Por Alejandro Palladino

Desde comienzos de octubre, la empresa de curtiembres Antonio Espósito S.A., ubicada en Sarandí –partido de Avellaneda–, echó a 58 trabajadores, al tiempo que otros cincuenta están suspendidos sin goce de sueldo y prevén el mismo desenlace.

La empresa aduce “falta de trabajo” y mantiene vaciadas sus dos plantas. Como medida de protesta, desde inicios de octubre los trabajadores despedidos y sus compañeros se mantienen acampando las veinticuatro horas en las puertas de las plantas con el fin de ser reincorporados.

Horacio Celis, miembro de la comisión directiva del Sindicato de Obreros Curtidores, en diálogo con Contexto dijo que la empresa indemniza a los despedidos mientras que sobre aquellos suspendidos busca pagar la mitad aplicando el artículo 247 de la Ley de Contrato Laboral.

“Vamos a agotar las vías legales y después tomaremos las determinaciones necesarias para conseguir la continuidad laboral, porque tenemos a cien familias que quedaron en la calle varadas”, afirmó Celis.

“Vamos a agotar las vías legales y después tomaremos las determinaciones necesarias para conseguir la continuidad laboral.”

El Ministerio de Trabajo de la Nación aplicó una conciliación obligatoria de quince días hábiles, acatada por el sindicato pero no por la empresa, que también se negó a continuar recibiendo los subsidios de la cartera laboral. Por su parte, los trabajadores, en los últimos años, pero sobre todo en los últimos meses, resignaron días y horas de trabajo para que la empresa no reduzca personal.

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Los trabajadores permanecen en la puerta de una de las plantas a la espera de soluciones. Entre los despedidos hay trabajadores a pocos años de jubilarse y para la mayoría de ellos el último monto que cobraron fue la mitad del sueldo de septiembre, por lo que su situación se agrava. No descartan recurrir a la vía judicial y también reconvertir la empresa en una cooperativa.

Los trabajadores reconocen la caída de la producción, en línea con los golpes que recibe la industria nacional por las medidas económicas del macrismo de apertura de importaciones y tarifazos y proceso inflacionario que disminuyen el consumo. Sin embargo, sostienen que la empresa Coto, que compra cueros a Espósito S.A., continúa con sus intereses comerciales, cosa que niega la empresa.

“Lo que buscamos es que se resguarden las fuentes de trabajo para todos”, dijo a este medio Daniel Flores, delgado del sindicato de curtidores.

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