Por Alejandro Palladino

Los periodistas Daniel Cecchini y Alberto Elizalde Leal presentarán a las 19 hs en el Liceo Víctor Mercante de La Plata (diagonal 77 entre 4 y 5) la segunda edición de La CNU. El terrorismo de Estado antes del golpe. El libro, producto de más de cinco años de investigación y relatado a modo de crónicas, publicado por primera vez en 2013, esta vez contiene una ampliación a partir de los dos años y medio en los que se prosiguió la investigación periodística.

En la mesa junto a los autores, participarán el historiador Juan Carnagui y Guadalupe Godoy, abogada patrocinante de querellantes en juicios por crímenes de lesa humanidad.

En diálogo con Contexto, Daniel Cecchini contó en qué consiste la ampliación de esta nueva edición, qué fue la Concentración Nacional Universitaria y qué rol tuvo en el violento escenario político previo al golpe.

-En este caso, la edición es ampliada con respecto a la anterior. ¿En qué consisten esos cambios?

-Cuando publicamos el libro en 2013, la investigación había llegado a un punto, pero seguimos investigando durante dos años y medio más. Incluye los resultados de dos años de investigación más sobre el accionar de la CNU, fundamentalmente en La Plata.

-¿Qué rescatás de este agregado que aportan las nuevas investigaciones?

-Hay muchos más casos de víctimas, de secuestros y asesinatos cometidos por la CNU. Por otro lado, está el aspecto judicial. En estos dos años se ve la lentitud con que fue avanzando la Justicia, como por ejemplo a partir de los cambios de jueces que hubo en La Plata. También contamos las irregularidades con que se elevó la causa de La Plata que ahora espera juicio, que se va a demorar una vez más por la renuncia de Carlos Rozanski.

-¿Cuál es el estado actual de los juicios en los que están implicados integrantes de la organización?

tapa-En La Plata está por iniciar. No sabemos si este año, por la nueva conformación del tribunal, o será el año que viene después de la feria. Y en Mar del Plata está en el momento de los alegatos finales, después de casi dos años de juicio, sobre todo por una serie de secuestros y asesinatos que se conoció como operación “Cinco por uno”, que cometió la CNU marplatense. Probablemente haya sentencia antes de fin de año. Acá todavía no empezamos.

-¿Cómo está organizado el libro y cuáles son sus ejes?

-El libro tiene dos vertientes. Una es la investigación en sí: cómo operaba la CNU, quiénes la integraban, cómo surgió, cómo fue una herramienta del terrorismo de Estado antes del golpe del 24 de marzo del 76. Después se integró a los grupos de tareas de la dictadura. Ya dependía desde octubre de 1975 del Batallón 601 del Ejército. Ese es un aspecto.

El otro, que lo tenía la primera edición y lo hemos conservado y reforzado en esta segunda, es que el libro es el desarrollo cronológico a través de las notas de nuestra investigación, por lo tanto también es un ejemplo o un modelo de investigación periodística: cómo se hace, cómo se va publicando, cómo se avanza, corrigen errores y elaboran hipótesis. Todo a partir de ver cómo avanza la investigación semana a semana a partir de la publicación de las notas en Miradas al Sur.

-¿Qué características tiene la escritura del libro?, ¿de qué manera volcaron toda esa información?

-En su gran mayoría, el libro tiene formato de crónicas, relatando el accionar de la CNU en cada caso. Y por supuesto dentro de cada crónica hay un cúmulo importante de datos duros.

-¿Cuál fue el fin de la conformación de la CNU?

-La CNU, tanto en la Universidad de La Plata como en la de Mar del Plata, tenía como objetivo atacar por un lado a las agrupaciones de izquierda, que estaban muy desarrolladas en esas Universidades. Y después, a partir del boom de lo que fue la tendencia revolucionaria del peronismo en la Universidad, también centró su accionar en esos militantes, fueran estudiantes, docentes o no docentes.

-¿Qué rol le asigna a la CNU en esta etapa de la historia argentina previa al golpe?

-La CNU como organización es diferente a otras que se conocen, como el Comando Libertadores de América que operó en Córdoba, o la Triple A. La CNU nació como una organización política-ideológica en la Universidad Nacional de La Plata, inspirada por Carlos Disandro, un latinista, en el Instituto Cardenal Cisneros que él creó en La Plata a fines de la década del sesenta. El grupo de choque universitario, a partir del desplazamiento de Oscar Bidegain de la gobernación de la provincia de Buenos Aires, empieza a operar a las órdenes de Victorio Calabró, con zonas liberadas por la Policía bonaerense. Ahí es donde se integra al terrorismo de Estado. Es decir, no es un grupo parapolicial creado por el terrorismo de Estado, como la Triple A o el Comando Libertadores de América, sino que es una organización que se suma o es captada por el terrorismo de Estado del Gobierno peronista, fundamentalmente a partir de enero de 1974.

En octubre de 1975 –esto coincide con los decretos de aniquilamiento de la subversión que firmó Isabel Martínez de Perón–, pasa a operar a las órdenes del Ejército. Y ahí, además de utilizarla como fuerza parapolicial, el Estado aprovecha toda la inteligencia que la CNU había hecho para la definición de blancos para los asesinatos, secuestros y desapariciones.

“no es un grupo parapolicial creado por el Terrorismo de Estado, como la Triple A o el Comando Libertadores de América, sino que es una organización que se suma o es captada por el Terrorismo de Estado.”

-¿En qué cambió la CNU a partir de ser absorbida por el Estado?

-Cuando la CNU comienza a operar como grupo parapolicial, las primeras operaciones las hace en conjunto con la Triple A, a las órdenes de Aníbal Gordon y de Carlos Ernesto Castillo de la CNU, con el fin de mejorar la operatividad de la CNU. Le enseñaban mecanismos de represión ilegal. Ahí es donde la CNU comienza a incorporar lúmpenes y policías; ya no es ese grupo ideológico del principio, sino que se nutre de algunos policías bonaerenses y lúmpenes y culatas sindicales para operar.

-¿Cómo fue su inserción dentro del complejo mapa peronista de la época?

-Cuando se desplaza a Oscar Bidegain de la provincia, con quien la CNU estaba enfrentada, el peronismo estaba claramente dividido: la ortodoxia aliada a la derecha sindical, y del otro lado el sindicato combativo y lo que había construido la tendencia revolucionaria. La CNU entra a jugar claramente cuando Victorio Calabró, un sindicalista de ultraderecha, llega a la gobernación de Buenos Aires desplazando a Bidegain. A Calabró la CNU le cae como anillo al dedo para utilizarla dentro de su aparato represivo contra el sector opositor que tenía dentro del peronismo.