CFK y la batalla por el sentido común

CFK y la batalla por el sentido común

La ex presidenta fue condecorada en Ecuador por su labor a favor de los pueblos y brindó un discurso en el Encuentro Latinoamericano Progresista. La ex mandataria aseguró que en la región se ha aplicado “una suerte de plan enlatado que viene de otro lado”.

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Por Héctor Bernardo
 

La ex presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, fue condecorada en Ecuador con la Orden Manuela Sáenz por su labor a favor de los pueblos. El reconocimiento fue entregado por la presidenta de la Asamblea Nacional, Gabriela Rivadeneira. Luego participó en el III Encuentro Latinoamericano Progresista (ELAP).

En su discurso en la ELAP, transitó como eje principal la disputa por el sentido común, frente a lo que denominó: “Una suerte de plan enlatado que viene de otro lado”.

La ex mandataria afirmó: “No lo tomo como una cuestión personal, sino como un reconocimiento colectivo a políticas que hemos desarrollado durante más de doce años en Argentina, pero también por la actuación, por la intervención que hemos tenido como integrantes de la Patria Grande durante estos ricos e intensos doce años”.

“Encontraron una región sustancialmente diferente a lo que fue la mayor parte del siglo XX, y especialmente a lo que se denominó las etapas en que gobernó la región el Consenso de Washington, el fondomonetarismo, que parece querer retornar nuevamente a la región.”

“Salvo en la etapa de la independencia, de la constitución de nuestras identidades como países, nunca se había producido al mismo tiempo, en forma simultánea, el surgimiento de Gobiernos que eran impulsados por movimientos con tres características esenciales: nacionales, populares y democráticos […] Supimos construir una unidad y una integración que en momentos difíciles, como le tocó vivir a Bolivia, o también a la hermana República del Ecuador, teníamos una relación de fuerzas y una presencia que permitió obturar, que permitió neutralizar procesos destituyentes”.

“Esta correlación de fuerzas no tuvo la fuerza suficiente para impedir la destitución de la compañera Dilma Rousseff bajo la apariencia de un golpe institucional en la República Federativa del Brasil.”

“Es importante que analicemos cuáles son los elementos” que ha dado esta “nueva relación de fuerzas”, porque “cuando uno sigue muy de cerca las manifestaciones opositoras a distintos procesos de transformación advierte un hilo conductor en todas ellas, similitudes, como una suerte de plan enlatado que viene de otro lado”, agregó.

“Ha surgido en estos años una articulación entre lo que son los medios hegemónicos y de comunicación concentrados (y) los procesos de judicialización.”

En otra parte de su discurso, señaló: “Evidentemente ha sido estudiado desde afuera, y muy bien, cómo ‘pivotear’ sobre lo que son las nuevas clases incorporadas al proceso económico, a la movilidad social, como ‘pivotean’, con sofisticados instrumentos y apelaciones, no solamente desde lo sociológico, sino hasta desde lo psicológico, para que de repente haya en segmentos, no en todos, que se han visto sustancialmente favorecidos por estos procesos económicos y políticos, una suerte de disociación entre su situación personal y los proyectos políticos que les permitieron acceder a esa mejor calidad de vida”.

“Nosotros debemos profundizar también el tema de cómo se comportan […] las fuerzas de la restauración de las viejas élites que quieren tener un país para pocos, porque tienen un comportamiento similar en todos los países y que no deviene de su inteligencia y su originalidad sino desde una articulación desde afuera.”

“Lo que tenemos que articular entre los grandes movimientos de la región es cómo se hace desde lo comunicacional, desde lo político, para volver a modificar esta relación de fuerzas que se ha dado en la región, porque, reitero, no son casos aislados, obedecen a un patrón regional muy claramente desarrollado, explicitado y puesto en marcha”.

“Acostumbrémonos a poder entablar con la sociedad un diálogo que sea entendible por la sociedad, que tenga que ver con sus intereses, que tenga que ver con lo cotidiano, que tenga que ver con las posibilidades de sus hijos, que tenga que ver con sus posibilidades como trabajador, como científico, como empresario, como estudiante.”

“Acostumbrémonos a hablar, no como lo hacemos comúnmente entre los militantes políticos […] porque sino corremos el riesgo de escucharnos a nosotros mismos, de aplaudirnos entre nosotros mismos y afuera la gente cada vez a va a estar peor.”

Al finalizar, la ex presidenta afirmó en relación con los procesos populares de la región que “puede haber retrocesos, pero, muchas veces, para poder saltar más lejos y más fuerte, hay que dar un paso atrás para tomar envión y saltar”.


 

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