Liberales, antikirchneristas y La Nación piensan el futuro para Argentina

Liberales, antikirchneristas y La Nación piensan el futuro para Argentina

El Gobierno lanzó el Consejo Argentina 2030, un grupo de intelectuales y de científicos que tienen un denominador común: son críticos de las gestiones anteriores y se dicen contrarios a Carta Abierta. Un pluralismo y un consenso de color amarillo.

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Por Contexto

Aunque ha tenido un primer año de gobierno muy dificultoso y hasta el 2017 parece lejano, Mauricio Macri ha decidido mirar hacia el año 2030 y convocó a un grupo de intelectuales para pensar el país del futuro. El problema no pasa por la potestad del Presidente para realizar ese tipo de llamados, sino en lo que ese agrupamiento esconde: bajo un supuesto “pluralismo”, los elegidos fueron principalmente furiosos antikirchneristas que mantienen una estrecha relación con el diario La Nación, defensor abierto de la última dictadura cívico-militar y sus responsables.

En detalle, Macri presentó en sociedad el Consejo Argentina 2030 para, según las palabras de Mario Quintana –vicejefe de Gabinete y ex CEO de Farmacity–, “pensar junto al Presidente una mirada de largo plazo del país, con la idea de ir construyendo consensos y de salir de la política cortoplacista”. Más allá del optimismo del funcionario, la propuesta arrancó un tanto sesgada.

“Somos lo contrario a Carta Abierta, eso tenía un objetivo proselitista”, dijo Eduardo Levy Yeyati durante el lanzamiento. Es decir, su inicio es negar la producción y la reflexión de un espacio por no coincidir ideológicamente. En su intento de estigmatizar, no se detuvo a observar que CA fue una juntada espontánea para apoyar a Cristina Kirchner cuando mantenía un conflicto con “el campo”.

Yeyati, consultor privado de la firma Elypsis, será el coordinador del flamante grupo. Lo acompañarán, entre otros, Marcos Aguinis, Mariana Conte Grand, Javier González Fraga, Juan Llach, Pablo Gerchunoff, Julia Pomares, Rosario Quispe, Ana María Mustapic, Hugo Juri, Fernando Polack, Vicente Palermo, Andrés López, Enrique Noailles, Guillermina Tiramonti, Domingo Sesin, María Angela Guevara de Galli, Galo Sole Illia, Ana Belén Elgoyhen, José María Fanelli, Diego Golombek, Liliana Forzani, Guibert Englebienne, entre otros.

La comparación con CA es la primera maniobra distractiva para ocultar que esta iniciativa es más parecida a la borrada y ampliamente demonizada Secretaría de Coordinación Estratégica para el Pensamiento Nacional que conducía Ricardo Forster en la gestión anterior. Es decir, una propuesta que surge desde Casa Rosada para imaginar el país que viene. Esta maniobra no es rara en el esquema macrista, ya que, desde el inicio, intentan esconder a qué ideología responden.

La Nación como usina de ideas

Lo que parece no quisieron ocultar fue el fuerte vínculo de los dosmiltreinteros con el matutino de la familia Mitre, el cual expresa históricamente los intereses del sector rural y empresarial más concentrado. Es así que siete, al menos, firman notas de manera constante: Aguinis, Tiramonti y Valiente Noailles son columnistas regulares, y Mustapic, Golombek, Llach y Pomares son colaboradores.

Quizá sea el escritor Aguinis el ejemplo más acabado de lo que significa ser un intelectual independiente para La Nación y para el Gobierno Nacional. Su punto más alto de aprobación lo consiguió cuando comparó al kirchnerismo con el nazismo. Con Macri, claro, fue más benévolo: “Es mejor presidente de lo que yo esperaba. Es notable, estoy sorprendido por la paciencia con la que se maneja, la serenidad con la que enfrenta problemas diversos”, dijo en el programa Intratables.

Fue en ese envío televisivo donde contó la anécdota de su viaje a Alemania: “Viajé porque fui becado. Me encontré en un restaurante con un grupo de personas que defendían a Hitler. Yo quedé paralizado. Decían ‘Hitler hizo también alguna cosa buena: hizo autopistas, creó la Volkswagen, le devolvió la dignidad al pueblo alemán’. Esos elementos, comparados con la ruina general, quedan a un nivel microscópico. Y acá pasa lo mismo: no sé cómo pueden defender el saqueo que fue la última década”. Frente a esto, el título de Clarín fue: “Un escritor consagrado comparó al kirchnerismo con el nazismo”.

aguinis

El politólogo del grupo es Vicente Palermo, quien preside el Club Político, espacio que definió de la siguiente manera: “Carta Abierta era un grupo de choque intelectual, nosotros estamos próximos al Gobierno pero tenemos autonomía crítica

Esa vez, Aguinis también habló del populismo sin dejar lugar a dudas sobre su interpretación: “Los populismos han comenzado a decaer, el triunfo de Cambiemos ha comenzado a terminarlo. El populismo ha producido solamente pobreza, decadencia y la degradación de valores”. Con estos párrafos queda claro cuál será la mirada del cordobés y ex funcionario de Raúl Alfonsín sobre los asuntos nacionales.

Una mirada acotada

Argentina 2030 también carece de federalismo. Sus integrantes, de manera preponderante, vienen o trabajan en las porteñas Universidad de Buenos Aires y la Universidad Católica. También se destaca la Universidad Nacional de Córdoba, como para conformar un perfil más que nada centralizado y antiperonista. Como era de esperar, las universidades del Conurbano bonaerense han sido dejadas de lado, sospechadas de populares o por carecer de estirpe o sangre azul, vaya uno a saber.

Desde lo académico, también puede notarse un desprecio por las ciencias sociales y por la filosofía, a pesar de que el objetivo es proyectar un Estado para los próximos quince años. En esta primera etapa habrá, como mínimo, cuatro economistas, tres filósofos, dos médicos, dos biólogos, dos químicos, dos politólogos, un abogado, un escritor, un pedagogo y un matemático.

González Fraga es uno de los licenciados en Economía que integra la nómina. Su último gran logro es que pocos lo recuerden como presidente del Banco Central en dos momentos críticos del país: durante la hiperinflación alfonsinista y el menemismo. Esto fue posible gracias a sus todavía frescas declaraciones sobre las presidencias de Néstor y Cristina Kirchner.

“Le hiciste creer a un empleado medio que su sueldo medio servía para comprar celulares, plasmas, autos, motos e irse al exterior. Eso era una ilusión. Eso no era normal”, había dicho González Fraga en declaraciones radiales para disculpar las torpezas de la Administración entrante. Más acá en el tiempo siguió con la misma obstinación y aseguró que las “inversiones no vienen por miedo de un regreso del populismo”.

Otro economista es Juan José Llach, quien siempre fue considerado una eminencia por la élite cultural porteña. No obstante, en su currículum vitae figura una participación como Ministro de Educación del Gobierno de Fernando de La Rúa, un período que, justamente, no será recordado por su aporte a la historia nacional. Con un fracaso en el pasado reciente, Llach ahora tendrá su revancha con el futuro. Tendrá la ventaja de consultar sus reflexiones con su hijo, el vicepresidente del Banco Nación.

Como Llach, el médico radical Hugo Juri también estuvo a cargo de la cartera educativa durante el Gobierno de la frustrada Alianza, cargo que ostentó sólo nueve meses. Después de ser decano, asumió como rector de la Universidad Nacional de Córdoba. Una de sus primeras medidas ha sido buscar una reforma que generó un amplio rechazo del estudiantado, que lo acusó de querer generar una primacía de las Facultades lideradas por la UCR en elección de autoridades.

Un club de amigos

El politólogo del grupo es Vicente Palermo, quien preside el Club Político, espacio que definió de la siguiente manera: “Carta Abierta era un grupo de choque intelectual, nosotros estamos próximos al Gobierno pero tenemos autonomía crítica. No somos intelectuales militantes”. Otra vez, la confrontación con CA aparece como carnet habilitante para ejercer el análisis dentro del círculo amarillo. El primer documento del Club fue una seguidilla de explicaciones para defender el arranque de Macri como Jefe de Estado.

“El gobierno saliente hizo cuanto pudo, a cualquier costo a futuro, para evitar que los desequilibrios que había autogenerado estallaran en sus manos”, decía un fragmento de la publicación. También se destacaba algunas maniobras del Presidente tendientes a “desarmar la bomba de tiempo, en particular, la salida del cepo razonablemente exitosa”. En La Nación avisaban, en una ráfaga de honestidad intelectual, que no se podían esperar más críticas porque el ministro de Cultura, Pablo Avelluto, era uno de los miembros firmantes.

Valiente Noailles no podía ser menos y también puede hacer gala de ser uno de los traductores del devenir de Cambiemos. “Más que una reacción contra el kirchnerismo o el intento de una restauración neoliberal, el macrismo es el intérprete de una voluntad de transformación profunda, la resultante de un hartazgo cultural y moral de la Argentina consigo misma”, escribió en La Nación el 2 de diciembre pasado. Parece demasiado, pero no está mal un poco ciencia ficción si se trata del siglo XXI. Imaginar, en todo caso, aún es gratis.

El Consejo Argentina 2030 tiene ya su espacio en la web. Allí se define como “un espacio plural y multidisciplinario de diálogo entre el gobierno y la sociedad para la elaboración de una visión compartida de la Argentina a la que aspiramos”. Al mismo tiempo, se prometen “seminarios en universidades nacionales y organizaciones de la sociedad civil para enriquecer el debate desde una perspectiva federal”. Para que se cumpla todo eso, el giro debería ser de 180 grados. Difícil.


 

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