“La reforma electoral del macrismo es un mamarracho”

“La reforma electoral del macrismo es un mamarracho”

Así lo dijo la especialista Beatriz Busaniche al plantear el “inmenso riesgo” que implica la implementación del voto electrónico, un sistema rechazado en casi todo el mundo por su vulnerabilidad. En el mismo sentido se manifestó la diputada Diana Conti. Un negocio de miles de millones de pesos.

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Por Fernando M. López

El Gobierno de Cambiemos intenta apurar el proyecto de reforma electoral que presentó meses atrás en el Congreso y los medios hegemónicos que operan a su servicio ya comenzaron a preparar el terreno. El primero en salir al ruedo fue el diario Clarín, que ensalzó el sistema de voto electrónico, muy emocionado por los millones de dólares que se ahorraría el Estado al decidir “comprar las máquinas, en vez de alquilarlas”.

“Cuentan que, cuando le presentaron la idea, Mauricio Macri pensó con el bolsillo, se entusiasmó y dio la orden para avanzar”, resaltó días atrás el órgano de manipulación masiva de Héctor Magnetto.

Ya volveremos sobre esta patraña. Pero antes cabe repasar lo que publicó ayer La Nación sobre las negociaciones en la Cámara de Diputados. El matutino aseguró que el oficialismo cerró “un acuerdo con el Frente Renovador” y que el presidente de la Comisión de Asuntos Constitucionales, el macrista Pablo Tonelli, estaría en condiciones de “citar a una reunión para el martes que viene, con el objetivo de emitir dictamen y llevar el tema al recinto la semana siguiente”.

Sin embargo, las cosas no están tan encaminadas. La legisladora del Frente para la Victoria (FpV) y vicepresidenta primera de esa misma comisión, Diana Conti, dijo a Contexto que Tonelli le comunicó que “a lo mejor convoca para el jueves”, pero lo cierto es que aún “no tiene cerrados los acuerdos para un dictamen de mayoría”.

La reforma macrista está basada casi exclusivamente en la implementación de la boleta electrónica en todo el país, a partir de las elecciones legislativas de 2017. Fue presentada por el propio presidente como un sistema “más transparente y equitativo”, algo que desmienten bloques opositores como el del FpV y la mayoría de los expertos en la materia.

“En el mundo son muy pocos los países que tienen voto electrónico. Es una excepción, no la generalidad; y quienes lo experimentaron han dado marcha atrás porque es una garantía de posible fraude”, subrayó Conti.

“en materia informática, no es posible construir un sistema capaz de velar al mismo tiempo por los principios de integridad, auditabilidad y secreto del sufragio.”

Holanda, que fue uno de los pioneros en el sistema, dejó de usarlo en 2008; y Alemania lo declaró inconstitucional un año después. Decisiones similares se tomaron en Austria, Finlandia, Reino Unido, Irlanda y Dinamarca, mientras que Bélgica va por el mismo camino luego de una falla informática que en 2014 obligó a anular 2.200 votos. Otros seis países lo siguen utilizando: tres de ellos de manera total (India, Brasil y Venezuela) y el resto parcialmente (Estados Unidos, Estonia y Filipinas).

“La incorporación de una computadora en el acto de emitir el voto, la llamen como la llamen, media entre la voluntad del elector y la expresión de esa voluntad, que puede ser vulnerada”, explicó a este diario Beatriz Busaniche, presidenta de la Fundación Vía Libre.

Con más de quince años de investigación sobre el tema, Busaniche sostiene que, “en materia informática, no es posible construir un sistema capaz de velar al mismo tiempo por los principios de integridad, auditabilidad y secreto del sufragio. Por eso, los países más avanzados en desarrollo humano no usan voto electrónico”.

En cuanto al secreto, la especialista puso el ejemplo de Holanda, donde se comprobó que el sistema podía ser vulnerado “con tecnologías muy accesibles y baratas para identificar a distancia por quién estaba votando un elector”.

Los riesgos sobre la integridad del sufragio son diversos y dependen del sistema específico que se utilice. La Fundación Vía Libre denunció el año pasado, en plena implementación de la boleta electrónica en la Ciudad de Buenos Aires, que era posible cargar más de un voto, e incluso demostró que “los chips podían ser quemados sin siquiera abrir la urna”.

Pero Busaniche hizo hincapié en la cuestión de la auditabilidad: “Es un tema crítico porque si avanza el predictamen que estuvo circulando a principios de septiembre en el Congreso, las auditorías sólo las podrían hacer los partidos políticos a través de auditores con título habilitante en informática. Un ciudadano de a pie, sin esa formación técnica, no va a poder controlar y auditar una elección, con lo cual hay una pérdida flagrante de derechos constitucionales. Esta fue una de las razones por las cuales prohibieron el voto electrónico en Alemania”.

Un negocio enorme

Según Clarín, con la compra de las 120.000 máquinas que se necesitan para implementar la boleta electrónica en todo el país, el “ahorro” sería de unos “180 millones de dólares”.

“¿Cómo se llega a ese cálculo de ahorro? Simple, dicen en la Casa Rosada. Los sondeos preliminares que hicieron en el Gobierno proyectaban un gasto promedio de 2 mil dólares por cada computadora ‘prestada’ para la ocasión”, pero se podrían “comprar en el mercado por menos de US$ 500”, agregó el matutino en su edición del 19 de septiembre.

Suponiendo que ese precio sea real, el Estado desembolsaría sólo por el hardware un total de 60 millones de dólares, equivalentes a 900 millones de pesos, siempre y cuando se mantenga la cotización actual de la divisa estadounidense.

Ahora bien, el matutino omitió dar números en cuanto al software y la transmisión de datos, que se contratarán aparte, de acuerdo a lo que adelantó el ministro de Modernización, Andrés Ibarra.

Y a todo esto hay que sumarle otro gasto que Clarín no menciona: el de la capacitación de los 32 millones de votantes que hay en el país. Adelantándose a la sanción parlamentaria de la reforma electoral, el Gobierno nacional ya proyectó en el Presupuesto 2017 que la organización de las elecciones legislativas costará 6.175 millones de pesos, es decir un 58,5% más de lo que se ejecutó el año pasado para los comicios presidenciales. Esas partidas las manejará el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, a través de la Secretaría de Asuntos Políticos y Fortalecimiento Institucional.

Más desventajas que beneficios

Busaniche explicó que, al comprar las máquinas, los argentinos serán arrastrados al “peor de los escenarios” porque “quedan obsoletas muy rápidamente, dificultando su mantenimiento y agravando los riesgos”

“Desconocen completamente el tiempo de vida útil de una máquina y la seguridad de los sistemas. Además, han vuelto a la idea de implementarla sin gradualidad, lo que representa un inmenso riesgo.”

“Es el gran problema que tienen algunos condados de Estados Unidos: máquinas viejas con vulnerabilidades conocidas”, completó. Al ponderar los “beneficios” del nuevo sistema, tanto Clarín como Ibarra explicaron que esas computadoras podrán acondicionarse para ser reutilizadas en escuelas, hospitales y otros establecimientos públicos.

La titular de Vía Libre fue categórica al respecto: “Si uno hace eso con una máquina de votar, inmediatamente la inutiliza para la próxima elección y habría que comprar otra”.

“La verdad que el nivel de irresponsabilidad con el que se está planteando la reforma electoral a nosotros nos tiene azorados. Desconocen completamente el tiempo de vida útil de una máquina y la seguridad de los sistemas. Además, han vuelto a la idea de implementarla sin gradualidad, lo que representa un inmenso riesgo. Esta reforma es realmente un mamarracho”, advirtió.

Para Busaniche, la mejor opción es la boleta única de papel provista por el Estado. Con ellas se evitarían los “problemas” del sistema actual, como el robo de “boletas sábanas” y las dificultades de los partidos pequeños para cubrir con su oferta electoral las mesas de todo el país.

Conti consideró que “esa posibilidad podría generar algún tipo de consenso”, pero aclaró que “no ha tenido resultados exitosos” en provincias como Santa Fe: “Al no figurar todos los candidatos de una lista, sino el primero y el segundo, o sólo el primero, genera muchas confusiones en el electorado”.

“La boleta (tradicional) de papel es un instrumento muy arraigado en la costumbre de todos los argentinos y argentinas. También es muy útil para la militancia político-partidaria. Su reparto puerta a puerta implica hablar con el ciudadano acerca de por qué se busca su voto, algo que nos parece fundamental”, afirmó la diputada.


 

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