Por Gabriela Calotti

A 3.000 km de distancia entre sí, arrancaron este lunes dos juicios cuyas protagonistas son mujeres que sufrieron la violencia de género. El Tribunal Oral en lo Criminal Federal Nº 3 de La Plata inició el juicio por el femicidio de Silvia Batista, cometido hace dos años en Olmos. En la otra punta del país, el Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Tierra del Fuego abrió el proceso judicial por trata en el que por primera vez una víctima, Alika Kinan, rescatada de un prostíbulo en la capital fueguina, es querellante de sus proxenetas.

Alika fue rescatada en octubre de 2012 de un prostíbulo llamado Sheik, uno de los más conocidos de esa ciudad, junto a otras siete mujeres. Desde entonces milita a favor de las mujeres víctimas de trata y confía en que sus proxenetas sean condenados como corresponde, aunque hay quienes no dejan de intimidarla.

En La Plata, Silvia no logró zafar de la violencia que Oscar Ramón Argüello Giménez venía ejerciendo sobre ella desde hacía tiempo, en particular desde que ella había decidido, meses atrás, poner fin a la relación que tenían. El 18 de mayo de 2014, este la atacó a ladrillazos en la cara y la cabeza hasta que la mujer perdió el conocimiento.

Madre de cuatro mujeres y un varón, Silvia, de 49 años, quedó abandonada en un zanjón de 185 y 90 con el cráneo destrozado. La llevaron al Hospital San Martín, donde agonizó cuatro meses. En septiembre de ese año no pudo más y falleció.

En un principio, el fiscal Juan Cruz Condomí Alcorta había caratulado la causa como “homicidio calificado por el vínculo en concurso real”, pero la muerte de Silvia obligó a cambiarla por “homicidio calificado por femicidio”, figura que complicó procesalmente la situación de Argüello Giménez, que podría ser condenado a cadena perpetua.

Sobre el agresor, en prisión preventiva desde entonces, ya pesaban denuncias de la víctima por maltrato físico y por hostigamiento, según una de las hijas de Silvia.

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alika-kinanA miles de kilómetros, en cambio, Alika Kinan pudo presenciar el lunes el inicio del juicio por trata, delito del que fue víctima y del que pudo escapar tras un allanamiento que en octubre de 2012 llevó adelante en el prostíbulo la Procuraduría de Trata y Explotación de Personas (Protex) dependiente del Ministerio Público Fiscal. Alika fue rescatada junto a otras siete mujeres.

Desde entonces, creó la fundación Sapa Kippa, que milita por las mujeres víctimas de trata. En este histórico juicio, volvió a verles las caras a los imputados: Pedro Montoya, propietario del prostíbulo; su mujer, Ivana Claudia García y también dueña y encargada de controlar a las mujeres explotadas; y Lucy Campos Alberca, encargada del funcionamiento cotidiano del burdel.

El tribunal, presidido por Ana María D’Alessio, que sesionará durante diez días, aceptó el pedido de la querella de sacar de la sala a los imputados en el momento en que declarasen las víctimas para protegerlas, comentó a Contexto una periodista que se encontraba en la audiencia.

Justamente, con ese mismo objetivo, profesionales del Programa Nacional de Rescate y Acompañamiento de Víctimas Damnificadas por el delito de Trata de Personas dependiente del Ministerio de Justicia y de Derechos Humanos de la Nación llegaron anticipadamente a Ushuaia para acompañar a Alika y a su hija, pues en las últimas semanas fueron víctimas de agresiones de personas que paradójicamente estaban presentes en la sala donde se lleva adelante el juicio, en una clara señal de la impunidad reinante en determinados procesos judiciales.

Al promediar la tarde, el tribunal decidió que las imputadas e imputados, el público y la prensa desalojaran la sala de la audiencia para que las querellantes pudieran “declarar en un ámbito de tranquilidad”.

Hasta entonces, desde el público presente en este tribunal del fin del mundo se mostraban numerosos carteles, como el que decía “Todas somos Alika” o “Un cuerpo no tiene precio”.

Por espeluznantes, las cifras son siempre ilustrativas cuando se habla de violencia de género, de trata y de femicidios. Según el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación, desde abril de 2008 hasta fines de 2016 unas 5.000 mujeres fueron rescatadas de la explotación de sexual.

Según diversas ONG, en Argentina una mujer es víctima de femicidio cada 30 horas. Sin embargo, la realidad parece estar superando ese promedio a la luz de los femicidios ocurridos en las últimas 72 horas. En Paraná, un prefecto naval mató a su ex mujer y a su ex pareja, y en Concepción del Uruguay otro hombre mató a su ex esposa, a sus dos hijas y a la pareja de esta mujer.

Inmediatamente, en Paraná diversas entidades convocaron a una marcha de repudio bajo el lema del #NiUnaMenos, que cada minuto cobra más sentido y al que podrían agregarse una infinidad de reclamos que se volvieron consignas de lucha: Ni una más. Basta de Femicidios. Que no pongan precio a tu vida. Sin clientes no hay trata.