Por José Welschinger Lascano

“En un mundo de emociones virtuales, los demonios somos nosotros”, comienza por advertir la nueva obra de teatro integral presentada por la Escuela de Artes y Oficios del Teatro Argentino de La Plata (TAE). Estrenada en la noche del viernes en la sala Alejandro Urdapilleta de la TAE, la obra representa una composición multimedial, donde distintos lenguajes y tecnologías se interconectan para crear una puesta en escena moderna, crítica y contemporánea.

Partiendo de las pinturas medievales de El Bosco, con sus retratos tétricos y grotescos de la humanidad como disparador, New Balance se propone hacer lo propio con los tiempos que corren: retratando, desde cierto sinsentido, la actualidad del mundo y de los argentinos. En la obra, una máquina de Goldberg, que realiza operaciones desproporcionadamente complicadas para alcanzar el fin que se propone, es el elemento que nuclea toda la acción; una máquina que, entre globos y votaciones a mano alzada, promete generar la felicidad espontánea.

Con personajes ridículos, New Balance compone un recorrido por situaciones tan absurdas como cotidianas: la opinología masiva, la demagogia del show y la falacia de una alegría instantánea. La manera en la que circulan las discusiones por las redes sociales, la ansiedad por imponerse en público y la eterna generación de debates que no se resuelven son algunos de los elementos tematizados dentro de la obra.

Surgida originalmente como una idea de la directora Claudia Billourou, con la intención de reunir el trabajo de todos los profesores y artistas que conforman los cursos y talleres de la escuela, la obra comenzó a gestarse a mediados de otoño. Utilizando animaciones, proyecciones y una larga lista de recursos técnicos, New Balance opera sobre una complicada sincronía de elementos, al igual que la máquina de Goldberg sobre la cual gira el conflicto.

El trabajo, en sintonía con las pinturas de El Bosco, contiene elementos de fuerte carácter onírico. Algunos personajes se introducen desde el público justo a mitad de la obra. Súbitamente aparece un tiburón que sobrevuela al público y al escenario, y sin explicaciones permanece flotando allí hasta el final.

Al momento de pensar la producción, el cuerpo técnico debió trabajar en sincronía para alcanzar un producto final que reflejara fielmente las intenciones de la obra. “Todo está pensado en función de la máquina, que es el disparador para la acción en la obra y es la que define también cómo está preparado todo en su entorno”, explicó a Contexto Mariano Van Gelderen, encargado de la iluminación. Acerca de su función particular, Mariano comentó: “La iluminación trabaja conformando un tríptico con las animaciones y las proyecciones, utilizando el espacio para jugar también con las sombras y los reflejos”.

Gonzalo Monzón, director de arte de New Balance, también comentó algunos de los desafíos que representó la puesta en escena de un trabajo tan complejo. “Para llegar a la noche del estreno, el equipo estuvo ensayando todos los días desde el mes de agosto. El modo en el que se trabajó, entrelazando todas las áreas, fue la parte más importante de este trabajo, porque pudimos concretarlo más allá de todas nuestras diferencias y discusiones”.

Florencia Alonso, responsable de las proyecciones y animaciones, se mostró optimista con el resultado alcanzado en la noche del estreno: “Básicamente, realizar una obra integral significa trabajar en conjunto cada aspecto de la puesta en escena. En el caso de New Ballance, las pinturas de El Bosco y el dadaísmo fueron las temáticas disparadoras; y finalmente estamos contentos con el resultado, porque logramos que todo funcione en conjunto. Se puede ver que no hay un solo elemento individual en toda la obra”.

Las próximas funciones de New Balance serán este sábado 8 y domingo 9 de octubre a las 21:30hs en la Sala Alejandro Urdapilleta de la Escuela de Artes y Oficios del Teatro Argentino.