Por Gabriela Calotti

Ingenieros de la UNLP, dirigentes políticos locales, profesionales, docentes y vecinos coincidieron el miércoles en que el proyecto de electrificación del tren La Plata-Constitución que el Gobierno de Cambiemos frenó desde su llegada al poder “es viable” tal cual fue impulsado en 2013 por el ejecutivo de Cristina Fernández de Kirchner, y advirtieron sobre las iniciativas que están circulando sobre el soterramiento del último tramo, es decir, entre Tolosa y La Plata, pues frenaría la obra en su conjunto.

“El plan de obra garantizaba que el tren volviera este año. En realidad se podría haber terminado con mucho ímpetu en diciembre de 2015, pero en 2016 la nueva gestión que se hizo cargo de la unidad motora central en el Ministerio de Transporte que certifica estas obras y ejecuta el crédito del BID frenó todas las obras porque se puso a revisar todos los convenios y empezó a no pagar los certificados de obra”, afirmó Ramón Galache, coordinador de ingeniería ferroviaria y electromecánica del proyecto de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP).

Durante el primer encuentro celebrado el miércoles en el Club Victoria, bautizado “JornadaSíAlTren”, destinado a “generar conciencia” en los platenses sobre la importancia de que el ferrocarril vuelva a hacer el trayecto completo entre Buenos Aires y la histórica estación de 1 y 44, al que asistió Contexto, Galache explicó en qué consiste el proyecto en el que trabajaron durante un año para mejorar de forma integral el ramal La Plata-Constitución.

En primer lugar, aseguró que la financiación del proyecto, por 1.600 millones de dólares, fue íntegramente aprobada por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) con sede en Washington, es decir que la gestión actual no tiene que pedir ningún préstamo adicional.

Puntualizó que el proyecto aprobado contempla la electrificación –que al día de hoy va de Plaza Constitución hasta Berazategui–, la compra de 120 unidades a China, que fueron recibidas en 2015 por el entonces ministro de Transporte, Florencio Randazzo; la instalación de la catenaria (está en obra); la subestación de Quilmes (en obra); el viaducto en Ringuelet (en obra al 90%); la renovación y ampliación de los talleres de Tolosa (contrato firmado); la mejora de las estaciones (en licitación) y la construcción de pasos a nivel en 1 y 38, en Gonnet y en Villa Elisa.

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Galache criticó “la idea” de soterramiento de las vías entre Tolosa y La Plata que en las últimas semanas empezaron a alentar diversos medios locales. “No es un proyecto existente, es sólo una idea”, subrayó el ingeniero, que advirtió sobre los riesgos que implicaría una obra de semejante envergadura, empezando por el costo estimado en 3.000 millones de pesos.

“¿Quién los va a pagar?”, se preguntó Galache antes de asegurar que una obra de esa índole “priorizará el tránsito automotor, conlleva riesgo hídrico, afectará la circulación del tren de carga” por la ciudad y “perjudicará la conectividad con el puerto de La Plata”.

Al hablar de “riesgo hídrico”, Galache se refirió concretamente a qué pasaría si volviera a llover sobre la ciudad el mismo caudal de agua que cayó el 2 de abril de 2013 y que provocó las trágicas inundaciones, sumado a otros factores de infraestructura urbana e hídrica.

“Con el soterramiento, si hubiera un fenómeno extraordinario de lluvia como el 2 de abril de 2013, habría que bombear agua de un túnel de 15 cuadras, es decir, entre Tolosa y La Plata; una locura”, enfatizó.

El soterramiento del último tramo está motorizado por “un grupo minoritario” de frentistas de Tolosa, explicó. Es un proyecto “pensado en otro contexto de país, en otro modelo. No tiene mucho que ver con la demanda actual ni con la tendencia mundial que es subirnos al tren”, consideró.

“Las obras actuales permiten que el tren eléctrico llegue a La Plata en 2017”. En cambio, “el soterramiento demoraría indefinidamente el regreso del tren a La Plata”, advirtió.

De su lado, la diputada provincial por el Frente para la Victoria (FPV) Valeria Amendolara, que asistió al encuentro, dijo a Contexto que “tenemos el compromiso del Municipio y de Vidal de que el tren va a llegar, pero nos da temor de que nos quedemos con el tren en Tolosa”.

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La legisladora aseguró que desde el bloque que integra “estamos empujando al Ejecutivo provincial con pedidos de informes que no llegan. Sólo nos dijeron que el tren se va a hacer”. “El proyecto es viable y estamos buscando generar conciencia”, agregó.

Durante su presentación de gráficos sobre detalles del proyecto, las obras ejecutadas y las que restan por ejecutar, Galache sostuvo en varias ocasiones que “la electrificación del tren por arriba beneficiará a los trabajadores que van a Buenos Aires y de la región”.

El beneficio será no sólo en términos de tiempo, sino en términos económicos, a la luz del pésimo servicio de micros que implementó el Gobierno de Cambiemos para quienes viajan diariamente a trabajar a Capital Federal, del aumento de precio y de la reducción de frecuencias. La otra alternativa para quienes trabajan en Capital y viven en La Plata es pagar más de 38 pesos ida y 38 pesos la vuelta si quieren tomar los micros que salen de la Terminal de Ómnibus, y, si se suben a una combi, más de 50 pesos el trayecto.

Cabe precisar que el tren La Plata-Constitución transportaba a 80.000 pasajeros por día, atravesando más de una docena de estaciones a lo largo de unos 70 km de vía férrea.

Las unidades compradas a China, que recibió Randazzo en 2015 en el puerto de Buenos Aires, son muy parecidas a las del tren rápido que circuló hasta octubre del año pasado entre La Plata y Constitución. La única diferencia es que las butacas no son reclinables. Todas las estaciones tendrán que ser como la de City Bell, que Macri inauguró por segunda vez. Ya lo había hecho Cristina Fernández de Kirchner antes de concluir su gestión.

La estación de La Plata quedará con siete andenes y se repararán las calles aledañas y el paso a nivel por donde circula actualmente el tren universitario.

“Pensar el tren es pensar la ciudad. Acá se juegan dos modos de ver lo público”, sostuvo Galache. Una profesora de historia presente entre el público intervino atinadamente al opinar que “el debate sobre el soterramiento es mucho más profundo, pues prioriza un modelo neoliberal, egoísta, poco solidario, que nada tiene que ver con la ciudad que queremos”.