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Agua no potable en Gonnet y Villa Castells: los vecinos volvieron a ser ignorados por ABSA y Garro

Los vecinos de esa zona del Gran La Plata, perjudicados por el servicio de agua no potable que trae problemas de salud por su alto contenido de cloruro y sólidos, habían convocado a funcionarios locales, provinciales y representantes de ABSA. Por tercera vez consecutiva en un mes, ninguno de ellos dio la cara.

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Por Alejandro Palladino

Por tercera vez consecutiva, el Municipio de La Plata, el Gobierno de la provincia de Buenos Aires y la empresa ABSA volvieron a darle la espalda a los vecinos de los zona de Gonnet y Villa Castells, quienes reciben un servicio de agua no potable, con alto contenido de cloruro y sólidos que ocasionan problemas de salud.

Mediante una nota que entregaron en la Municipalidad días atrás, que en primera instancia fue rechazada por parte del delegado de Gonnet de Julio Garro en su propia delegación, los vecinos habían convocado a los responsables de la problemática que atraviesan: representantes de la empresa, funcionarios municipales y también provinciales, considerando que ABSA es socia del Estado provincial.

Hacia las 19:30hs, un numeroso grupo de vecinos de la zona afectada (desde 487 a 496 entre 15 y 2, y desde calle 2 a Centenario entre 505 y 489), organizados en los últimos meses para hacer escuchar su demanda, se reunieron en la puerta de la delegación de Gonnet (15 bis y 494), que permaneció cerrada y sin ningún tipo de respuesta de ninguna de las partes que debían dar la cara. Las únicas fuerzas del Estado que estuvieron presentes fueron efectivos de la Policía Local, que arribaron justo en el horario acordado.

En una reunión realizada el 3 de octubre en la delegación de Gonnet en la que estuvieron los vecinos, representantes de ABSA y del Gobierno de Julio Garro, y el titular del Juzgado de Faltas Nº 2, Dante Rusconi, los funcionarios de Garro solicitaron un plazo de quince días para que la empresa prestataria diseñe y presente un proyecto de obras estructurales que resuelvan el grave problema. Ese plazo venció el 17 de octubre y a la fecha no hay novedades.

Lo que hizo el municipio fue entregar bidones de ABSA, sin precintos, en las puertas de la delegación. Los vecinos reclamaron ayer que esos repartos tengan otros mecanismos para llegar a las casas y que el punto para ir a buscarlos no sea sólo la delegación. Sostuvieron que a muchas personas, como ancianos y ancianas, se les vuelve imposible llegar a ese lugar para portar un bidón.

Con un análisis del agua en mano, Nora, vecina y bióloga, explicó los problemas de salud que genera por su alto contenido de cloruro: gastrointestinales, renales y muy perjudicial para los hipertensos, entre otros perjuicios. Además, los presentes expresaron que la sal del agua corroe artefactos de sus casas, como canillas y termotanques, y obstruye las cañerías.

“El problema empezó hace dos años, cuando comenzamos a percibir que el agua tenía un gusto salobre”, dijo Nora a Contexto. “A partir de ahí tomamos muestras y lo que se vio es que la sal dominante es cloruro de sodio. Y sus porcentajes en el agua se fueron incrementando”, aclaró.

“Hay una medida con la que se mide la salinidad, que es la conductividad. El nivel guía para definir si un agua es potable o no es si supera los 1.500. Y acá en la zona llegamos hasta 3.500 y 3.800. Eso, llevado a miligramos de sal, es una barbaridad, sobre todo del sodio.”

“Hay una medida con la que se mide la salinidad, que es la conductividad. El nivel guía para definir si un agua es potable o no es si supera los 1.500. Y acá en la zona llegamos hasta 3.500 y 3.800. Eso, llevado a miligramos de sal, es una barbaridad, sobre todo del sodio”, explicó la vecina, quien agregó que los filtros no sirven para volver potable el agua.

Otro reclamo fue que ABSA continúa cobrando sus boletas, y con aumentos (las boletas en mano oscilaban entre seiscientos y ochocientos pesos), a pesar de que una resolución del juez Rusconi detiene los cobros y pide reestructurarlos.

Otra vía que los vecinos llevan a cabo y que ayer remarcaron fue la judicial contra la empresa y su socio, el Estado provincial, para que hagan las obras necesarias. La Facultad de Derecho de la UNLP será quien los represente.

En medio de una total ausencia por parte del oficialismo municipal y provincial, quienes estuvieron con los vecinos fueron la concejala Florencia Saintout, del FpV Nacional y Popular, y Gastón Crespo, del GEN.

“Hemos presentado información sobre el plan de obras. Estamos desde nuestros bloques para acompañar. Creemos que esto tiene que ser solucionado y el intendente tiene que estar a la cabeza de este reclamo, por ser claro y justo.”

“Hemos presentado información sobre el plan de obras. Estamos desde nuestros bloques para acompañar. Creemos que esto tiene que ser solucionado y el intendente tiene que estar a la cabeza de este reclamo, por ser claro y justo. Sorprende que no está acá y encima con la delegación cerrada”. Por su parte, Crespo apuntó a ABSA al sostener que “estamos ante una empresa que no funciona desde hace años”.

Los perjudicados por el servicio de ABSA también reclamaron que el municipio, teniendo en cuenta el derecho a la información pública, haga visible la situación a los demás vecinos de La Plata.

Además de la vía judicial y de haberse dado cita ayer, los vecinos planean presentarse el miércoles en la sesión del Concejo Deliberante para presionar desde otra arista y hacer escuchar su demanda.


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