¿Por qué el oficialismo reniega de la Ley de Paridad?

¿Por qué el oficialismo reniega de la Ley de Paridad?

Luego de declaraciones en contra de la iniciativa por parte de los legisladores de la alianza Cambiemos, Eduardo Barragán y Guillermo Castello, Lanata también sumó ataques por considerarla “peyorativa para la mujer”.

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Por Roberto Álvarez Mur

El tratamiento de la Ley de Paridad para equilibrar la presencia de mujeres en la Legislatura provincial despertó las críticas de funcionarios oficialistas que, con escasos argumentos, atacaron la iniciativa que ya cuenta con aprobación del Senado bonaerense. Fue el caso del legislador de la alianza Cambiemos Eduardo Barragán, quien cuestionó con fuerza el proyecto de ley de paridad que establece la composición de las listas electorales con un 50% de mujeres y un 50% de hombres.

El legislador bonaerense se manifestó reacio a aceptar lo que por unanimidad se aprobó semanas atrás en la Cámara de Senadores de la Provincia y aseveró que “hoy la paridad no está en la agenda de la sociedad, debemos ocuparnos de otras cuestiones que preocupan a las personas”. Barragán esgrimió como argumento que “la capacidad de las personas no tiene género, necesitamos representantes capaces”, apelando a un criterio tan arbitrario como insolvente. En la misma línea, sostuvo que “este tipo de leyes, además, limita a las mismas mujeres, porque si un espacio considera que tiene tres mujeres para encabezar una lista no puede llevarlo a cabo”.

A su voz se sumó, en los últimos días, la de Guillermo Castello, diputado provincial de la Coalición Cívica, quien se opuso a la Ley de Paridad, según él, porque “las hace entrar (a las mujeres) en un cupo que es artificial en virtud de su género y no de su capacidad. Las mujeres han ganado espacios durante los últimos veinte y treinta años, no solamente acá sino en todo el mundo, a partir de su capacidad y no de estos cupos”.

captura-de-pantalla-2016-09-24-a-las-11-20-44-a-mA su vez, quien también arremetió con la misma línea argumental respecto de la Ley de Paridad fue el periodista Jorge Lanata, que, fiel a su estilo, dejó clara su visión sobre el tema: “Si yo fuera mina no quisiera entrar por estadística. ‘Che, vení vos que sos una retardada pero tenés que entrar’”. En una insistencia férrea sobre el sentido común del machismo, el periodista vuelve a poner foco en un juicio moral respecto de la capacidad de un funcionario, sin priorizar el lugar de la mujer, y desvía por completo el eje central de la discusión. “Yo quiero diputados inteligentes, y no que se elijan por sexo”, agregó el conductor de Periodismo Para Todos en otras declaraciones públicas, y agregó: “Creo que es peyorativo hacia la mujer el hecho de convertirla en cupo”.

Las diatribas a la Ley de Paridad, tanto de los funcionarios oficialistas como del conductor televisivo, ponen de manifiesto la remanencia de un pensamiento grabado a fuego en ciertos sectores de la opinión pública que, aun con los avances logrados en materia de género y derechos en los últimos años, parecieran resistirse al avance de una sociedad donde prime la igualdad por sobre los privilegios.

En un nuevo intento de teñir las discusiones de “meritocracia”, sin demasiado esfuerzo argumental, instalan una idea caprichosa de “capacidad” por encima del derecho popular. Tal como suele hacerlo el macrismo a diario.

“Son argumentos que creíamos superados, que fueron utilizados incluso cuando se discutía la Ley de Cupo para cargos electivos, que data de 1991. Creo que los números del nivel de participación de las mujeres en política les dan respuesta por sí solos a esos argumentos falaces”, dijo a Contexto Estela Díaz, secretaria de Género de la CTA.

“En el 91 había un 5% de mujeres en el Congreso de la Nación, hoy tenemos casi paridad en el Senado y un 48% en Diputados. Entonces, las medidas de acción afirmativas lo que hacen justamente es reconocer la desigualdad de origen, la desigualdad cultural e histórica”, expresó Díaz.

“Yo creo que en el caso de algunos varones dirigentes, están hablando en defensa propia para no perder lugares de privilegio. Ellos saben que por el género ya tienen posibilidades de ser elegidos.”

“Yo creo que en el caso de algunos varones dirigentes están hablando en defensa propia para no perder lugares de privilegio. Ellos saben que por el género ya tienen posibilidades de ser elegidos. Yo les haría el contraargumento: si hay algo que les garantizó históricamente estar, es el género. Ser varones y no la capacidad, precisamente”, agregó.

Asimismo, añadió: “Siempre, la representación política, judicial, legislativa ha sido históricamente masculina, ¿Y todos eran capaces? ¿Todos daban muestras de solvencia? Lo que dio muestra es que el género ponderó para que estén”.

Por su parte, la diputada provincial del FpV e impulsora el proyecto, Rocío Giaccone, había señalado la necesidad de establecer el cupo 50/50 en la Legislatura: “Se siguen armando listas y las mujeres seguimos terceras, sextas, novenas. De cinco que entran, una es mujer. En promedio fue decreciendo la permanencia. Otro tema es el de las autoridades de las Cámaras: desde el 83 hasta acá no hubo ni presidenta ni vicepresidenta mujer”, expresó.

En esta línea, la dirigente de CTA, además, sostuvo que la paridad representa “un salto cualitativo”, porque ya se plantea desde una perspectiva social de la ciudadanía. “Más de la mitad de la población son mujeres, y una perspectiva de inclusión de las mujeres en una representación igualitaria supone avanzar en esta idea de paridad. Esto ya lo han hecho países de la región, lo han puesto en sus Constituciones, países como Bolivia y Ecuador”.

Si bien Díaz consideró que la Ley de Paridad representa un avance importante, aun quedan cuentas pendientes como, según señala, dar lugar a la mujer en la dirigencia de los partidos políticos.

En la Cámara de Diputado bonaerense, la que integra Eduardo Barragán, el frente Cambiemos tiene 28 bancas: apenas ocho son ocupadas por mujeres, es decir, un 28,5%. Ni siquiera cubren el 30% establecido en la legislación vigente.


 

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