“Este no es un mundo para cagones, hay que dejar las mezquindades...

“Este no es un mundo para cagones, hay que dejar las mezquindades de lado”

La diputada nacional Juliana Di Tullio participó del “III Encuentro de género y sindicalismo” en la sede de ATULP y dialogó con Contexto sobre la situación política en Argentina.

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Por Contexto

Es diputada nacional desde hace doce años por la provincia de Buenos Aires. Tiene 44 años. Nació en una familia peronista. En los noventa resistió a las políticas neoliberales junto a muchos compañeros y compañeras del peronismo y del movimiento obrero. Es feminista. “Tengo tantos años de peronista como de feminista. Empecé a militar a los once años en una Básica en Morón y a los catorce en el movimiento de mujeres”, dijo Juliana Di Tullio en el III Encuentro de Género y Sindicalismo, organizado por la Asociación de Trabajadores de la Universidad Nacional de La Plata (ATULP). Cuando la invitan a una charla le gusta contar desde dónde habla, quién es.

En el panel estuvieron también Héctor Amichetti, secretario general de la Federación Gráfica Bonaerense, y Eugenia Vosialitis, adjunta de SADOP, región La Plata Berisso y Ensenada. La consigna del encuentro era hablar de las mujeres en el movimiento sindical. Son pocas. A Di Tullio eso la enoja: “Cuando llegué acá vi una primera escena: no había mujeres, sólo una que pasaba con el termo cebando mate. Eso no es una buena señal”.

Finalizado el acto, dialogó con Contexto sobre la coyuntura política en Argentina y en la región. “Hay que unir el campo nacional y popular, hay que buscar nuestros puntos en común y hay que dejarnos de joder con las contradicciones mezquinas, ridículas”.

-¿Cómo se debe pensar la política, de ahora en adelante, para que el campo nacional y popular vuelva a tener incidencia en la conducción del país?

-Cristina lo dijo muy claro y nos marcó cuál es la estrategia que tiene: unir al campo nacional y popular. Dijo: “No van a ver en mí un sólo gesto de mezquindad, ni un sólo gesto para dejar afuera del campo a ningún sector que se identifique con este espacio plural, democrático, amplio”. Hay que buscar nuestros puntos en común y hay que dejarnos de joder con las contradicciones mezquinas, ridículas. Tenemos que unirnos porque enfrente hay un gran enemigo. El que gobierna está en contra de las mayorías populares, de este pueblo, de la organización popular, de la política. Tenemos que juntar nuestra energía y poder construir de una buena vez esa mayoría popular que nos devuelva el Gobierno dentro de un año, que nos devuelva el control del Congreso.

-¿Cómo se consigue la unidad del campo nacional y popular?

-Se consigue debatiendo pero también ganando cada vez más voluntades. Explicándole al pueblo por qué estaba mejor el año pasado que este. Esa es la verdadera fórmula. Caminando mucho y haciendo mucho territorio. Lo que tenemos enfrente es muy difícil de encarar cuando tenés un monopolio mediático como el que se ve en la región y en el mundo. Lo que hay que hacer es redoblar el esfuerzo. Utilizar medios de comunicación alternativos, darle cada vez más importancia a esos modos de comunicar alternativamente y estar en contacto con la gente todo el tiempo. Aunque es muy difícil enfrentarse a intereses concentrados tan importantes como los que defiende la corporación mediática.

-¿Qué cambió para los trabajadores y trabajadoras en la Argentina de Macri?

-Las cifras oficiales dicen que nosotros dejamos un país con el 5,9% de desocupación, hoy hay un 9,6%. La mayoría de las desempleadas son mujeres. En el empleo formal hay más mujeres despedidas que varones despedidos.

-¿Cómo estás en el Congreso?

-Estoy harta de ser minoría, de ver cómo se van perdiendo derechos. Hoy soy parte de un Congreso que me da vergüenza y que me llenó de orgullo los últimos once años porque generaba derechos, con acuerdos en la región. Mirábamos el mundo, pensábamos cómo el país podía florecer con los países hermanos y generarle derechos a nuestros compañeros y compañeras. Hemos hecho leyes maravillosas, de alcance real. Hemos ido en la dirección correcta, en la que pega en el pueblo en su conjunto. Eso no se puede perder, y mucho menos por mezquindades o por misiones personalísimas.

-¿Cómo se encuentra el sindicalismo?

-Es terrible ser parte del mismo Congreso a donde estuvo Ubaldini y ver a muchos compañeros que son del movimiento obrero votar cosas como la entrega de la patria, de la soberanía, pagarle a los fondos buitre porque lo dice un juez municipal de Nueva York, y, además, pagarle los honorarios y los intereses. Me alegro de que se estén uniendo porque lo necesitamos, pero también necesitamos que peleen por esos derechos conquistados que tanto nos costaron. Nos costaron dictaduras, muertes, torturas, exilios, liberalismo, Gobiernos que no nos merecemos. El Gobierno viene por los derechos laborales, vienen por la flexibilización laboral. Van a seguir diciendo que es para atraer las inversiones. No esperen las inversiones porque el mundo no invierte, el mundo necesita consumidores, nos vienen a buscar de consumidores. Necesitan que cerremos nuestros fábricas. Quieren que compremos, no que trabajemos. Que consumamos lo que hacen barato a través de lo que hace el trabajo esclavo en otros países. No quieren nuestras fábricas abiertas. No quieren a nuestros trabajadores y trabajadoras organizados.

HAY QUE EXIGIRLE A LOS DIPUTADOS QUE NOS REPRESENTEN, A LOS SENADORES TAMBIÉN, AL MOVIMIENTO OBRERO TAMBIÉN.

-El Gobierno habla de consenso, de diálogo, de terminar con la grieta. ¿Qué pensás?

-Ellos hablan de la ancha avenida. No existe la ancha avenida. ¿Qué es? Hay un lado o el otro, está el bien y está el mal, está el pueblo y el antipueblo. Eso queda muy lindo decirlo. Pero con quién te vas a pelear si no es con los intereses. No conozco otra forma de ganarle a los intereses mezquinos si no es peleándome a los gritos. O sí conozco. Es cuando tengo mayoría en el Congreso, te voto y te gano. Busquemos esa mayoría. Vayamos a buscarla entre todos. Y esa mayoría también tiene que estar en el movimiento obrero. Una mayoría a donde los compañeros y las compañeras que estén en las discusiones puedan representar a la mayoría de los trabajadores y trabajadoras. Arreglaron por un bono. ¿Un bono? ¿Cinco kilos de carne?, ¿en serio? Yo los vi pelear, durante años. Los vimos todos. Ahora, ¿eso es pelea? Hay que pedirle a los compañeros que nos representen en donde tenemos poder de representación. Hay que exigirles a los diputados que nos representen, a los senadores también, al movimiento obrero también. Que nos representen de una buena vez. Y si no, salimos solos, pero todos juntos. Somos un montón, somos todos.

EL VOTO ELECTRÓNICO NO AGILIZA EN LO MÁS MÍNIMO, NO LE PONE CALIDAD Y EL VOTO QUE VOS ELEGÍS NO ES SEGURO QUE LLEGUE.

-El FpV está en minoría en el Congreso y ahora se viene el debate por la reforma electoral, ¿cómo la ves?

-Tengo expectativas muy negativas. Es una metodología que no le garantiza la voluntad al que elige, porque tiene muchas fallas. Los países más importantes del mundo han vuelto al sistema que tenemos hoy en Argentina. El voto electrónico no agiliza en lo más mínimo, no le pone calidad, y el voto que vos elegís no es seguro que llegue. Entonces es muy grave que se apruebe esa reforma electoral. Pero además nosotros estamos muy acostumbrados a militar casa por casa. Esta reforma va a hacer que si tenés plata y podes pagar una publicidad en la tele vas a ser candidato y no necesitás el contacto real con el pueblo. Eso interfiere en las formas de hacer política y en los partidos históricos, mayoritarios por cierto, y que tienen raigambre popular en Argentina. Pero lo más complicado es que el negocio de las máquinas para el voto electrónico es un escándalo, porque van a hacer un negocio millonario con eso.

Ojalá no se vote la ley. Estamos haciendo fuerza, pero el massismo ya garantizó que le va a dar el número suficiente al macrismo para cambiar el sistema electoral en Argentina. Eso es una pésima noticia.

-Los medios siguen marcando la agenda de la inseguridad, pero ahora hay un Gobierno que avala la justicia por mano propia. ¿Cómo se combate ese discurso desde el concepto de seguridad democrática?

-Lo que no hay que dejar son las convicciones de lado. Yo sigo pensando que sólo un país más justo es un país más seguro. Entonces, obviamente que en el Conurbano se ha recrudecido el tema de la inseguridad, y sobre todo en los sectores populares: están los pobres contra pobres, porque estamos en un país que en diez meses se puso cada vez más injusto. Por eso hay que generar un país con un marco de justicia social. Si no se logra es imposible poder hacer una sociedad más segura

-Milagro Sala está presa. ¿Por qué creés que no la liberan, siendo que no tienen herramientas legales para que siga en la cárcel?

-Creo que Cristina cuando habla de una democracia de baja intensidad se queda corta, ella es muy buena persona y tiene una calificación muy bondadosa con el Gobierno de Mauricio Macri. A mí me da vergüenza que un gobernador, de una provincia como Jujuy, que estuvo imputado durante cinco años por enriquecimiento ilícito y por lavado de dinero, y que pudo defenderse porque las garantías constitucionales así se lo garantizaron, meta presa a una mujer de los pueblos originarios, a una luchadora social, y que además no la deje defenderse. No la tiene presa, la tiene secuestrada. En este país ya vimos cómo balean niñitos pequeños de murgas en los barrios pobres, cómo torturaron y mataron a un albañil en la zona sur de la provincia, a los chicos de La Garganta Poderosa torturados por la Prefectura. Obviamente, estas cosas y sobre todo lo que sucede en Jujuy son el ensayo para ver hasta dónde pueden llegar sin que el pueblo se exprese masivamente.


 

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