Por Héctor Bernardo

El periodista y escritor Mario Wainfeld presentó su libro Kirchner. El tipo que supo en la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la Universidad Nacional de La Plata.

Contexto charló en exclusiva con el reconocido periodista de Página/12, quien marcó sus puntos de contacto con las ideas del ex presidente, los errores que cree se cometieron durante el kirchnerismo y, en relación con el Gobierno de Mauricio Macri, aseguró: “Una gobernabilidad alternativa de derecha con tanta agresión a los intereses populares no es sostenible”.

– Usted ha señalado que compartía algunas “ideas fuerza” con Néstor Kirchner, ¿cuáles eran?

– Seguramente una visión general de lo que tendría que ser la Argentina. Un país democrático, capitalista (lo cual tiene algunas contradicciones implícitas), de un capitalismo avanzado, reformista, con derechos sociales extendidos, con niveles de empleo muy alto, con una inserción internacional con un alto grado de autonomía, con respeto importante por las minorías y con una idea que parece muy sencilla: que el Estado benefactor no es sólo el que eleva la condición económica y social de las personas, sino el que reconoce sus derechos. No hay Estado benefactor si no hay una ampliación de la gama de derechos. También una percepción nacional popular aderezada con la lógica del siglo XXI, la lógica democrática que muchos de nosotros aprendimos tarde y la lógica de los condicionamientos, que hacen que uno piense que no se puede hacer una revolución, o que es difícil hacerla en un sistema democrático, es difícil hacerla en un sistema capitalista y es difícil hacerla con poco tiempo.

– Usted señala que Néstor Kirchner fue “el tipo que supo” sacarnos de la crisis de 2001. ¿Por qué aseguró que esa crisis llegó a parecerse a la de los Balcanes?

– Como la crisis de 2001 viene ligada al éxito inicial del kirchnerismo, muchos sectores la subestiman. Había una crisis económica y financiera formidable, no había Estado, no había moneda, porque la moneda nacional estaba atada a la extranjera y había cuasimonedas en muchísimas provincias. Había un nivel de desocupación enorme. Muchos chicos comían en las escuelas y sus padres en comedores comunitarios. Había una gran pérdida de la autoestima. Era una sociedad muy golpeada.

En ese momento me pregunté si Argentina podía llegar a ser como la ex Yugoslavia. No era una locura tan grande. El nivel de disolución que tenía el país era enorme.

Me pregunté en aquel momento si muchos jóvenes de los movimientos de desocupados no se iban a radicalizar y pasar a una forma de disputa armada. Los habían masacrado en Plaza de Mayo y después mataron a Kosteki y Santillán. Estos grupos recibían un nivel de agresión social-estatal permanente, que llegaba al punto que les mataban a los compañeros en la calle. ¿Cómo se resolvió eso? Se generaron condiciones que les permitieron a todos esos sectores conseguir trabajo. Hoy se subestima esa situación porque se resolvió, pero todo eso pudo haber terminado de otra manera.

– En el libro, usted habla de “Kirchner, el tipo que supo”, pero ¿qué no supo el ex presidente?

– Me parece que hubo una carencia general en el kirchnerismo en la capacidad de contener a los que no son los aliados más firmes. Me parece que se manejó mal el conflicto con las entidades agropecuarias y ahí se dejó agrandar al adversario. También se manejó mal el conflicto en el río Uruguay y lo del Indec.

A veces faltaba más contención de los propios. A Kirchner no lo convencían mucho las reuniones que no tenían un plan, era un decisionista. A veces necesitás hacer asados “al pedo”, sólo para contener a la tropa.

Luego, también hubo cosas que quiso hacer y no pudo. Kirchner siempre quiso trascender los límites del peronismo, hizo una cantidad de intentos muy interesantes, pero nunca lo terminó de lograr.

– Si Néstor Kirchner es “el tipo que supo”, Macri ¿quién es?

– Macri algunas cosas sabe. Algunas medidas muy definitorias ya pudo tomar. Medidas que descompensan toda la economía a favor de los más ricos. Esas medidas son brutales, son drásticas y son sencillas de tomar. Para devaluar se libera el mercado y listo. Bajar las retenciones es una resolución de cinco minutos. Para pagar lo que reclaman los fondos buitres sólo hay que ir y pagarles. Todas esas son medidas tremendas, que han descompensado todo y que se toman fácilmente.

Pero, aun bajo sus propias premisas, el Gobierno encuentra problemas de gestión. Además, tiene una visión de la Argentina que no comparto y que creo que no conduce a ninguna forma de gobernabilidad. Una gobernabilidad alternativa de derecha, con tanta agresión a los intereses populares, es insostenible.