Por Fernando M. López

En la camioneta de Analía Medina se ven claras las marcas del feroz atentado: tres agujeros de bala en el capot y otros cuatro en el parabrisas, todos del lado del conductor. Ella contó diez disparos. Uno de los proyectiles impactó directo en el apoyacabezas. “Me tiraron a matar. Hoy podría no estar abrazando a mi hija”, dice a Contexto.

El ataque ocurrió el viernes pasado en La Plata, alrededor de las 22 horas, cuando salía de un encuentro con trabajadores de la Cooperativa “9 de Julio”, que exigen al intendente Julio Garro mejores condiciones laborales y una remuneración igual al salario mínimo, vital y móvil.

“Tomo la rotonda de 7 y 90, para el lado de calle 13, y a la altura de 90 entre 10 y 11 me percato de que detrás venía un auto negro con vidrios polarizados y las luces apagadas. Por una cuestión de intuición, pego un volantazo y quedo parada en la mano de enfrente. El auto hace la misma maniobra y estaciona delante de mi camioneta. Eran dos hombres, pero sólo se bajó el que manejaba. Cuando veo que remonta un revólver, lo que hago es tirarme entre el volante y el asiento del acompañante. Nunca había escuchado explosiones tan terribles”, cuenta la mujer de 38 años, y agrega que llegó a cubrirse la cara con una campera porque “las astillas de los vidrios empezaron a saltar por todos lados”.

Analía es hija del actual titular de la UOCRA La Plata, Juan Pablo “Pata” Medina, y desde hace unas semanas comenzó a organizar a los cooperativistas. El viernes había salido de su casa por la mañana para visitar las delegaciones de Tolosa y Ringuelet, y por la noche estuvo cerca de dos horas en la sede de la “9 de Julio”, de la cual es referente.

Cuando los disparos cesaron, sintió que el auto se fue “arando”. Estaba “aturdida y shockeada”, pero de todos modos logró reincorporarse y salir de su Toyota Hilux. En ese momento detectó que otro vehículo –“un Corsa color champagne”– estacionaba a unos metros.

“Le pedí ayuda al hombre que había llegado y él me preguntó si me quemaba el cuerpo. Le dije que no, pero insistió con la misma pregunta. Le mencioné que era la hija del ‘Pata’ Medina y le pedí por favor que llamara a mi familia. Ahí me dijo que me quedara tranquila, que era policía. Luego desapareció”, agrega Analía.

Su hijo, de veintidós años, se encontraba en la Cooperativa, a cinco cuadras del lugar del hecho. No tardó en llegar. También arribó un patrullero con dos efectivos, que “tocaron todos los casquillos, sin preservar la escena”, y le recomendaron que hiciera la denuncia en la Comisaría 8ª. Sin embargo, ella prefirió radicarla en la Dirección Departamental de Investigación (DDI), donde hoy tiene previsto ampliar su declaración.

“Esto fue producto de una mafia política, no me quedan dudas”, afirma, y apunta contra Garro sin nombrarlo: “Acá se tiene que enterar todo el mundo que si le reclamás a este Gobierno de exclusión pueden terminar con tu vida”.

A pesar del atentado, la mujer dice estar decidida “a seguir luchando al frente de los trabajadores cooperativistas, que son totalmente denigrados, maltratados y explotados” por el municipio.

“Sería ingenuo pensar que un cooperativista puede vivir con 3.500 pesos por mes, cuando todos sabemos que la canasta básica está en 12.500. Llegó la hora de que la voz de los compañeros sea escuchada”, subraya.

Crece la violencia política

El caso de Analía Medina no es el único. Como informó ayer Contexto, este fin de semana, desconocidos atacaron el auto del abogado Adrián Rodríguez Antinao, quien representa a la familia de Emilia Uscamayta Curí y busca establecer la responsabilidad de varios funcionarios municipales en la muerte de la joven estudiante de periodismo durante una fiesta clandestina de fin de año.

“Entendemos que no es un hecho aislado y que se encuadra en un marco de violencia institucional creciente y de persecución política a los militantes sociales”, manifestaron desde la Asamblea Justica por Emilia.

El propio Rodríguez, que también acompaña a los excluidos del PRO.CRE.AR. y viene denunciando a policías de la Bonaerense por desalojos violentos en La Plata, consideró en diálogo con este medio que “hay un ambiente raro” en la ciudad.

El mes pasado, Florencia Rollié recibió amenazas de muerte y sufrió roturas en los vidrios de su vehículo particular. La concejala radical pertenece a la alianza Cambiemos, pero mantiene una postura crítica con la gestión de Garro e impulsa una investigación penal por irregularidades en el Mercado Regional de Frutas y Verduras, que compromete al intendente.