Por Héctor Bernardo

La Cámara de Diputados de Brasil aprobó una medida que congela el gasto público por veinte años. La idea, impulsada por el golpista Michel Temer, congela la inversión en salud, educación y otros espacios claves hasta 2037.

Desde Brasil, el periodista Darío Pignotti habló con Contexto y analizó los proyectos del presidente ilegítimo: “Hay algunos tecnócratas del análisis que dicen que lo que pasa en Brasil no es un golpe, porque no hay militares en las puertas de las escuelas ni en las calles. Pero no cabe duda de que esto es un golpe, porque se está violando la voluntad popular, la transferencia de la soberanía popular a través del voto a un representante”, agregó.

“Estas medidas son la prolongación del golpe, que no terminó el 31 de agosto. Esto no va a parar hasta que Lula sea proscripto y lo inhabiliten para ser candidato”, aseguró.

“no cabe duda de que esto es un golpe, porque se está violando la voluntad popular y hay transferencia de la soberanía.”

Pignotti explicó que “el lunes, este nuevo bloque de poder sedicioso decidió que durante veinte años no habrá modificaciones del gasto público. Esto significa congelar durante cinco gobiernos la inversión en salud, educación, planes de vivienda, proyectos de investigación, etcétera”.

“El lunes se violó la Constitución. Rousseff fue electa con un programa, con una serie de promesas electorales, algunas que ella misma se encargó de incumplir, pero era la presidenta electa y fue quitada de su cargo”, remarcó.

Los medios y su jugada política

En relación con el rol que los medios de comunicación han tomado en este proceso golpista, Pignotti analizó: “Estamos frente a golpes de nuevo tipo. Durante los años setenta se derrocaba presidentes ‘manu militari’ y prolongaban ese poder a través de la represión física”.

“En 2002 surge otro modelo de golpe, que es el venezolano, en el que la avanzada y la vanguardia de la acción golpista son las cadenas televisivas con el accionar de la embajada norteamericana.”

“En 2002 surge otro modelo de golpe, que es el venezolano, en el que la avanzada y la vanguardia de la acción golpista son las cadenas televisivas, si bien el accionar de la embajada norteamericana fue vital. En 2016, la vanguardia del golpe en Brasil son las cadenas masivas de desinformación y el poder judicial-policial. No tenemos que olvidar que en el caso de Brasil estamos frente al Estado nación más subdesarrollado, carente de toda iniciativa política para generar una desconcentración mediática”.

Brasil, según el periodista, “está décadas atrás de Venezuela, Argentina, Ecuador, inclusive de México. No hay ni un proyecto presentado por los Gobiernos progresistas y populares del PT para revertir este orden informativo. Este golpe hubiera sido imposible sin la agitación, instigación y propaganda de la cadena Globo y sin el accionar coercitivo-represivo del Estado policial, compuesto por los jueces y la Policía”.

Por último, Pignotti aseguró que “el tipo de persecución del que es víctima la ex presidenta Cristina Fernández, en Argentina, es muy parecido al que sufre en Brasil Lula Da Silva y al que comienza a insinuarse contra Dilma Rousseff. La bandera es: ‘No necesitamos ni pruebas ni indicios, necesitamos convicciones’, y con eso les basta”.