Por Contexto

Frases hechas, filosofía barata, autoconvencimiento y burlas sobre el peronismo fueron los conceptos más claros que quedaron de la cumbre que realizó el macrismo en el Centro Cultural Kirchner este viernes, donde participaron todos los integrantes de los equipos de prensa del Gobierno. Inaugurado por el jefe de Gabinete, Marcos Peña, y clausurado por las palabras del titular del sistema de medios públicos, Hernán Lombardi, el evento fue convocado en medio de, según lo que analiza Cambiemos, una crisis en materia de comunicación.

Según pudo reconstruir Contexto a partir de los testimonios de algunos de los participantes, la jornada estuvo dividida en diferentes charlas y cada quien asistía a la que le parecía más interesante. Las exposiciones, sin embargo, eran bastante parecidas: en una pantalla gigante se proyectaban diferentes frases cortas y simples o imágenes, principalmente, dibujitos animados.

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Lo que quedó en claro es que el gurú de la comunicación oficial sigue siendo Jaime Durán Barba. Como el juego “Simón dice…”, todas las indicaciones era precedidas por un “como dice Jaime…”. Lo que se buscó transmitir es que, básicamente, el macrismo no tiene un problema político o económico sino de marketing y publicidad.

Frente a ese diagnóstico, la solución propuesta es simplificar aun más los mensajes y “mostrarse más cerca de la gente”. Una de las frases elegidas para eso fue “las imágenes crean convicción”. Otro de los conceptos decía: “Las imágenes crean emociones”.

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En ese sentido, la propuesta era “privilegiar y usar todas las emociones”, ya que “el tren de la información sólo sirve para trasladar emociones”. Que quede claro: el objetivo de todas estas soluciones es aparentar, dar la sensación de que todo está okey. Como si no se hubiese dicho antes, una de las gigantografías decía: “Todo comunica”.

Otra idea que se difundió con fuerza fue la demonización del kirchnerismo y, puntualmente, de La Cámpora. “Nosotros no somos eso”, decía uno de los oradores mientras giraba un video de decenas de jóvenes cantando y saltando en Tecnópolis. “Hablan de superar la grieta, pero con esto la profundizan”, dijo a este medio uno de los invitados al CCK, sorprendido por el nivel de “violencia” de la “bajada de línea”.

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Los aforismos de baja calidad, o meros juegos de palabras, también fueron de la partida. Uno de los más comentados fue: “Todos tenemos que querer al país para tener el país que queremos”. También se pudo leer en una de las charlas: “Primero es amor, después conocimiento”.

Pero el más furibundo de los antiperonistas fue el pensador Alejandro Rozitchner, encargado del anteúltimo discurso, en la previa a Lombardi. Como si fuera un stand up, el filósofo del PRO combinaba mensajes del estilo autoayuda y burlas contra Néstor y Cristina Kirchner. El mejor de los chistes llegó al final: “Somos nosotros. Somos el mejor equipo en mucho tiempo”.

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La cuestión de los gastos tampoco ha quedado muy transparentada. No se sabe cuánto dinero le pagaron a los organizadores ni a los expositores. Tampoco se sabe cuánto se destinó a pagar el abundante y lujoso catering que se sirvió a los concurrentes. Tampoco se explicó por qué la mayoría de los presentes fueron obligados a ir por sus jefes, comulguen o no con la actual gestión.

El viaje que no fue

Irónicamente, el “retiro espiritual”, como llamaron a la cumbre los medios masivos de comunicación –quizá para esconder la intencionalidad política del encuentro–, se dio en paralelo al error comunicacional más grave que ha tenido Macri en lo que va de su gestión: el viaje en micro por Pilar que resultó ser una rotunda mentira.

“Esta mañana recorrí Pilar con los vecinos en la línea 520 para ver el estado de las calles que recorren los colectivos del conurbano”, se publicó este viernes en las cuentas oficiales de Twitter y de Facebook del Presidente, mientras el Jefe de Estado aparecía parado dentro del ómnibus, agarrado de la baranda del techo, apretujado entre otros pasajeros.

Después se supo que era una escena armada, pero las disculpas del caso no llegaron. En Clarín y La Nación se habló de que había sido un paseo “cerrado” y no muy espontáneo, pero no se dijo abiertamente lo que había pasado. El episodio, justamente, sirvió para entender lo que significa para Cambiemos comunicar.