Por Gabriela Calotti

En apenas dos semanas y ante la falta de respuesta por parte del Ministerio de Trabajo y de las Cámaras Bancarias a su reclamos –básicamente la reapertura de paritarias, la derogación del impuesto a las ganancias y la preservación de los puestos de trabajo–, los empleados bancarios volvieron a cumplir tres horas de huelga, de 12 a 15hs, el miércoles y el jueves, con asambleas informativas en los lugares de trabajo. La medida de fuerza desembocará a fin de mes en una jornada de paro nacional de un sector imprescindible para el funcionamiento de la economía.

“Sin respuestas, continuamos en lucha”, dijeron los bancarios en un comunicado en el cual afirman que, “luego del contundente acatamiento a las medidas tomadas la semana pasada y no teniendo aún respuesta por nuestros reclamos, de parte de las Cámaras Bancarias ni del Ministerio de Trabajo de la Nación, continuamos con el Plan de Acción”.

“El acatamiento es muy alto, como la otra vez. Recorrimos las sucursales de la ciudad de La Plata, tanto de bancos privado como públicos, y a las 12 cerraron las puertas, aunque atendiendo a los cliente que ya estaban en el interior. Estamos muy conformes con el alto acatamiento”, afirmó a Contexto Diego Lagrange, secretario de Acción Gremial de la seccional La Plata de La Bancaria, que también alcanza a los trabajadores de Berisso, Ensenada, Brandsen, Ranchos y Alejandro Korn, entre otros municipios.

El gremio que dirige Sergio Palazzo argumentó que “la compleja realidad social y económica que se ve reflejada en el incremento de precios, impactando en el índice inflacionario, fortalece aun más la razón de nuestros reclamos”, y consideró que “las tibias soluciones que otorgó el Gobierno con un bono de fin de año y la eximición de hasta 15.000 peso brutos de aguinaldo del impuesto a la ganancias no da respuesta a los reclamos y reivindicaciones de los trabajadores bancarios”.

“Las medidas de acción gremial son lisa y llanamente el cumplimiento del acta que se firmó en abril cuando se cerraron las paritarias, es decir, la reapertura de paritarias, tal como se comprometieron las Cámaras Bancarias y el Ministerio de Trabajo”, subrayó Lagrange, delegado además de un banco privado platense.

El gremio bancario, mayoritariamente de clase media, que en general es uno de los que logra una de las mejores paritarias del país, es por su actividad uno de los sectores con mayor poder de fuego o de acción por los inconvenientes que un paro general causaría en la actividad económica del país.

“tibias soluciones que otorgó el gobierno con un bono de fin de año y la eximición de hasta 15.000 peso brutos de aguinaldo del impuesto a la ganancias”

En abril pasado, los trabajadores del sector acordaron un 33% de incremento salarial, en una sola cuota. El acuerdo contemplaba una cláusula gatillo a la que podía apelar cualquiera de las partes si se modificaban las condiciones económicas. Contrariamente a lo publicitado por el Gobierno respecto de un segundo semestre de 2016, los datos económicos siguen siendo negativos, en un marco de inflación, tarifazos, aumentos sin cesar y caída del poder adquisitivo.

Desde la llegada al poder de Mauricio Macri, hace tan sólo casi once meses, se destruyeron cientos de miles de empleos, la inflación interanual trepó al 43% y el poder adquisitivo cayó al 7,9%, uno de los retrocesos más fuertes en los últimos trece años, según el Instituto Estadístico de los Trabajadores (IET) patrocinado por la CGT y las CTA.

“Cuando firmamos el acuerdo salarial se estableció que cuando hubiera variaciones en la economía cualquiera de las partes podía pedir la reapertura de paritarias. Claramente las ha habido y el acuerdo salarial del 33%, que fue un buen acuerdo en su momento, ha sido superado por la inflación, y aún quedan tres meses del año”, afirmó Palazzo en declaraciones a Radio del Plata.

En virtud de esa cláusula, lo bancarios exigen una actualización por el impacto inflacionario de los últimos meses. La medida de fuerza llevada adelante miércoles y jueves contemplaba igualmente asambleas informativas en los lugares de trabajo.

Interrogado acerca de la mayor preocupación que se planteó durante las asambleas, Lagrange indicó que es el tema del impuesto a las ganancias. “El planteo número uno es el impuesto a las ganancias, porque al eliminar el decreto del año 2003 que contenía el no tributo para la mayoría de los bancarios”, estos perdieron esa beneficio y ahora “más de 20.000 bancarios más pasaron a pagar ganancias”, precisó el gremialista.

“Esa es la real preocupación de los compañeros bancarios”, sostuvo Lagrange, antes de precisar que en La Plata y las ciudades aledañas trabajan más de 3.500 personas en el sector.

Al referirse al tercer reclamo esgrimido para parar miércoles y jueves, el dirigente se refirió a los “despidos encubiertos y despido sin causa” en La Plata, y mencionó uno que tuvo lugar la semana pasada en una sucursal del Banco Galicia. “Están haciendo despidos por goteo para que el conflicto nunca sea colectivo”.

La medida de fuerza de esta semana, sumada a la que realizaron de forma similar hace quince días, apunta hacia un paro nacional del sector el 28 de octubre. Aunque, “si las Cámaras y el Ministerio de Trabajo responden antes de esa fecha, se levantaría la medida de fuerza”, precisó el dirigente en consonancia con las declaraciones formuladas horas antes por Palazzo, cuya organización ya planteó en el seno de la CGT la convocatoria a un paro nacional, al cual la central obrera unificada sigue resistiéndose, olvidando los reclamos que, por ejemplo, en materia de impuesto a las ganancias hizo al Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner con al menos cinco paros nacionales.

“Debería haber un paro nacional”, sostuvo Palazzo el miércoles, aunque consideró que “no vemos un paro sin la CGT. “Con los transportes funcionando y sin la CGT que pare, termina siendo funcional al Gobierno”, advirtió el dirigente bancario.