Creo que hay dos niveles de respuesta. El primero tiene que ver con el altísimo grado de reiteración de errores que tiene la política exterior argentina. Los dichos del presidente sobre Malvinas, cuando afirmó que la ministra británica Theresa May había aceptado dialogar sobre la soberanía del archipiélago y luego fue desmentido hasta por la propia Malcorra. El errático intento de la búsqueda del sillón de la ONU para la canciller argentina. El abierto apoyo a Hillary Clinton que después terminó con el triunfo de Trump. Una serie de errores que se reiteran una y otra vez”, aseguró.

“HAY UNA RELACIÓN ENTRE LA ACTITUD DE ARGENTINA Y LA DISTANCIA IDEOLÓGICA CON LA REVOLUCIÓN CUBANA. SON MODELOS TOTALMENTE ANTAGÓNICOS.”

Por último, Raimundi remarcó: “Por otro lado, hay una relación entre la actitud de Argentina y la distancia ideológica con la Revolución cubana. Cuando uno ve la escala de valores sobre la que se apoya el macrismo y la escala de valores de la Revolución cubana, sabe que son modelos totalmente antagónicos. A esto se suma que el Gobierno argentino, luego de apoyar abiertamente a Hillary Clinton, quiere congraciarse con Donald Trump y sobreactúa una displicencia frente a la muerte de Fidel, para intentar un acercamiento al presidente norteamericano”.

Por su parte, la ex presidenta Cristina Fernández Kirchner, durante su visita a la embajada de Cuba, aseguró que “Fidel fue el último de los líderes modernos. Esto tiene que ver con la conformación de liderazgos globales, que tenían que ver con un mundo donde las ideas se presentaban estructuradas, donde había proyectos políticos, donde la política era el eje transformador de las sociedades.

“Fidel, junto a los hombres que hicieron la revolución cubana y que en definitiva se convirtieron en una leyenda a nivel global, alumbraron el siglo XX, sin lugar a dudas”, agregó.

La ex presidenta remarcó: “Siempre dije que los pueblos tienen los líderes que se merecen, y lo de Fidel fue el encuentro de un gran líder con un gran pueblo, que es el pueblo cubano”.